Espacios naturales y turismo: difícil armonía y quejas

Pepe Portolés - Beceite
julio 2021 ACTUALIDAD | ESPACIOS NATURALES | TURISMO RURAL | 

Turistas en la zona de baño de la Peixquera del río Uldemó // Pepe Portolés


Espacios naturales y turismo: difícil armonía y quejas


El Bajo Aragón histórico es profuso en espacios naturales singulares de gran diversidad y belleza, lo que ha atraído al turismo desde hace décadas, principalmente procedente de territorios vecinos como Catalunya o País Valencià , pero también de Zaragoza capital, Madrid o Euskadi, entre otros. Hace unas cuatro décadas, era plenamente asumible y sostenible -para las dimensiones de los entornos- el flujo turístico a zonas como la Peixquera y el Parrissal en Beceite/Beseit (Matarraña/Matarranya), el río Bergantes en Aguaviva/Aiguaviva (Bajo Aragón/ Baix Aragó), el Salt del río Tastavins en La Portellada (Matarraña/Matarranya) o los estrechos de Valloré en el alto Guadalope, en Montoro de Mezquita (Maestrazgo), por citar cuatro de las más visitadas hoy día; todas ellas tienen un nexo común: el agua, que las hace atractivas todo el año pero muy especialmente en verano, cuando el calor sofocante invita a aliviarlo en aguas cristalinas como las de los citados ríos.

Con el cambio del siglo XX al XXI, aproximadamente, empezó un auge del turismo de interior al que no fueron ajenos el territorio bajoaragonés y sus maravillas naturales, y que ha ido en aumento. Por ello, los municipios que albergan dichos espacios han tenido que buscar fórmulas, más o menos acertadas y recientes según el caso, para regular el número de visitas diarias, tanto para preservar y conservar los entornos objeto de visitas –frágiles, ante la falta de figuras de protección efectivas como pudieran ser los parques naturales– como para tratar de minimizar posibles afecciones

–problemas de circulación y estacionamiento de vehículos, desabastecimiento de tiendas…– para la población de residencia permanente. La situación de pandemia por Covid-19 iniciada en 2020, que continúa este verano de 2021 pese a los avances evidentes en la vacunación, no ha hecho sino incrementar las necesidades de control y límite de afluencias externas a los pueblos y zonas naturales bajoaragoneses, añadiendo a anteriores motivos los sanitarios.

Ello, sin duda, lastra de forma importante las arcas públicas de los ayuntamientos afectados, que han tenido que emplear ingentes recursos propios para acondicionar áreas de aparcamiento fuera de los núcleos urbanos –limitados estos, además, por una estructura urbanística prácticamente intacta desde el siglo XVI, en el mejor de los casos–, contratar a personal adicional, acometer conservaciones de espacios y limpiezas ambientales o construir infraestructuras que aumentaran la accesibilidad de los entornos. Y todo esto en un marco de evidente carencia de las haciendas de estos municipios, pues la escasez poblacional condiciona fuertemente los ingresos, tanto los provenientes de las tasas e impuestos locales como los de transferencias procedentes de las administraciones estatal, autonómica y provincial, que suelen concederse en función del número de habitantes empadronados.

Para contribuir a sufragar los mencionados gastos, algunos ayuntamientos llevan varios años cobrando el acceso a sus zonas naturales más emblemáticas a las personas no residentes y principalmente en las épocas de mayor afluencia, desde mediados de primavera y hasta inicios de otoño, aproximadamente. Estas tasas no gravan el acceso personal, ya que éste no es tasable, sino el estacionamiento de vehículos en las zonas habilitadas para ello. Es el caso del Ayuntamiento de Beceite que, junto al establecimiento de cupos limitados día a día en los períodos de visitas controladas, empezó con sendas tasas de 3 euros por día y por vehículo que quisiera estacionar en el entorno natural del Parrissal –en el tramo alto y nacimiento del río Matarraña- o cerca de las pozas del río Ulldemó, en la zona de baños denominada ‘la Peixquera’; en 2019, tras sucesivos aumentos, esas tasas pasaron a fijarse en 10 euros por vehículo (coche, furgoneta o autocaravana; 4 € por motocicleta), con el añadido, además, de tener que optar por turno de mañana –de 9:00 h a 14:00 h– o de tarde –de 15:00 h a 20:00 h– en las semanas estivales de mayor afluencia.

