#BertaZapater - Intereses

Berta Zapater. Concejala PAR Ayto. Alcañiz - Diputada PAR DPT

 Intereses


Es posible que algunas de las decisiones que estoy tomando como diputada provincial y como miembro de la ejecutiva del Partido Aragonés sean erróneas; no lo creo, pero es posible. Comprendo y encajo las críticas políticas hacia mí, de igual manera que yo las ejerzo cuando lo considero oportuno, pero los ataques personales que sufro desde hace casi un año, en ocasiones de naturaleza mezquina y bárbara, son difícilmente explicables.

Ni el origen intelectual ni la materialización de las acciones políticas en las que he tomado parte, incluida la “Declaración de Intenciones” en la Diputación Provincial con Ciudadanos, son parte de un comportamiento personal o arbitrario. Y desde luego, a la vista está que no me van a proporcionar más confort en el partido, o más rédito a mi inventario de bienes. Si esos fuesen los principios que me mueven le "haría la rosca" a mi presidente, que es el método bastante habitual en política por el que se alcanzan empleos por encima de la propia competencia intelectual. Especialmente, es muy reconfortante contar con el apoyo de mis compañeros del Comité local y de los concejales del Partido Aragonés en Alcañiz, que es la ciudad de donde salieron una buena parte de los votos que nos permiten disfrutar de 5 diputados provinciales, aunque afortunadamente no son los únicos que simpatizan con mis inquietudes.

Soy partícipe, junto a muchos otros militantes y cargos en Teruel y en el resto de Aragón, de un movimiento crítico con la dirección del Partido Aragonés. No tenemos como objeto la consecución del poder para satisfacer nuestras ansias de acumular cargos, sino para renovar el dinamismo, implantación y representación del partido dentro de la sociedad, ya que ahora mismo se ha convertido en una estructura oxidada, al servicio exclusivo de la dirección.

El actual vicepresidente de la Diputación provincial, mi compañero Alberto Izquierdo, se está convirtiendo en el más firme representante del adanismo político. Loa sus propias acciones como gestas extraordinarias, cuando son parte cotidiana en la política de la Diputación desde hace décadas. El Plan de Obras y Servicios ya estaba en funcionamiento bastante antes de que él se decidiese a entrar en política, y los alcaldes, siempre han encontrado en la DPT un pilar de apoyo fundamental. Otra cosa diferente es amenazarles, e incluso chantajearles con la concesión o denegación de obras, a cambio de lealtad personal. En esa tarea de fontanería política, seguramente, no puedo ni quiero competir con él, aunque no por ello disminuirán ni los fondos, ni el reparto que la Diputación hace de todos sus planes por todos los municipios de la provincia, el día que ambos cesemos en nuestros cargos.

No está en mi interés aprovecharme del Partido Aragonés para ostentar cargos futuros, sino tratar de revitalizarlo para que cuando la actual dirección cese, al menos siga habiendo una estructura en pie, capaz de servir a la sociedad y de proporcionar muchos futuros representantes honrados a los aragoneses, incluidos alcaldes. Nos suelen acusar, a quienes disentimos, de ser “cuatro gatos”, pero nunca me ha asustado tanto enfrentarme a quienes tienen otras ideas como enfrentarme a mi propia conciencia, si no actuase de acuerdo a mis principios. Todos los amigos que he conocido en el partido durante estos años, votaron a Arturo Aliaga en 2015, como yo misma hice. Y la mayoría de ellos también piensan actualmente, que ya no es la persona ideal para conducir el partido. Con permiso de quienes piden mi dimisión o mi expulsión, son ellos quienes se están quedando solos, en su apoyo a una dirección incapaz y anacrónica que está llevando el Partido Aragonés al borde de la desaparición.■

 


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