#cyc73Editorial - No puede haber más fallos

Estructura del nuevo hospital de Alcañiz

Ha sido una desilusión muy importante para la ciudadanía bajoaragonesa y especialmente para la alcañizana el retraso y posterior paralización de las obras del hospital durante la anterior legislatura y lo que llevamos de ésta.

Tras la derrota del proyecto de construcción con financiación público-privada y la amenaza de la privatización de la gestión sanitaria, llegamos a 2015 con la promesa de Lambán de construir el hospital 100% público. A partir de ese momento todo fueron retrasos, enmiendas para reducir las partidas del hospital bajoaragonés y la puntilla el chantaje de la UTE ralentizando la obra hasta la rescisión del contrato el pasado 2020. Toda una serie de despropósitos y dejaciones que reafirman el convencimiento de los ciudadanos de este territorio del abandono y olvido que sufren de las instituciones.

Ya sufrimos un retraso de 25 años con la carretera de Monroyo, lo mismo pasó años atrás con los eternos retrasos en la carretera de Teruel. La variante de Alcañiz, otro eterno proyecto que se retrasó hasta la saciedad. No vamos a hablar de la A-68, que ya Fernández de la Vega en 2005 prometió que estaría en cinco años, y aquí seguimos esperando 15 años después. Parece que en esta tierra todo va a paso de tortuga mientras vemos cómo otras infraestructuras van como un tiro en otras regiones como el hospital Isabel Zenda en Madrid, que más allá de polémicas sobre su uso, se ha construido en 3 meses. Sí, oigan bien, en 3 meses. Parece que el quiere llegar busca caminos y el que no excusas.

La tardanza en la construcción del hospital de Alcañiz no sería tan grave sino tuviéramos la amenaza real de que vuelva al Gobierno de Aragón un ejecutivo proclive a la privatización de la sanidad y si se encuentra la obra a medio hacer, vuelvan a proponer el modelo PFI para finalizar la obra y gestionar la sanidad en el nuevo hospital. Ese es verdaderamente el miedo de gran parte de sociedad bajoaragonesa, puesto que si en 2019 hubiera habido un giro a la derecha en el Gobierno de Aragón, tendríamos ahora el riesgo de volver al modelo de financiación público-privada con todo lo que ello supone.

No podemos jugar más a la ruleta rusa. Volvemos a confiar en las palabras de Repollés que nos promete que el hospital finalizará en 2023. Creemos y confiamos de nuevo, esperemos que no nos vuelvan a fallar.

 


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