El Taller de Arqueología descubre tres nuevos abrigos con pinturas rupestres en Alcañiz

Magnifica figura de arquero. Arriba a la derecha aparece una pequeña figura en cuclillas. Abrigo 2.

El Taller de Arqueología descubre tres nuevos abrigos con pinturas rupestres en Alcañiz


El pasado mes de agosto se dio a conocer el descubrimiento de tres nuevos abrigos con pinturas rupestres levantinas ubicados todos ellos en las inmediaciones de la pedanía de Valmuel, en el término municipal de Alcañiz. Con este importante hallazgo ascienden a ocho los sitios con arte rupestre prehistórico documentados hasta el momento en este término municipal. 
Texto: J. A. Benavente, J. C. Villanueva y M. Bea


Los tres nuevos abrigos pintados fueron descubiertos entre los meses de junio y julio por el historiador Jesús Carlos Villanueva dentro del programa de prospecciones del proyecto “Inventario de evidencias humanas sobre soportes rupestres y otras estructuras rurales en el término municipal de Alcañiz” que, en colaboración con el arqueólogo José Antonio Benavente, está desarrollando el Taller de Arqueología de Alcañiz desde 2016.

Gracias a este proyecto ambos investigadores han elaborado hasta el momento unas 500 de fichas que documentan y sitúan con precisión estructuras y construcciones tan variadas y habituales en el medio rural bajoaragonés como cazoletas, cubetas, canalillos, grabados y pinturas de distintos tipos y épocas (cruciformes, grafitos, pinturas esquemáticas y levantinas…), balsas, canteras, caleras, casetas y refugios agrícolas, muros de delimitación de dehesas, corrales, masadas, caminos de herradura y carreteros, etc. muchos de los cuales están en trance de desaparición y no han solido ser objeto de estudios en detalle.

En la primera campaña de inventario de este tipo de estructuras, realizada en 2016, estos mismos investigadores descubrieron tres nuevos sitios con arte rupestre (Corral de Las Gascas, Barranco del Muerto y Mas del Obispo) todos ellos ubicados junto al camino de comunicación natural de la Val de Redormos, por donde discurre el trazado de la antigua vía de ferrocarril de Val de Zafán. Estos tres abrigos, a los pocos meses de su descubrimiento, fueron estudiados y documentados, con el apoyo del profesor Manuel Bea y otros investigadores de la Universidad de Zaragoza, y objeto de protección y valorización mediante instalación de vallados y señalización haciéndolos así accesibles a todo el público. Como consecuencia de su puesta en valor y en colaboración con el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Alcañiz se acondicionó una nueva ruta de arte rupestre en el entorno de esta ciudad que enlaza con el conocido abrigo de Val del Charco de Agua Amarga, descubierto por Carlos Estevan en 1913 y publicado por el arqueólogo bajoaragonés Juan Cabré en 1915.


Los conjuntos rupestre de Valmuel

Los tres nuevos abrigos descubiertos, todos ellos ubicados en un territorio reducido en las inmediaciones de Valmuel, ya han sido objeto de inspección técnica y primera valoración por parte de expertos de la Universidad de Zaragoza (el profesor Manuel Bea) y del Gobierno de Aragón (el arqueólogo José Ignacio Royo) con la finalidad de confirmar el interés de los hallazgos, iniciar el proceso de su declaración como Bien de Interés Cultural y plantear medidas para su próxima protección, cerramiento y señalización. En espera de la realización de estas intervenciones, y hasta que se hayan ejecutado, no se proporciona información sobre la ubicación exacta de los abrigos con la finalidad de evitar que las frágiles pinturas puedan ser afectadas por el paso y acciones incontroladas de personas. Por este motivo, nos limitaremos ahora a numerar correlativamente dichos abrigos para informar brevemente sobre los mismos.

Abrigo 1: En el primero de los nuevos abrigos, ubicado en el interior de un gran bloque de arenisca, se conserva la representación de un cérvido idéntico desde el punto de vista técnico y estilístico (e incluso en actitud) al descubierto hace seis años en el Corral de Las Gascas, en la Val de Redormos, así como otras figuras de animales peor conservadas y pendientes de estudio y documentación entre las que parecen adivinarse un posible toro, otros ciervos y cuadrúpedos que habrá que determinar con los estudios en detalle.

