01 agosto 2021

#MartaPrades - La sanidad que nos merecemos

Marta Prades. Diputada Podemos Aragón.


La sanidad que nos merecemos


A los aplausos y reconocimientos que les hemos dedicado a lo largo de esta pandemia a todos los profesionales sanitarios, en estos momentos, deberían seguirles los hechos. Sin embargo, la resolución de 29 de junio para el acceso a la condición de personal estatutario fijo en la categoría de enfermera/o del SALUD, indica que poco hemos aprendido, o hay escasa voluntad de aplicar las lecciones que nos está dejando la pandemia.

A la escasez de plazas ofertadas en la resolución de la oferta de empleo de enfermería, publicada el 29 de junio, preocupa especialmente comprobar que ni una sola plaza de las ofertadas corresponde a Atención Primaria. Las protestas de muchos profesionales al comprobar el escaso número de plazas ofertadas, ha hecho rectificar a los responsables del Departamento de Sanidad y se ha anunciado una ampliación de 166 plazas más. Pero ni una en Atención Primaria. La misma Atención Primaria que está desbordada tras miles de PCR,s, cribados y rastreos. La misma Atención Primaria que vertebra, que está más cerca del ciudadano, que previene y sirve para reducir listas de espera.

Entre tanto, mientras las enfermeras y enfermeros luchan por conseguir un empleo estable, el Movimiento de Acción Rural, formado por vecinas y vecinos de la comarca de las Cuencas Mineras luchan y se manifiestan pidiendo una sanidad de calidad. La falta de profesionales sanitarios en el mundo rural viene de lejos y el Plan de incentivos puesto en marcha en la pasada legislatura no ha servido para resolver el problema, ni servirá si de verdad no se aplican medidas que garanticen ese “empleo de calidad” con el que se nos llena la boca y favorezcan la estabilización de muchos profesionales que quieren desarrollar su labor profesional en los pueblos; pero la precariedad de los contratos y la incertidumbre laboral les impide fijar aquí su residencia.

La pandemia nos está dejando muchas lecciones, nos ha demostrado la necesidad de reforzar los servicios públicos, especialmente la sanidad, pero también está poniendo en valor las posibilidades de empleo y de futuro en nuestros pueblos que, entre otras cosas, ofrecen un entorno más seguro frente a la pandemia.

Pero esto no será suficiente para frenar la despoblación si no garantizamos a toda la ciudadanía el acceso a una asistencia sanitaria de calidad. Y sin empleo estable difícilmente alcanzaremos esos estándares de calidad que, tanto como trabajadores, como ciudadanos nos merecemos.■

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