#JoséMiguelCelma - Un verano sin fiestas

José Miguel Celma - Portavoz PP Bajo Aragón


Parecía casi imposible de prever todo lo que el 2020 iba a cambiar nuestras vidas y también todo lo que iba a suprimir, al menos temporalmente, de nuestro día a día. Todos los veranos con nuestras vacaciones, en nuestro país o en el extranjero, pero con las limitaciones que nosotros mismos teníamos o nos imponíamos, no las provocadas por una pandemia mundial. 

También los reencuentros con nuestros familiares y amigos se han visto afectados, las fiestas de nuestros pueblos, las reuniones de la cuadrilla o las peñas, y así un largo etcétera. Este año no podremos disfrutarlos como estábamos acostumbrados, de la misma manera que el maldito virus nos impidió celebrar la Semana Santa como nos hubiera gustado, el famoso 15 de agosto en muchas localidades o la conmemoración de los santos a los que se veneran en cada municipio.

Sin quintos y sin reinas, representación de esa juventud que es el futuro de nuestra tierra, con canciones del verano pero sin verbenas, como tampoco hay gorrineras, chupinazos y traca fin de fiestas. No acogemos a nuestros seres queridos en esas jornadas festivas y de diversión. Las comidas populares tendrán que esperar, de igual forma que los espectáculos en la plaza o los toros de fuego.

Y, muy a nuestro pesar y como consecuencia más grave de todo lo que estamos viviendo, sin algunos vecinos que nos han dejado como consecuencia del coronavirus. Su presencia, su alegría y su compañía ya no estarán entre nosotros, pero su memoria siempre formarán parte de todos nosotros. Pase lo que pase.

En definitiva, podemos definir al 2020 como el año de las ausencias. Pero con el deseo de que sea a su vez la antesala de un futuro en el que no vivamos situaciones como las que estamos padeciendo estos meses. Para ello es imprescindible ser responsables, velar por uno mismo y también por los que nos rodean. Sirviéndonos de las posibilidades que nos ofrece el siglo XXI para evitar riesgos que pongan en peligro a nuestros mayores.

Hemos padecido meses de confinamiento en los que hemos echado en falta los encuentros con familiares y amigos. Las nuevas tecnologías han hecho posible solventar esta situación y resolver la distancia con una fórmula virtual. Pusimos remedio a un problema que tenían muchas familias, sin bajar la guardia de la responsabilidad. Eso es precisamente lo que tenemos que seguir haciendo, no caer en errores que hagan de esta situación un tiempo todavía mayor. Somos nuestro mejor valor.


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