#JoséAntonioSola - Cambio

 

José Antonio - Economista


Ya se comienza a ver por algunos esa posibilidad de cambio de actividad. La crisis hace pensar en cambiar. ¿Es algo nuevo?


No, no lo es. El cambio es la constante. 

Recuerdo la frase leída a Ramón J. Sender. “En el continuo cambiar encontramos la única forma que nos es accesible de permanencia”.

Los tiempos engañosos de estabilidad vienen flaqueados con crisis que provocan cambios.

Y la cualidad preferente es la capacidad de adaptación.

La prensa imprudente da la noticia alarmante cortoplacista, que, al parecer, vende. “Van a desaparecer muchas empresas” donde pone muchas ponen un numero con ceros.

No es buena forma de comunicar. La realidad es que muchas empresas se van a transformar, dejarán la ola que se va y buscarán alguna ola que viene.

Y deberán entrenar bien sus habilidades para mantenerse encima.

Si se ha sido buen gestor o buen empleado en una actividad se desempeñará un buen papel en la nueva tarea.

Hay que repetir, y repetir y repetir. Vivimos en una economía de mercado y las inversiones deben recuperarse. No debe iniciarse una nueva actividad empresarial, profesional o laboral sin una certeza de que la inversión se paga a sí misma, se recupera.

La inversión puede ser una máquina, un local, la formación necesaria o la experiencia, el flujo de ingresos previsible debe ser suficiente.

Lo contrario es ahondar el problema.

La pregunta surge, ¿Cómo se hace?

Lo primero es la información.

¿Está la información en la barra del bar?

Habrá que decir otras mil veces no, la “información” es otra cosa. 


Ya se comienza a ver por algunos esa posibilidad de cambio de actividad. La crisis hace pensar en cambiar¿Es algo nuevo?  No, no lo es. El cambio es la constante.

 

La barra del bar es buena para disfrutar un rato, las servilletas tampoco son buenas para escribir los planes de negocio.

A la información de negocios le sucede lo mismo que a los animales del campo. Vamos caminando, no vemos a ninguno y concluimos que es un desierto sin vida. Caen unos copos de nieve y comenzamos a ver muchas huellas.

La nieve es el contraste.

La información económica se conoce por contraste, por comparación.

Y por observación.

Con método, de forma sistemática.

¿Es Google bueno informando? Si, con precaución, es bueno a su manera. Pero es mejor el Registro Mercantil. Y el INE. Y el IAEST… Hay una extensa red de apoyo al emprendedor y a las empresas, La Cámara de Comercio, el I.A.F., los agentes locales de empleo (A.E.D.L.). Numerosas empresas facilitan cuentas sectoriales para comparar, hay, por ejemplo registros de morosos. Nunca ha sido más fácil obtener información de subastas, licitaciones públicas…

Las ayudas públicas son numerosas, algunas especializadas como las de empleo autónomo del INAEM, otras por actividades, las agrarias, las de turismo por ejemplo. Según el municipio se pueden solicitar las del Miner o los programas LEADER.

Casi todas ellas tienen puntos criticables, lo incierto de las convocatorias, lo incierto de la cuantía de la ayuda, los trámites lentos, pero cuando se emprende para cambiar de actividad lo relevante es el conocimiento para encajar en el ámbito de la ayuda. Para eso se actúa de forma estratégica para convertirse en elegible.

¿A quién escuchar? A quien sabemos que asume riesgos. A quien no los asume, ni lo ha hecho nunca, mejor evitarlo. La pena es que estos suelen hablar muy bien. Podemos compensar la ausencia de su discurso con buena música.

¿Quién es la reina en este reino? Sin duda la Contabilidad. Así, con mayúsculas. No es esquiva, es accesible, pero requiere la paciencia y la constancia de recorrer sus senderos. El premio; es la mejor medicina para dormir sin sobresaltos.

¿Dónde buscar? La actividad económica que nos es accesible está en todas partes. Contando sus secretos a quien sabe observar y comparar.

¿Sabremos hacerlo? Nunca ha habido tanto esfuerzo en formación para el empleo y la empresa. Con múltiple oferta gratuita.

Vivimos, por suerte, en una sociedad muy activa. Esto nos facilita buscar nuestro sitio acometiendo una tarea necesaria y remuneradora.

Hay una palabra clave, la proactividad. Si con esa actitud nos vamos adaptando seremos candidatos al éxito.

 





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