Ignacio Urquizu «Alcañiz tiene una historia cuyo presente no está a la altura de esa historia»

Annabel Roda -Periodista-
junio 2020 ENTREVISTA DEL MES | AYUNTAMIENTO DE ALCAÑIZ | IGNACIO URQUIZU

Ignacio Urquizu en la puerta de entrada del Ayuntamiento de Alcañiz. / A. Roda

Entrevistamos a Ignacio Urquizu tras cumplirse un año de su llegada a la alcaldía alcañizana.


Todo son cuerpos con mascarillas dentro del consistorio de Alcañiz. Con mucha amabilidad, me dirigen hacia el despacho del alcalde. Con la misma actitud, me pide el que hace un año ganó la alcaldía, Ignacio Urquizu (Alcañiz, 1978), que espere unos minutos. Al poco rato, entramos en su despacho. Esta es la primera entrevista de todas las que le esperan esa jornada. Arrancamos las preguntas y en sus respuestas no abandona el tono didáctico y también veloz del profesor de universidad que fue en su día en la Universidad Complutense de Madrid.

Sus raíces se encuentran en Alcañiz aunque su carrera profesional e indirectamente su faceta política las ha desarrollado lejos de la realidad alcañizana ¿Cómo se encontró la ciudad cuando volvió como aspirante a la alcaldía? 
Desde hace mucho tiempo y desde que vivía aquí de pequeño he tenido la sensación de que Alcañiz podía ser mejor de lo que es, que tenía más potencial por su trayectoria histórica, por su legado, por su cultura. La ciudad ha estado paralizada desde hace décadas. Alcañiz tiene una historia cuyo presente no está a la altura de esa historia: la generación de los humanistas, por Mariano Nifo y montones de referentes que ha habido a lo largo de la historia. Entendía que la ciudad había perdido parte de esa trayectoria en las últimas décadas. Me parecía un reto atractivo volver a poner la ciudad en el mapa, a nivel nacional, a nivel de proyectos económicos, políticos, sociales como estamos haciendo; modernizar la ciudad y prepararla para el siglo XXI.

Va a cumplir un año como alcalde, ¿cuáles son los cambios más destacables que ha impulsado el gobierno local que preside en este primer año de mandato? Lo primero, y me lo comenta la gente por la calle, es la sensibilidad hacia los ciudadanos. Aquí se recibe a todo el mundo y todo el mundo puede venir a trasladar sus problemas de los más graves a los menos. Hablamos e intentamos cada vez que nos plantean un problema darle una solución. Lo menos visible pero de lo que estoy muy orgulloso es lo que hemos puesto en marcha: los proyectos estratégicos de la ciudad en esta legislatura y que van a significar una transformación de la ciudad desde el punto de vista de los servicios públicos, del urbanismo, del modelo económico... Esta semana ya se ha aprobado la modificación del Plan General de lo que va a ser la futura residencia, una de las demandas de la ciudad. En seis meses se ha resuelto un problema que llevaba 20 años enquistado. El segundo proyecto estratégico es el tema del cerro. Lo que nos encontramos fueron facturas sin pagar. El proyecto del nuevo vial hubo que echarlo abajo porque no cumplía con el plan general, ni con la normativa. Hemos tenido que empezar de cero todo el expediente del cerro y se ha aprobado esta semana las bases para poder licitar en breve. Algo que va a dar una transformación al barrio de Santiago con los nuevos accesos y además, va a permitir en un futuro no muy lejano la peatonalización del centro de la ciudad. También este año nos hemos estado reuniendo con empresas y trabajado en un plan de promoción económica para recuperar el tejido industrial.

«Pensamos que el mejor modelo [para la gestión del agua] podría ser uno mixto. Creemos que podría ser una empresa pública aunque el personal y la tecnología no serían del Ayuntamiento»


Me está hablando de planes, pero no de hechos y acciones concretas. Para que todo eso suceda hay que empezar. Hay que hacer un conjunto de estudios técnicos, catas arqueológicas, conseguir la financiación que también es donde estamos trabajando. Es decir, hasta que algo sucede en la Administración descubres que pasa mucho tiempo porque necesitas muchos informes por el medio y tomar muchas decisiones. De este año, lo que estoy más contento es que hemos puesto en marcha muchísimos proyectos que en estos cuatro años van a ser muy visibles y que se verán seguramente al final de la legislatura.

