28 enero 2024

Alcañiz y el Bajo Aragón plantan cara a la despoblación

Vista panorámica de la ciudad de Alcañiz desde el “cabezo del Cuervo”./ Tomás Ramo -Revolotear S.L.-

TOMÁS SANTOS 27/01/2024
PORTADA CYC-109 | BAJO ARAGÓN HISTÓRICO  | DEMOGRAFÍA 

La repoblación: mejor de dos en dos


En Aragón, el crecimiento de las cabeceras comarcales se produce en donde una se apoya en la otra. Así ocurre con Jaca y Sabiñánigo, Monzón y Barbastro y en el Bajo Aragón con Caspe y Alcañiz en donde las dos se complementan y apoyan su crecimiento. Por contrapartida cabeceras solitarias como Calatayud siguen languideciendo.

La última actualización del censo del Instituto Nacional de Estadística confirma cinco años de crecimiento poblacional ininterrumpido en la mayor parte de las principales cabeceras del Bajo Aragón Histórico, dentro de un proceso que ha llevado a todo Aragón a los máximos de población histórica desde que existen registros. La Comunidad supera el millón trescientos cincuenta mil habitantes, por primera vez con un mayor ritmo de crecimiento en las comarcas que en la ciudad de Zaragoza. La provincia de Teruel, algo más tímida, supera de nuevo los 135.000 habitantes liderada por una capital que, al ritmo de las inversiones industriales del aeropuerto de Teruel, camina hacia los 40.000 habitantes.

Pero, dentro de un desigual e irregular reparto y evolución demográfica en las comarcas turolenses, cabe tener en cuenta el comportamiento de la segunda ciudad provincial como demostración tangible y casi paradigmática de cuáles son los elementos de configuran el crecimiento demográfico dentro de cualquier sociedad, máxime en la aragonesa, sometida a un secular proceso de vaciamiento no corregido, por evitar hablar de fomentado, desde las instituciones públicas. Alcañiz supera los 16.100 vecinos según el INE, ha ganado un centenar de nuevos habitantes desde la pandemia de Covid y, en realidad, mantiene una ganancia que le acerca a los 16.300 habitantes de facto; la capital del Bajo Aragón interrumpió durante la pasada legislatura un descenso de población que parecía imposible de revertir durante la pasada década, y desde 2019 no para de crecer.

Tras esa repoblación, detrás del interruptor del fin de la despoblación, aparecen una serie de variables que, para empezar, responden a fenómenos sociales y económicos que están muy alejados de las fake news que, aquí también, empiezan a poblar el debate público, también acerca de la demografía. España, Aragón y el Bajo Aragón están en máximos de población pero, por algún motivo poco explicado, desde no pocos medios de comunicación al abrigo de ese pozo de desinformación que albergan las redes sociales, estamos en mitad de una crisis demográfica sin precedentes causada por… La natalidad. El padrón dice que en Alcañiz hay casi tanta gente como cuando los máximos de la Expo de Zaragoza. Pero como nacen menos niños…

El empleo es demografía...

Lo que las cifras del INE muestran con claridad irrebatible es que la población, la lucha contra la despoblación, va de la mano directa de la economía y, sobre todo, del empleo. Alcañiz supera con creces los 16.000 habitantes porque desde hace ya dos años su estructura económica es capaz de mantener con holgura los 7.000 trabajadores afiliados. Viene superándolos, de hecho, todos los meses desde la pasada primavera, con arreglo a los datos de Seguridad Social recopilados por el Instituto Aragonés de Estadística. No es lo habitual. En las últimas dos décadas la economía alcañizana solía dar para poco más de 6.000 trabajadores; sólo durante la época del boom de 2008, al abrigo de la construcción, la cifra de empleos estaba en registros como los actuales.

Y el empleo llama al empleo. En concreto, el empleo de Alcañiz, esos 7.000 trabajadores estables conseguidos al abrigo de las inversiones que la ciudad atrae desde hace varios meses, tira hacia arriba del empleo de la comarca; el Bajo Aragón cierra 2023 a punto de superar la marca de los 11.000 afiliados a la Seguridad Social, cifra que ha rebasado con holgura durante los meses de temporada alta en primavera y a principios de verano de este año; no lo había hecho nunca antes de la pandemia de covid. Gracias a esta evolución positiva del empleo comarcal, común al resto de territorios de Aragón, el Bajo Aragón comenzó a revertir su pérdida de habitantes, y camina hacia recuperar los 30.000 que tuvo a principios de la pasada década.

Crece Alcañiz, con cien habitantes más según el INE. Crece, modestamente, Calanda, que sigue por encima de los 3.750 habitantes. Y crecen también, alrededor de ambas cabeceras, municipios como Castelserás, Foz-Calanda o Valdealgorfa, configurando un cinturón de desarrollo demográfico que camina al mismo ritmo que el desarrollo económico y laboral del entorno y que se extiende hacia el Matarraña cuya capital, Valderrobres, supera los 2.500 habitantes por vez primera desde que el Instituto Nacional de Estadística mide el padrón de los municipios españoles.

