La obra del cerro de Pui Pinos: Un proyecto que cambiará la accesibilidad del centro de Alcañiz

Panorámica del cerro de Pui Pinos (diurna y nocturna) una vez finalizadas las obras. Fuente: Infografía del proyecto de la obra.

Paula Paz Poveda

La remodelación del cerro Pui Pinos cada vez está más cerca gracias al proyecto, presentado por el grupo Aranea, que conectará la N-232, en el tramo de “El Corcho” y el barrio de Santiago, dándole acceso rodado y eliminando las limitaciones en la circulación. El coste del vial y la restauración del cerro está presupuestada en 8,5 millones de euros. Y objetivo del proyecto es tanto favorecer el acceso al centro de la ciudad como el desarrollo del barrio evitando su degradación. Se puede observar que, como ya ocurre en otros centros históricos, la inaccesibilidad al tráfico rodado a un barrio redunda en una degradación progresiva de todas sus manzanas.

La semana del 15 de febrero se entregó el proyecto y, a la espera del resto de trámites necesarios, como la licitación de la obra o los relacionados con la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural, todavía no se puede arrojar una fecha concreta del fin de la obra. Su desarrollo será de carácter largo debido a la complicación que entraña. La dificultad del proyecto se fundamenta en su sistema estructural y en un elaborado sistema de cimentaciones. Aun así, se está estudiando el flujo de los distintos trabajos que integran el proyecto para tratar de establecer una fecha de finalización.


Entidades de solvencia para acometer la obra

El grupo que ha llevado a cabo el proyecto está compuesto por Aranea, como principal valedor, la Universidad Politécnica de Valencia y una ingeniería zaragozana llamada Prodia, que ya ha trabajado en Alcañiz en otras ocasiones.

Un proyecto pluridisciplinar

El reto más importante al que se enfrentan es adaptar los taludes en un terreno heterogéneo con un vial de una entidad relevante, todo ello teniendo en cuenta la restitución de la integridad paisajística que tenía el cerro. “El proyecto es, hasta la fecha, el más complicado al que nos hemos enfrentado en cuanto a la complejidad por todas estas disciplinas”, explicaba José Ángel Gil, arquitecto alcañizano que participa en el proyecto.

Las soluciones utilizadas en el proyecto son bastante comunes en ingeniería civil. Entre otros, hay un sistema de voladizos de hormigón que constituyen la cubierta de los caminos peatonales y rodados. Los vuelos utilizados son de mucha entidad y se contrarrestan con un sistema de aligeramiento de la carga del relleno, que se colocará encima, y con un sistema de atirantado muy común en obra civil. El proyecto es un reto estructural de coordinación de diversos factores como arquitectura, obra civil, restauración, jardinería y paisaje.

De la necesidad, virtud

El derrumbe del cerro permitió la oportunidad de poder generar un vial que descongestione y mejore el trafico de entrada y salida del barrio de Santiago. “Hacer de esa necesidad esta virtud, ha coincidido de forma casual pero de forma gratificante dentro de la desgracia que supone el derrumbe de edificios. Ha sido una gran oportunidad, sin ello no sé si habría sido posible llevar a cabo el proyecto”, narraba el arquitecto alcañizano.

El hecho de poder restituir paisajísticamente la zona surge como una nueva oportunidad de dotar a Alcañiz de un escaparate que hasta ahora no se había tenido.■

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