Su llegada al consistorio estuvo marcada por sentarse a dialogar con las familias afectadas por el derrumbe de Pui Pinos. El caso ya se encuentra en tribunales. ¿Qué posición mantiene este gobierno frente a las demandas de estas familias? Lo primero, seguimos tenido la disposición de escucharles y atenderles en todo lo que necesiten, de informarles y mantener un contacto directo. Creo que es muy distinto a lo que sucedía antes donde se había levantado un muro entre el ayuntamiento y los afectados y apenas hubo diálogo. Eso lo hemos roto. En segundo lugar, lo que estamos haciendo es esperar la sentencia judicial que se tienen que producir -según nos ha informado- después de este verano. Vamos a ver si los tribunales de justicia mantienen los tiempos y lo que vamos a cumplir es que nosotros no recurriremos esa sentencia y la acataremos. Por tanto, si el ayuntamiento es condenado en su responsabilidad patrimonial a las indemnizaciones que se determine por el juzgado, nosotros no seguiremos con más procedimientos judiciales y les daremos lo que nos diga el juzgado.

Tras los nuevos derrumbes en enero por el fuerte temporal que llevaron de nuevo a desalojar familias, ¿se han proyectado medidas a largo plazo? Primero, lo que necesitaran. Nosotros estamos a su disposición. Por lo tanto fueron desalojadas y ubicadas de nuevo, pero intentamos que volvieran lo antes posible como así sucedió. En una o dos semanas estaban de vuelta. En segundo lugar, el problema de las filtraciones de agua es lo que tenemos que resolver con el nuevo vial. Por eso estamos yendo lo más rápido que me permite la Administración y poniendo el dinero que haga falta para que se pueda desarrollar. En el momento que recuperemos la montaña canalizaremos todas las aguas y ya no tendrán los problemas de derrumbes y filtraciones de agua. 

«[Motorland] es una instalación que cumple pero podría hacer más. Creo que el diseño inicial era algo muy parecido a lo que es Dinópolis, un ‘pasemos el día en la ciudad del motor con la familia’. Falta ese complemento que atraiga a las familias»


Uno de los acuerdos que se llevó a cabo cuando llegó al consistorio fue la remunicipalización del agua, ¿en qué punto se encuentra esta cuestión? Lo que hemos hecho con los técnicos municipales pero también con nuestros concejales es un informe de las infraestructuras del agua en Alcañiz. Muchas de las tuberías que tenemos tienen entre 80 y 90 años. Hace falta una renovación integral de barrios enteros. Por tanto, hemos analizado cómo tenemos todas las infraestructuras para evitar pérdidas, filtraciones… De hecho, está la inversión valorada en 4.300.000 euros. Eso es lo que debería invertir la ciudad para tener las instalaciones del agua en condiciones. Se va a convocar la comisión de agua a partir de este verano y se va a llamar a expertos para que nos digan cuál es la mejor fórmula de gestión porque hay que invertir estos cuatro millones que el Ayuntamiento no tiene. Alguien los tiene que invertir y la gestión del agua implica personal y tecnología.

¿De qué expertos estamos hablando? Gente que se dedica a la gestión del agua en otros lugares como Tortosa, Morella, gente que va a proponer los grupos municipales. Y pensamos que el mejor modelo podría ser uno mixto. Esto es una reflexión pero creemos podría ser una empresa pública que se llamaría Aguas de Alcañiz. Estarían en su consejo de administración los concejales que la controlarían aunque el personal y la tecnología no sería del Ayuntamiento. La diferencia con el anterior modelo que hizo el Partido Popular es que sacó la concesión de agua, le dieron un dinero [a una empresa] que ingresó en sus arcas y con eso hizo lo que quiso. No queremos ingresar un canon, queremos que la empresa venga haga todas las inversiones que necesite la ciudad y gestione el agua bajo un precio que nosotros establezcamos. Eso es un pliego técnico que habría que sacar dentro de una empresa pública que sería la que controlaría el sistema. Ese es el modelo al que nos podríamos decantar pero es una decisión que debe tomar la comisión del agua.

Motorland es uno de los elementos que ha configurado a Alcañiz en la última década. Sin embargo, el modelo de desarrollo con el que se creó no ha cumplido todas las expectativas. Menos de un centenar de puestos de trabajo a fecha de febrero de 2020 e inyecciones de dinero público anuales. ¿Qué opinión le merece esta situación del circuito? Gestionar una infraestructura como Motorland aquí no es fácil. Tiene sus complejidades porque estamos fuera de los nudos de desarrollo. Motorland es una realidad poliédrica donde algunas funcionan mejor que otras. Los grandes eventos deportivos funcionan muy bien; somos referencia mundial, pocos circuito en el mundo tiene campeonatos mundiales como el que tiene Alcañiz y nosotros somos uno de ellos. Desde el punto de vista del ocio, es una instalación que cumple pero podría hacer más. Creo que el diseño inicial era algo muy parecido a lo que es Dinópolis, un “pasemos el día en la ciudad del motor con la familia”. Falta ese complemento que atraiga a las familias. Instalaciones que complementaran al circuito para que fuese un espacio de ocio más allá de correr con una moto. Habría que trabajar en un proyecto para complementar las instalaciones fijándonos mucho en lo que ha hecho Dinópolis, que es una fundación donde, además, parte de la recaudación se usa para la investigación.
«Nuestro proyecto político de ciudad es una ciudad vista no a 20 años sino a 100 años. Me la imagino como una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad»