Abrigo 2: En el segundo de los abrigos, ubicado en el interior de una pequeña concavidad rocosa, se localizan los elementos más destacados de los recientes descubrimientos no solo por la poco habitual ubicación de las pinturas dentro del abrigo (en el techo) sino también por la temática representada con al menos una escena de índole social, poco común en este territorio, así como por las dimensiones de dos de los arqueros (que apuntan a una fase o área de desarrollo de grandes figuras y que los relaciona con los del Val del Charco y Barranco del Muerto de Alcañiz). En este abrigo destaca especialmente una figura de arquero en un excelente estado de conservación y cuyas dimensiones, detalles, calidad técnica y determinadas convenciones le convierten, posiblemente, en la más destacada representación de arquero de todo el arte Levantino peninsular y para el que, de momento, no se conocen paralelos que le igualen en calidad. Además de esta espectacular representación se conservan también en buen estado la figura de una mujer sentada y de otros arqueros, en ocasiones en cuclillas o al acecho. El estilo, las convenciones, actitudes y posturas adoptadas en algunos de los motivos de este conjunto evidencian una relación directa e indudable con los hallados hace seis años en la Val de Redormos. Por ejemplo, las representaciones de individuos de rodillas o acuclillados es un patrón muy poco representado en este sector del valle del Ebro y, sin embargo, aparecen aquí en ambas zonas.

Abrigo 3: En el tercero de los abrigos se distingue la existencia de cuadrúpedos, probablemente cérvidos, siendo apreciables las patas de la que debió de ser una gran representación de ciervo en el techo así como otra de un ciervo macho con una gran cornamenta parcialmente conservada en la pared. Este abrigo, para el que se ha solicitado permiso de excavación, ya concedido, presenta desprendimientos en su techo pintado por lo que es muy probable que se conserven figuras o escenas pintadas en las rocas caídas en el suelo del mismo.

Los tres nuevos abrigos con pinturas rupestres descubiertos se clasifican dentro del ciclo artístico Levantino reconociéndose en ellos convenciones estilísticas propias del área geográfica del Bajo Aragón, Matarraña y Maestrazgo. Los motivos animales se corresponden especialmente (en espera del estudio y documentación definitivos de los conjuntos), con cérvidos. Esta temática es la más común en el área bajoaragonesa estando igualmente representados en los abrigos de Val del Charco del Agua Amarga y Corral de las Gascas de Alcañiz, Plano del Pulido de Caspe, así como en el abrigo de Val de Zafrané de La Puebla de Albortón, algo más al oeste, pero que indica un patrón de distribución que encuentra explicación y respaldo con los recién descubiertos en el río Regallo.


Programa de estudio y documentación de los nuevos abrigos

La excepcionalidad de los nuevos conjuntos, expresada en la temática, estilo, convenciones, distribución geográfica y topográfica en cada abrigo, hace absolutamente necesario su estudio y documentación integral. En este contexto se subraya la necesidad de conocer mejor y determinar las conexiones existentes entre territorios levantinos, especialmente áreas limítrofes, en este caso las de la cuenca del Guadalope (con los conjuntos de Val del Charco del Agua Amarga, Plano del Pulido, Corral de las Gascas, Bco. del Muerto, Corrales de Poyuelo en Torrecilla de Alcañiz…) y las de áreas más occidentales cercanas al curso del Ebro (como el abrigo de Val de Zafrané). El estudio conlleva un análisis de las grandes series iconográficas asociadas a la cuenca del Guadalope y zonas subsidiarias en la Comarca del Maestrazgo, evaluando contextos y posibles relaciones con otras series iconográficas implantadas en zonas geográficas próximas.

