#InésRamón - Abrazos vs. Pandemia

Alumnos de la Asociación Las Cañas en el Taller de Poesía.

En este mes de marzo, hace exactamente un año que no veo a mi nieto belga. Ahora tiene dos años y medio y no quiero pensar cuántos achuchones podría haberle dado en este tiempo de distancia, cuántas tardes jugando con él, descubriendo cosas sin parar, contándole cuentos. He sentido esa ausencia como ninguna otra, pero sé que es una más de las infinitas distancias que esta pandemia ha creado entre los seres humanos.

Somos una sociedad que ejerce con alegría el contacto físico con el otro. Y el no poder hacerlo trae frustración y un extraño sentimiento de incompletud. Cuántos abrazos entre los amigos de siempre, ese par de besos que nos estampábamos al encontrarnos, cuánta charleta hasta las tantas hemos dejado en el camino. Cuántas relaciones resquebrajadas por la ausencia, cuánta soledad de pronto, cuánto encierro a quemarropa y tanto tiempo.

Hace algunos años descubrí el maravilloso Libro de los Abrazos, de Eduardo Galeano. Era mi regalo más frecuente para aquellos a los que no podía acercarme de otra manera y a quienes jamás podría abrazar físicamente. Y es curioso comprender que siempre estamos construyendo puentes para llegar hasta el otro y abrazarlo.

Ahora me he convertido en una experta en dar y recibir abrazos invisibles, en fluir de mí, en sobrevolar las barreras, las distancias, las fronteras permeables de un cuerpo o un tiempo. Le cuento cuentos a mi nieto por videollamada, y él me canta canciones en español que le enseña su padre, y canciones en neerlandés que le enseña su madre. No hay abrazo más extraordinario que el que acontece en esos momentos.

Los alumnos del Taller de Poesía de la “Asociación las Cañas” también han reflexionado sobre la nueva condición de distancia social y los cuidados que debemos observar para protegernos del Covid en relación con los gestos habituales y las manifestaciones de afecto. Entre todos han escrito este poema que es, sin duda, un buen abrazo para todos nosotros.


COVID 19



Este año nuevo ya no hay abrazos,

ni besos,

ni caricias.



Tenemos que inventar otras maneras de abrazarnos:

como el aire que nos acaricia por las mañanas,

como la nieve que nos viste de blanco,

como el sol que nos abraza con sus rayos,

como la vida que nos regala su amor a cada instante,

como el agua que nos limpia y nos sacia la sed,

como el rocío sobre la hierba,

como la montaña donde los animales son libres.



Así,

de esa manera,

yo quiero abrazarte hoy a ti

con mi poema.■

 


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