#InésRamón - ¿Hablamos?

Alumnos de la Asociación Las Cañas

¿Hablamos?


Una vez tuve un pez pequeño viviendo en una pecera. Se pasaba el día dando vueltas y más vueltas en un espacio mínimo, pero cada vez que yo abría la puerta de la habitación, comenzaba a dar saltos hacia mi, todo lo que los límites transparentes del cristal le permitían. Yo, entonces, la daba una pizca del alimento especial para peces y sucedía el milagro de la comunicación.

Ahora, después de varios años, cada vez que viajo a la ciudad de Gante, donde se habla el neerlandés flamenco (idioma intrincado, enrevesado, arduo, impracticable, enriscado y abrupto donde los haya) recuerdo a aquel pez y su particular empeño para comunicarse conmigo.

Me siento muchas veces encerrada en un mutismo de pecera diminuta, aunque también he ido aprendiendo a dar saltitos, gestos y hasta alguna palabra muy mal pronunciada que logré suplir la ausencia del vehículo por excelencia de la comunicación: la palabra.

Toca, entonces, extender los ojos hasta tocar al otro, las huellas de esas palabras para mí incomprensibles que se pierden en las grietas de mi vértigo. Qué felicidad cuando llego a España y de nuevo el impulso abismal de la comunicación derriba esa piedra indescifrable. Puedo decir “hola” o “por favor, una botella de agua” o “¿dónde está el pan?”, y alguien, milagrosamente, entiende lo que le digo y (¡oh maravilla!), responde.

Los alumnos del Taller de Poesía de la Asociación Las Cañas han escrito un poema sobre ese tema tan inmenso que es la comunicación.

Me siento a hablar contigo, a tomar un café contigo
y me nacen flores azules en las manos.
Me nacen ramas verdísimas en los brazos,
me convierto en un bosque lleno de palmeras.
Un bosque de chopos, sauces y palmeras.
Un pájaro tibio construye su nido en mi garganta.
Picotea todas las migas de pan que trajo el viento,
extiende sus dos alas voladoras,
abre un pico diminuto y canta.
Tú eres el viento en medio del bosque,
eres la fragancia de todas las tardes de café,
todas las veces que los pájaros cantan
y vuelan con nosotros,
cuando hablamos
de mil cosas.■

Inés Ramón Campodónico
Poeta
vikdieciocho@gmail.com

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