01 febrero 2021

#BertaZapater - Somos Partido Aragonés

Berta Zapater. Concejala Ayto. Alcañiz y Diputada Provincial. PAR.



A diferencia de otros conceptos, como la legitimidad o la calidad democrática, que son medidos en forma de gradación -por ejemplo entre cero y diez-, el concepto de legalidad sólo puede ser medido en forma de dicotomía. Esto quiere decir que todo partido que no es ilegal es, de hecho, legal. Los estatutos del Partido Aragonés son legales, así como los órganos que emanan de dichos estatutos; faltaría más. No hace falta que el Vicepresidente de la Diputación de Teruel trate de convencer a nadie de semejante hecho.

Menos mal que en recientes declaraciones a un medio de comunicación a elevado la categoría de quienes disentimos del rumbo actual de la dirección del partido, a "personas", ya que hace apenas un mes sólo éramos unos "misinos" en boca de nuestro presidente.

"No hay más ciego que quien no quiere ver" y tratar de convencer a alguien que pertenezca al partido, o simplemente que esté mínimamente informado y vea los acontecimientos desde el exterior, de que el Partido Aragonés no tiene ningún problema, es estar ciego. La dirección actual está sobrepasando los límites de la ética política y lo hace explícita y públicamente, sin complejos ni remordimiento. Maneja los órganos del partido y sus convocatorias en su propio interés, compra el silencio y la voluntad de algunos cargos públicos, trata de cambiar el nombramiento de diputados provinciales, y consiente que cargos importantísimos del Gobierno eludan medidas de transparencia elementales en la sociedad altamente politizada del siglo XXI.

La dirección del Partido Aragonés ha experimentado un evidente deterioro, desde que fue investida en junio de 2015 y ya no responde a las expectativas de cambio que creó entre muchos militantes. Es legal, por supuesto, pero la puntuación que obtendría en una gradación que midiese su calidad democrática dejaría bastante que desear. No somos cuatro, como se pretende hacer creer, quienes tenemos la certeza de que quienes dirigen la organización han perdido el norte político y desde luego, ni los virus ni la nieve podrán "enterrar" los problemas que tiene este partido, más allá de un corto periodo de tiempo. Tiene razón el Vicepresidente de la DPT que es un problema de personas, más que de estatutos u órganos, pero no somos quienes pedimos cambios, más transparencia, más ideales y menos personalismos, quienes laceramos la imagen del partido, sino quienes estando al mando de una organización pública lo hacen como si fuese su empresa privada.

Ya en septiembre se nos pidió que nos fuéramos del partido y se amenazó con abrir expedientes, a quienes manifestábamos desacuerdo con el funcionamiento interno, negándonos así la posibilidad de mejorar numerosos aspectos que a todas luces son manifiestamente mejorables. Además se nos pide que no aireemos en medios de comunicación nuestra disidencia, cuando lo que hay que hacer, precisamente, es lo contrario. Estamos en estas líneas diciéndoles, no sólo a los afiliados, sino a los votantes del Partido Aragonés, que somos muchos más, que el aragonesismo y este partido tiene más futuro que el que nunca ha tenido, que los problemas que dividen la sociedad actual son aquellos que tienen una mejor respuesta desde el aragonesismo moderado. La división social creada entre el campo y la ciudad, la lucha entre autonomías por el poder, los recursos, y el modelo de estado, el equilibrio entre los populismos de derechas e izquierdas, y entre iniciativa pública y privada. Queremos transmitir a la sociedad que tenga confianza en nuestro partido, que estamos muchos afiliados queriendo mejorar su funcionamiento claramente defectuoso. Ahí estaremos, en el próximo congreso, que ya urge, dando la cara para que el Partido Aragonés sea conducido por el camino adecuado que lo convierta en referencia y orgullo del sistema de partidos en Aragón y en España. Nadie nos lo va a arrebatar; quienes así pensamos somos Partido Aragonés.■

 


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