#JoséAntonioSola - Lo concreto

José Antonio Sola. Economista.

Lo concreto


Los marinos a vela no deben quejarse. Si hay algún viento se aprovecha. Se ponen las velas y el barco en la posición necesaria para ir a donde se pretenda.

No es cosa de quejarse de la intensidad del viento. Es lo que hay.

En la escuela nos corregían las redacciones si empleábamos la expresión “es cuando”, de esta forma decíamos que el descubrimiento de América “es cuando” Cristóbal Colón descubrió América. Y nos decían que aquello estaba mal escrito.

Pero no, esa expresión es válida.

Se entiende bien. Veamos. Los impuestos “es cuando” el dinero va de los particulares al Estado. Y las subvenciones “es cuando” el dinero va del Estado a los particulares”.

Avanzando mayo las esperadas subvenciones se van concretando.

Están en marcha las ayudas llamadas Miner y Miniminer. También van saliendo las ayudas compensadoras a ciertos sectores por la pandemia.

Los empresarios de ciertos municipios mineros pueden recibir hasta un 35% del importe de su inversión, en otros municipios limítrofes, de segunda, el límite europeo es el 17,5%. Se deben crear como mínimo 3 puestos de trabajo, en otros casos basta con mantenerlos. Se valora el puesto de trabajo creado en un máximo de 60.000 euros según el perfil del empleado, será la mitad en los municipios limítrofes.

Todas las acciones administrativas deben estar motivadas. El motivo en este caso es compensar las desventajas de instalar una empresa en un sitio desfavorable por la distancia a sus proveedores, a sus clientes, al acceso a servicios, a centros de mantenimiento…

Estamos en el terreno de lo concreto. El capitán del barco deberá decidir si ese nivel de viento es suficiente para él. Si lo ofrecido compensa las desventajas.

Las ayudas compensadoras por la pandemia también se han concretado. En este caso no hay remedio. Dan un máximo del 8% al que demuestre una bajada de ventas entre ejercicios del 80% o más. Si es más del 20% el 5% y va por tramos. Se ha establecido un mínimo de consolación de 3.000 euros.

No es cosa de discutir, si se tiene derecho se pide, se cobra y a otra cosa. Es un dinero de todos que se reparte a algunos para ayudarles un poco.

Cuando las subvenciones se concretan aparecen los límites, la fórmula matemática. Alguien, legitimado por la representación democrática, ha fijado los límites. Y ha decidido 35, 17,5, 20, 5, 3… etc. La democracia es representativa y el votante, que quiere lo mejor para su tierra, pierde de vista estas decisiones.

Pero es lo que hay. Cuando el dinero vuelve, vuelve así.

Estos números cuando se publican en el D.O.C.E, en el B.O.E. o en el B.O.A. se vuelven ley. Pero no hemos tenido mucho que decir en su valoración. Tampoco los funcionarios que los aplican. Hemos delegado esa decisión.

¿Que nos queda?, como dice el tango “guardo escondida una esperanza humilde, que es toda la fortuna de mi corazón”.

Nuestra esperanza; que a pesar de esos límites el viento sea lo suficientemente intenso para mover el barco. Y la actividad económica se reactive.■

 


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