Algunos, los visitantes ocasionales sobre todo, consideran excesivas esas tasas, pues entienden que el total recaudado supera con creces los gastos de conservación y personal necesarios; son significativas, por ejemplo, algunas entradas en portales como Tripadvisor bajo títulos como ‘Atraco en Beceite’ y similares. En años de afluencia ‘normal’, la mayoría de días entre el 1 de julio y el 31 de agosto se completan las reservas –que deben hacerse y pagarse por vía telemática, lo que dificulta su obtención a determinados colectivos sin acceso a nuevas tecnologías–, con lo que se llenarían en sus dos turnos las plazas disponibles para aparcar en el Parrissal y la Peixquera; ello suma un total de 340 vehículos de pago (entre ambos espacios, a 170 vehículos por turno y día cada uno) que, a 10 € por vehículo, arrojan 3.400 € de ingreso diario para el Ayuntamiento de Beceite en tales fechas –sin entrar aquí en el impacto ambiental de masificar unos espacios sumamente frágiles y catalogados como reservas fluviales y LICs, ZEPAs y ZECs de la Red Natura 2000–. Con unos simples cálculos, y añadiendo que también hay ingresos sustanciales en días de afluencia no total, el volumen de ingresos que obtendría el consistorio beceitino en concepto de los mencionados aparcamientos podría superar fácilmente los 200.000 € anuales; de hecho, fuentes próximas al Ayuntamiento cifran en 280.000 € lo recaudado en 2019 –el último año ‘normal’, anterior a la pandemia– por tal concepto.


El Salt de la Portellada con agua /Adrián Sediles-wikimedia commons
  

Segundo año de pandemia, segunda polémica

Si en 2020 el gobierno municipal de Beceite fue noticia por los accesos al Parrissal por colocar unilateralmente –y sin permiso ambiental alguno– una gran puerta metálica para limitar el acceso al entorno, con el argumento de controlar el número de visitantes por la pandemia de Covid-19 –sin embargo, no se redujeron las plazas de acceso de vehículos de pago–, este 2021 lo ha sido por las mencionadas tasas: el consistorio presidido por Juan Enrique Celma (Partido Popular) ha decidido, también unilateralmente y respaldado por una mayoría absoluta de 5 concejales sobre 7, cobrar las tasas de aparcamiento en dicho espacio –Parrissal, el denominado ‘Parking 3’– a quienes, sin estar empadronados en el municipio, poseen segundas residencias en el mismo, muchos de los cuales pasan buena parte del año en ellas. Les mantiene, eso sí, una bonificación del 40% en las tasas de acceso a las zonas de baño de ‘la Peixquera’, esto es, 6 euros por vehículo/turno/día –una familia que quisiera pasar un día completo en esta zona debería pagar 12 euros–; es la misma bonificación que aplica a turistas que pernoctan en los numerosos establecimientos hosteleros y casas de turismo rural del pueblo, a quienes también se cobra íntegra la tasa del Parrissal. Los argumentos para exigir tales pagos los relata el alcalde en una carta fechada el 14 de mayo de 2021 y buzoneada por todas las viviendas del municipio: la “gestión desastrosa y nefasta” y la deuda de 793.511,24 € de la Sociedad Pública Municipal Beseit Activa SL, “heredadas”, según Celma, de la Corporación Municipal del mandato 2011-2015, en la que gobernó Beceite una coalición PSOE-PAR presidida por Alberto Moragrega (PSOE). En tal misiva, el primer edil popular detalla numerosos gastos que tiene que afrontar el consistorio por obras y mejoras de infraestructuras y se explaya en críticas a sus predecesores, pero no hace ninguna referencia a ingresos, como los apuntados más arriba por tasas de acceso a espacios naturales (280.000 € en 2019, por ejemplo).

