Telecomunicaciones y mundo rural: un reto del siglo XXI

Blanca Martí - comunicadora
febrero 2021 TELECOMUNICACIONES | MUNDO RURAL | DESPOBLACIÓN

Tramo de carretera entre Molinos y Castellote. Foto: Blanca Martí


Telecomunicaciones y mundo rural: un reto del siglo XXI


Somos rurales


La despoblación en las zonas rurales ha sido la lacra más importante en Aragón, especialmente en Teruel, durante las últimas décadas. Grandes cantidades de personas de los pequeños municipios han salido a la ciudad en busca de trabajos bien remunerados y mejores servicios. Como consecuencia, la brecha de población existente entre ciudades y pueblos se ha ido acrecentando hasta la actualidad. Ante esta situación, desde el Gobierno de Aragón se llama al cambio de actitud, al abandono de las frustraciones, las posiciones pesimistas o el victimismo.

Desde la aprobación, en 2007, del Estatuto de autonomía en Aragón, la ordenación del territorio en esta Comunidad es competencia exclusiva del Gobierno regional. No obstante, es importante que no se pierda de vista la importancia que, como pilar fundamental, tiene el enfoque nacional que se le dé a esta cuestión. Labor en la que están inmersos los componentes de Teruel Existe que ha conseguido acercar al Gobierno central las preocupaciones, no solo de la provincia de Teruel, sino del sentir rural por antonomasia.

Pero como apuntábamos, son los jefes regionales los encargados de conducir la vertebración territorial. Desde el Gobierno de Aragón se ha dado especial importancia al Fondo de Cohesión Territorial considerándolo una baza importante en la recuperación de la pandemia de la COVID-19. La Diputación de Teruel, por su parte, ha aplicado medidas como las que nos destacaba Manuel Rando, presidente de esta institución, ‘hemos aumentado muy significativamente las partidas de carreteras (13 millones de euros) y vías rurales, para que las comunicaciones interiores mejoren significativamente por criterios exclusivamente técnicos, no políticos. Y vamos a acometer un plan de extensión de la fibra óptica, para que nuestros pueblos sean competitivos, allá donde estén’.

Todas ellas, medidas necesarias para que el abandono rural no termine con nuestros pueblos cuya economía ha sufrido mucho con los embates de la crisis que estamos viviendo.


A debate

Pero siendo optimistas, si algo positivo podemos extraer de esta situación de alarma sanitaria es que muchos nos hemos parado a pensar y reflexionar acerca de cuestiones vitales como la importancia de respetar el medio ambiente o la necesidad de aumentar nuestra calidad de vida. Como consecuencia algunos debates importantes han visto la luz, entre ellos la necesidad de que una buena de red de telecomunicaciones llegue a todos los rincones de la sociedad. Ya subrayaba Daniel Giner, gerente de Netllar Bajo Aragón, que ‘están surgiendo cada día nuevos trabajos relacionados con internet, o que se pueden desarrollar teletrabajando desde cualquier lugar que disponga de una buena conexión de internet’.

La escasez de infraestructuras de telecomunicaciones, la pobreza de las vías de comunicación y las largas distancias hacen de la vida rural una opción, en ocasiones, inviable. Pero nuestras vivencias han demostrado que siendo el teletrabajo una opción, fundamental en algunos casos, el acceso a un internet de calidad se alza como necesidad imperiosa. Cuestión por la que Rando señala con optimismo que ‘estamos impulsando el despliegue de la fibra óptica por todo el territorio’.


Teletrabajo

El inicial confinamiento y la posterior limitación del contacto social han llevado a muchas empresas a establecer el trabajo a distancia. Ya son muchas las personas que combinan su asistencia a la oficina con el trabajo desde su hogar. Aunque no hemos conseguido colarnos en una buena posición respecto a las cifras en Europa, lo cierto es que el porcentaje se ha disparado en tiempos de pandemia. Un estudio de Randstad revela que, en los últimos meses de 2020 más de 70.000 aragoneses trabajaban de manera habitual desde su domicilio. Esto supone un aumento de casi el 150% con respecto al año anterior, cuando no llegaban 30.000 los que teletrabajaban. Esta modalidad laboral se ha colocado en un 16,2% de ocupados en el ámbito nacional, Aragón, algo por detrás, se queda en un nada desdeñable 12,6%.

El impulso del trabajo online es visto en ocasiones como una ventaja para los empleados. La descentralización del lugar de trabajo o la flexibilización horaria pueden considerarse importantes beneficios para nuestra calidad de vida. Sin embargo, no debemos olvidar que el trabajo online ya era una tendencia creciente, aunque de manera lenta. Hemos de ser cautelosos con el incremento del teletrabajo, porque aunque pueda parecer una gran solución a muchos problemas también lleva asociados riesgos que hay que tener en cuenta. Muchos jóvenes ya realizaban trabajos a distancia, desde sus ordenadores, pero no siempre en óptimas condiciones laborales. No podemos dejar de lado estas consideraciones sino que aprovechando el aumento de la masa de trabajadores que ahora se despacha en la distancia, se han de considerar las acciones normativas oportunas.

En cierto modo, podemos decir que esta crisis nos ha ayudado a impulsar una mejor organización laboral en lo que a desplazamientos se refiere. Aunque para algunos no acudir a la oficina suponga una inmovilidad incómoda, hemos de considerar las ventajas que esto puede aportarnos sin dejar de lado la oportunidad de hacer las cosas bien para que no se pierdan las coberturas sociales en ninguna modalidad laboral.

En el entorno rural, que internet llegue a todos los ciudadanos tiene sus dificultades. Daniel Giner destacaba que ‘el problema de Teruel es que debido a su orografía y a los pocos habitantes de sus pueblos hacen que a los grandes operadores no les interese cablear y aquí es donde los pequeños operadores de la zona tenemos que luchar por que nuestro territorio tenga unas comunicaciones dignas’.

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