La documentación y estudio de estos conjuntos, incluyendo excavaciones arqueológicas y una ampliación de los trabajos de prospección, puede suponer un avance esencial en el estudio general del arte Levantino sobre aspectos como el patrón de distribución (que supone una novedad en cuanto a la tipología tradicional de abrigos decorados), o las relaciones estilísticas y temáticas en el territorio nuclear (clásico) de este ciclo artístico. Para este cometido ya se ha concedido el permiso de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón a la propuesta del siguiente equipo conformado por investigadores del Taller de Arqueología de Alcañiz y la Universidad de Zaragoza:


Dirección científica

Dr. Manuel Bea Martínez. Profesor Contratado Doctor, Área de Prehistoria, Universidad de Zaragoza.

D. José Antonio Benavente Serrano. Arqueólogo, Director del Taller de Arqueología de Alcañiz.

D. Jesús Carlos Villanueva Herrero, Licenciado en Historia, Taller de Arqueología de Alcañiz


Equipo de trabajo

Dr. Jorge Angás Pajas. Universidad Politécnica de Madrid. Departamento de Ingeniería Topográfica y Cartografía.

Dr. Rafael Domingo Martínez, Profesor Contratado Doctor, Área de Prehistoria, Universidad de Zaragoza.

Dña. Claudia Serrano Aranda, Investigadorado predoctoral FPU, Área de Prehistoria, Universidad de Zaragoza.

Dra. Paloma Lanau Hernáez, Investigadora colaboradora del Grupo P3A. Universidad de Zaragoza.


El proyecto de estudio y documentación pretende llevar a cabo un análisis integral de los abrigos. Para ello se llevará a cabo una exhaustiva documentación fotográfica con elaboración de calcos digitales aplicando nuevas tecnologías en materia de documentación y tratamiento digital de la imagen. Asimismo, en función de las singularidades de cada conjunto, se tratará de llevar a cabo (con la documentación fotográfica) los modelos tridimensionales de cada emplazamiento a través de fotogrametría. Los trabajos se completarán con la realización de excavaciones arqueológicas y sondeos, posiblemente en los abrigos 2 y 3.
 

La labor del Taller de Arqueología de Alcañiz

Miembros del Taller de Arqueología lavando cerámicas de yacimientos de Alcañiz


Con los recientes hallazgos son seis los abrigos con pinturas rupestres descubiertos en los últimos años por el Taller de Arqueología de Alcañiz, una Asociación cultural que sin apenas apoyos desarrolla desde hace más de 30 años una intensa y continuada labor para la conservación y el estudio del patrimonio arqueológico y cultural de Alcañiz y el Bajo Aragón. Además de haber publicado una veintena de libros sobre esta temática y salvaguardar, investigar y divulgar el patrimonio arqueológico de Alcañiz y su entorno ha conseguido catalogar más de 300 yacimientos arqueológicos solamente en este término municipal (el municipio con mayor número de yacimientos de Aragón) de los cuales 19 ya han sido declarados BIC y a los que habrá que sumar próximamente los tres nuevos abrigos.

Entre otras labores, el Taller de Arqueología se hace cargo de la conservación, estudio y custodia del rico patrimonio arqueológico de Alcañiz y su entorno desde hace décadas realizando la misma función, por ejemplo, que el Archivo municipal respecto a la custodia de los documentos antiguos de esta ciudad. Mientras que el Archivo goza, como debe ser, de buenas instalaciones y excelente personal cualificado y remunerado que realiza un magnífico trabajo, el Taller de Arqueología tiene que asumir de forma permanente y solitaria la tarea de custodia del extenso y valioso patrimonio arqueológico de nuestra ciudad. Una delicada y responsable labor que no debería corresponder de manera voluntaria y exclusiva a una simple Asociación cultural en una importante ciudad como la nuestra, todavía más cuando esta Asociación no ha recibido, por un motivo u otro, ninguna ayuda municipal (es decir, cero) desde hace más 15 años.

El Taller de Arqueología de Alcañiz trabaja en la salvaguarda y conservación de un valioso patrimonio que es único y de aquí, que es de todos y para todos, siendo responsabilidad y competencia de las administraciones públicas su protección, aumento y transmisión a las próximas generaciones. Un poco de apoyo, no solo moral, contribuiría notablemente a fomentar el desarrollo de numerosas actividades culturales, de estudio y difusión de este rico patrimonio arqueológico que, al final, se quedan en el imaginario de esta Asociación por falta de recursos y ayudas.■

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