#InésRamón - Año nuevo

Alumnos del Taller de Poesía de la Asociación Las Cañas en Valjunquera.

Año nuevo


Si hay un tiempo propicio para conocer las reflexiones más habituales ante lo humano y lo divino es éste. Las Fiestas nos devuelven, año tras año, al viejo (y a veces, angustiante) tema del paso del tiempo.

Otro año que se ha ido. Es inevitable mirar atrás y esbozar un inevitable balance ¿hemos avanzado? Retroceder, jamás, pero ¿alguna vez nos habremos retirado, retraído, retractado? Somos “supervivientes en un planeta azul” afirma el amigo Desi cada día en sus redes sociales. Su proverbial optimismo contrasta con la pesadumbre que a tantos y tantas provocan estas fechas. Las ausencias, los desencuentros, las pérdidas nos pasan factura. La añoranza nos impide mirar al año nuevo a la cara, nos ancla en el pasado. Porque necesitamos reunirnos, encontrarnos, reforzar los lazos del amor y la amistad para poder continuar. El desafío de un tiempo nuevo, un lienzo en blanco, una oportunidad para ponernos manos a la obra y –nuevamente, procurar y conseguir los sueños postergados–, necesita encontrarnos vinculados a los otros.

Tantos años en que la sociedad ha ido forjando posturas filosóficas, religiosas, sociológicas o comerciales sobre estas fiestas, hace hoy cada uno tenga la libertad de vivirlas como quiera. Como los alumnos del Taller de Poesía de la Asociación Las Cañas, quienes también han querido plasmar su particular visión de estas fechas en un poema. Ellos, que tan bien conocen la naturaleza, se adhieren sin reservas a su inagotable pulsión de vida. Ellos siempre están dispuestos a comenzar de nuevo, a retoñar, y mucho más, si estrenan Ano Nuevo.


Ya han acabado los aplausos. La fiesta, los abrazos, las uvas y el repicar de las campanas.

Pero el río sigue corriendo, el Guadalope, alrededor del pueblo.

Yo miro desde la rivera cómo avanza, se detiene un momento en el azud,

salta y resuena,

gira, busca la dirección y se aleja.

Ha empezado el año dos mil veintidós, y es nuevo el brillo del agua en el río,

es nueva la corriente,

su fuerza entre las piedras.

También mi camino comienza de nuevo y sigue,

como el año.

Sé que de nuevo encontraré piedras de todos los tamaños

que querrán detenerme

o desviar mi curso.

Sé que otra vez las iré juntando una a una

debajo del cielo

y cada piedra será un escalón para saltar más alto,

cada piedra será un desafío para medir mis fuerzas.

Como el río, a veces manso, otras turbio, pero siempre en marcha.

Feroz en el impulso

de transitar la vida.■

Inés Ramón Campodónico
Poeta
vikdieciocho@gmail.com

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