De momento, los empadronados y vehículos dados de alta en el IVTM en Beceite sí mantienen el acceso gratuito a los aparcamientos de la Peixquera y el Parrissal –eso sí, con un cupo máximo de 5 vehículos por turno–, pero la medida de cobrar respectivamente 6 € y 10 € por vehículo/turno/día a propietarios de segundas residencias y a visitantes alojados ha sentado como un jarro de agua fría a los primeros y a la Asociación de Empresarios Turísticos de Beceite –el turismo ocupa directamente a más del 50% de la población activa del municipio–. Los ‘segundos residentes’ han organizado una recogida de firmas en change.org –a finales de junio rondan el medio millar– en la que piden al Ayuntamiento de Beceite “las mismas condiciones de acceso a los espacios naturales que los residentes habituales, ya que pagamos los mismos impuestos: acceso gratuito para todos”. En declaraciones a diversos medios aragoneses, una de las portavoces del colectivo, Montse Boix, acusa al gobierno municipal de “discriminación” y “falta de respuestas” –según ella, el alcalde se niega a recibirles–, y anuncia próximas movilizaciones de protesta de los afectados en la plaza de la Constitución, frente a la Casa Consistorial. Celma ha respondido al colectivo de segundos residentes a través de otra larga carta –fechada el 8 de junio– buzoneada también por todo el municipio, en la que asegura que “los que realmente estamos discriminados somos nosotros” por padecer “el problema de la despoblación del mundo rural y de la España vaciada”, al tiempo que anima a los críticos “a que os empadronéis en Beceite, aumentando con ello el número de habitantes y su repercusión en los ingresos municipales; ello permitiría mejorar los servicios existentes y crear otros nuevos”.
 
Puente de Cananillas sobre el río Bergantes //www.aguaviva.es


Aguaviva y La Portellada, gratis de momento

A diferencia del caso beceitino, los ayuntamientos de Aguaviva y de la Portellada mantienen, de momento, la gratuidad para el acceso, respectivamente, a la zona de baños del río Bergantes y al ‘Salt’ del río Tastavins. Del municipio de la Comarca del Bajo Aragón, su alcalde, Aitor Clemente (Ganar Aguaviva), explica que “mantenemos la limitación de aforo que establecimos en 2020, con motivo de la pandemia y también ante la masificación que veníamos sufriendo en años anteriores”. Así, los aforos de estacionamiento de vehículos en entornos del río Bergantes en Aguaviva, entre finales de junio y finales de agosto, según Decreto de su Alcaldía del 23 de junio de 2020, son los siguientes: 15 en el Puente de Cananillas, 10 en Los Tres Tubos (La Rebugada), 15 en Las Dos Rocas y 10 en El Monolito (Lo Cingle de la Riera). Sobre su gratuidad, Clemente indica que “nuestro afán no es recaudatorio, ni mucho menos, si bien es cierto que establecer una pequeña tasa ayuda a mantener los espacios en mejores condiciones e incluso a que la gente los valore más”. Además, la ausencia de cobro, según el primer edil aguavivano, condiciona el control de los accesos: “no cobrar por aparcar limita los recursos, por lo que sólo hay personal del Ayuntamiento en los días de mayor afluencia del mes de agosto; el resto del tiempo va pasando la Guardia Civil, y confiamos en la buena voluntad de la gente”.

Por su parte, la alcaldesa de La Portellada, Gloria Serrat (Partido Popular), explica que “aún estamos evaluando cómo gestionar el acceso al ‘Salt’ este verano porque, por un lado, en 2020 tuvimos una afluencia masiva, y por otro, hemos constatado que a estas alturas de 2021 el caudal del río es escaso y apenas cae agua en el salto”. Serrat apunta que “de persistir la escasez de agua tendríamos que bombearla, porque no podemos ‘vender’ la belleza de un salto y que quienes fueran a verlo lo encontraran seco, sería una especie de fraude”. En caso de efectuarse ese bombeo, la alcaldesa opina que “supondría un gasto importante y tendríamos que cobrar alguna tasa a los bañistas, porque no sería justo que el municipio lo asumiera íntegramente”, y puntualiza que “en ningún caso repercutiríamos el coste del bombeo en los residentes ni tampoco en quienes tienen aquí segundas residencias, porque todos ellos pagan aquí los impuestos que permiten mantener el pueblo”.■


No hay comentarios:

Publicar un comentario