Le recuerdo que Dinópolis también recibe inyecciones de dinero público cada año. Sí, sí. El problema de los proyectos estratégicos en la provincia de Teruel es que por sí solos no son viables. Si lo fueran no los haría la Administración, vendría una empresa y los montaría. Sin ayuda de la Administración muchos proyectos aquí no acaban de salir adelante por nuestra condición de zona despoblada y con menos oportunidades económicas. La Administración tiene un papel fundamental en la provincia de Teruel, sin eso la situación sería mucho peor de la que tenemos.

Su campaña a la alcaldía se fundamentó en parte en un modelo de ciudad, ¿cuál es su visión de la ciudad en el 2030? Sí, claro. Nuestro proyecto político de ciudad es una ciudad vista no a 20 años sino a 100 años. Me la imagino como una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad. Eso significa sacar todo el patrimonio que tiene Alcañiz. Esa es la primera vertiente. Todo el patrimonio que tenemos hay que cuidarlo. Por eso, queremos trabajar en un Plan Director para la iglesia, para poderla recuperar y darle otra visión. Segundo vector el trabajo, nuevas tecnologías y energías renovables. Estamos trabajando ya en dos plantas fotovoltaicas. Una, esperemos que se empiece a construir en las próximas semanas y la otra tardará un par de años.

¿En ese modelo de ciudad entra Motorland? ¿De qué manera? Tecnopark tiene que ser ese músculo industrial del que está falto la ciudad. Ahora mismo carece de pocas empresas las cuales llevan mucho tiempo con nosotros, pero no ha venido nada nuevo. Tecnopark nos tiene que apoyar toda la parte industrial y tecnológica de la cual la ciudad flaquea. 

Urquizu en el despacho de alcaldía del Ayuntamiento de Alcañiz. / A. Roda

Cambiando de prisma, hace cinco años que el entonces aspirante a la presidencia de la DGA, Javier Lambán, prometió que si llegaba el PSOE al gobierno autonómico constituiría un hospital público. Es evidente que se trata de una promesa incumplida. Ya que no esconde su amistad y cercanía con el actual presidente aragonés, ¿ha tenido la ocasión de poder hablar sobre el futuro del hospital con él? Muchas veces y es una de las preocupaciones que tenemos los dos. Además, él hace un seguimiento constante de este tema. Nosotros primero dijimos que haríamos un hospital público. Lo que hicimos fue revertir el contrato que nos encontramos [del anterior gobierno autonómico] y sacar un nuevo pliego de condiciones para hacerlo de nuevo. La empresa adjudicataria incumplió todos los plazos y cuando nos ha sido posible hemos empezado un proceso de desvinculación del contrato el cual puede acabar en los tribunales. Para que la Administración no pierda se tiene que demostrar que la empresa no solo no tenía voluntad de construir ese hospital sino que además, esa falta de voluntad se evidenciaba en que no tenía tiempo material para cumplir con los plazos establecidos. Porque lo que habían estado haciendo, hasta ahora, era demorar la construcción para presionar a la Administración y conseguir modificaciones que ampliaran el presupuesto por el cual ellos habían ganado el concurso inicialmente.

¿Existe expectativas reales de la finalización de las obras antes del 2024? Hay expectativas reales, sí. Es verdad, que por medio nos ha pillado esta crisis sanitaria que va a demorar unos meses y luego, el agujero económico que va a generar. Hay que ser realistas en ese aspecto. Tengo el compromiso del Gobierno de Aragón en que durante este año se licitará el nuevo hospital y se volverá adjudicar.

Su recorrido en la política ha sido inusual, de estar en la escena nacional y autonómica a la local. Un recorrido que viene más bien dictado por Ferraz que por su decisión personal o de la militancia del partido, ¿ha pensado en limitar su cargo en la alcaldía solo a esta legislatura? La militancia sí que decidió cosas pero luego la dirección no les hizo mucho caso. Yo he limitado mi estancia en dos legislaturas. No tengo idea de estar más. Es verdad que si la gente me lo pidiera, tuviera un respaldo social amplio y me viera ilusionado para seguir, lo haría. Aunque a día de hoy, estaré dos legislaturas. No descarto la política nacional, pero eso no depende de mí sino de la dirección federal y de los compañeros a nivel federal. Si no puedo seguir volveré a la universidad. Yo entré en política para hacer cosas y para estar motivado. En el momento que pierda eso volveré a lo que más me gusta que es la investigación, la docencia, la ciencia, escribir, leer… No he venido para estar eternamente en esto, sino más bien todo lo contrario; he venido para esforzarme todo lo que pueda para mejorar las cosas.


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