#cyc65Editorial- Solo el pueblo salva al pueblo

 

Parece que nos adentramos en tiempos de crispación. La crisis económica sobrevenida tras el confinamiento y la consiguiente paralización de la economía, producida por la pandemia del coronavirus, está provocando una caída en picada del PIB y paralelamente del empleo, especialmente del precario y temporal. Nos anuncian una crisis parecida a la de 2008 o peor, aunque hablar sobre el futuro de la economía siempre es un “brindis al sol”.

No obstante si los malos augurios se cumplen, la pobreza, que ya alcanzaba a importantes capas de la sociedad, se hará más palpable e irremediablemente alcanzará a muchos de los que hasta ahora vivían con una cierta holgura. Un país con gran parte de su tejido productivo dedicado a los servicios y al turismo, va a quedar irremediablemente dañado ante la imposibilidad de desarrollar, tras la crisis sanitaria, estos dos sectores de manera normalizada.

Ante esta tesitura socio-económica solo hay una alternativa humana y patriótica: salvar al pueblo.

Una parte importante del poder económico de este país, que hunde sus raíces en la dictadura, no va a permitir por las buenas que se tenga que repartir la riqueza con criterios de justicia social y va a poner en marcha toda su artillería para una salida de la crisis parecida a la del 2008 (es decir a espaldas de las clases populares). Vamos a ver a sus representantes políticos posicionarse en contra del salario mínimo vital o del reforzamiento de los servicios públicos. Leeremos en sus periódicos y veremos en sus televisiones y a sus periodistas denunciar estas políticas de reparto de la riqueza como social-comunistas-bolivarianas. Escucharemos a sus economistas cómo nos dirán que así vamos directos a un escenario del estilo de Venezuela. Y gran parte de la población más empobrecida les creerá y pensarán que es malo para la economía que les den un salario mínimo vital y algunos autónomos criticarán lo que llaman “la paguita”.

La lucha está servida. Tanto en el relato como en lo económico. El momento histórico requiere de políticos que estén a la altura de las circunstancias y que realicen el análisis socio-económico correcto. Salvar las necesidades vitales de la gente debería estar por encima de cualquier otro interés político. Y el pueblo tiene que exigir que así sea.

Sólo el pueblo está interesado en salvarse a sí mismo.■


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