#MaríaMilián - Cierren los prostíbulos

María Milián. Concejala Igualdad y Participación Ciudadana - Ayto. Alcañiz


El covid-19 ha puesto encima de la mesa muchos debates importantes. La mayoría de esos debates tienen que ver con colectivos vulnerables en los que la pandemia ha aumentado mucho más sus dificultades en la vida. La prostitución es uno de ellos. Desde que el Ministerio de Sanidad recomendaba cerrar el ocio nocturno por la posibilidad de contagio en estos lugares, la prostitución vuelve a estar en el candelero. En Aragón la prostitución es “alegal”, o sea que funciona sin haber sido reglamentada ni prohibida, por lo que la mayoría de los clubes y prostíbulos a pesar de su actividad, están como "bares" u "hoteles" por lo que no les afecta las restricciones al ocio nocturno que tenemos. Y la verdad es que resulta incomprensible que a estas alturas se mantengan abiertos los prostíbulos, suponiendo un riesgo para la salud de las personas en situación de prostitución y un problema de salud pública para identificar y localizar los posibles contagios. 


Cerrar los prostíbulos como medida de prevención sanitaria es absolutamente necesaria pero además es urgente que vaya acompañado de recursos públicos para posibilitar alternativas asistenciales y habitacionales, de vida y de trabajo para todas las personas que están ejerciendo la prostitución sin más alternativas. Porque no nos engañemos, trabajar para conseguir el cierre de los clubs donde se ejerce la prostitución, nos situaría más cerca de la abolición de la misma. Y ya sé que ese es otro debate pero a mi juicio es un necesario debate para avanzar en una sociedad igualitaria. Yo tengo clara mi posición. La solución no es prohibir, sino abolir. El reconocimiento de la prostitución como violencia machista ha inspirado a numerosos países a proclamar leyes abolicionistas que están funcionando. Con ellas se pretende centrar las medidas en la erradicación de la demanda, a través de la denuncia y penalización del cliente. Se persigue de forma eficaz el proxenetismo y la demanda de la prostitución. Además las mujeres prostituidas reciben ayudas sociales, inserción laboral y formativa. Como decía, es otro debate más profundo que por supuesto me comprometo a abordar. Si algo tengo claro es que la prostitución es la esclavitud del siglo XXI y no podemos mirar para otro lado cuando sabemos que hay prostitución porque hay tráfico de mujeres.

  

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