Para conocer el secreto de por qué hay más empleo que genera más población sólo hay que seguir el rastro de los generadores de ese empleo. El turismo y la actividad agroindustrial están detrás del despegue de Valderrobres y el Matarraña. El turismo, plasmado en la actividad comercial y hostelera, aporta también en Alcañiz y el Bajo Aragón. Pero, por encima de ellos, Alcañiz ha aumentado un 15% su base de cotizantes gracias al discreto, poco alumbrado pero ininterrumpido incremento en el peso de las actividades industriales, en goteo, repartidas por todos los polígonos del entorno desde Motorland y TechnoPark hasta Las Horcas, y que se traduce a fin de año en 3.500 empleos en toda la comarca entre industria, construcción y logística, un diez por ciento más que en 2021.

...Y la demografía es empleo

Queda un elemento más para tener en cuenta como fundamento detrás de las cifras que muestra el INE, y que se traslada también a Alcañiz y al Bajo Aragón. Con el tema del aumento de población, y del empleo, ocurre que es mejor ir acompañado que solo. El INE desvela que, en Aragón, el aumento de población es mayor de dos en dos, en corredores. Así sucede con Jaca, que gana 250 habitantes en dos años, se acerca a los 14.000 y, de paso, empuja a Sabiñánigo, casi 9.400 residentes con 40 más desde 2021. Así ocurre, también, con los colosos comarcales de los somontanos oscenses: Binéfar se incorpora al grupo de ciudades con más de 10.000 habitantes; Monzón y Barbastro se acercan a los 18.000, y ganan entre las dos casi mil habitantes en dos años.

Así sucede también en Alcañiz. Y la compañera de viaje es Caspe, que es la anterior cabecera aragonesa, antes que Binéfar, que se convirtió en estructurante superando esa marca de los 10.000 vecinos. La ciudad del compromiso logró batir esa marca durante los meses de pandemia, y el INE le otorga en su revisión de 2023 casi 10.300 residentes, en un proceso de crecimiento demográfico en el que se pone de manifiesto cómo el juego de especializaciones económicas multiplica sus efectos en centros demográficos cercanos. El perfil turístico y de servicios de Jaca se complementa con el perfil industrial de Sabiñánigo, como ocurre entre Barbastro y Monzón, Binéfar y Fraga… En nuestro territorio, Caspe es la especialización agraria, que revierte en los servicios de Alcañiz. Como reverso, el fenómeno no sucede en Calatayud, urbe aislada que sigue perdiendo padrón año a año, ya por debajo de los 20.000 habitantes.

La espiral virtuosa de complementariedad entre ciudades vecinas creciente permite, sobre todo, aprovechar el impulso económico, laboral y también demográfico que supone la necesidad de establecer servicios públicos y prestaciones básicas. Alcañiz es un caso paradigmático; cerca del 30% del empleo que genera la capital del Bajo Aragón tiene relación directa con la sanidad, la educación, los servicios sociales y personales y la propia administración. La DGA promociona su nuevo hospital de Alcañiz como centro de referencia para cerca de 80.000 usuarios en un territorio que es casi una provincia entera. Lo que no dice tanto es que casi la mitad de esos usuarios se ubican a veinte kilómetros a la redonda, entre Caspe y Calanda. Calatayud no puede permitirse ese lujo, y lo paga.

Inmigración. Extranjera… Y española

Tres elementos, pues, para desmentir el argumentario falaz de la natalidad y la demografía. La población crece, a pesar de que nacen menos niños. Para ello, nada mejor que estimular la creación de empleo. El mimo a la industria y la innovación tiene un efecto inmediato, asegura que comienza a rodar el mecanismo, un mecanismo que se aceita y se optimiza en cuanto el crecimiento demográfico trae consigo servicios públicos con su innegable fomento económico, laboral, social y demográfico. Ese círculo corrige el déficit del movimiento natural de la población. El actual cruzado contra la despoblación, el consejero Nolasco de Vox, conoce cómo funciona el mecanismo.

Así que, en Aragón, el último y exitoso ovillo de desinformación venido de ese despacho madrileño enerva a las masas con la procedencia de los nuevos vecinos aragoneses. Está bien. Aragón crece, como otros territorios en España. Pero lo hace con sangre impura, extranjera, que sustituye a ese pedigrí autóctono de pureza racial que es el ciudadano medio español, en absoluto heredero de celtas e iberos, romanos, fenicios, visigodos, musulmanes, judíos… Así que se trata de invalidar el crecimiento demográfico. No existe, porque proviene de la inmigración extranjera. El problema es que, de nuevo, la ‘fake new’ es ‘fake’. Es, otra vez, una media verdad. Al menos, en el caso de Aragón.

Vox, su argumentario y su revuelta en redes mezclan el fenómeno de vaciamiento rural, de carácter efectivamente autóctono, relacionado con el envejecimiento de la España Vaciada y la desigual estructura económica en España, con una sustitución de españoles por extranjeros. Ciertamente, en la provincia de Teruel, desde 2021, hay menos personas nacidas en España, mientras que residen más extranjeros. Pero conviene descender el foco, saber dónde hay menos españoles… Y de dónde eran esos españoles. El INE cifra en 88.666 el número de habitantes nacidos en la provincia de Teruel. Son 1.999 menos que hace dos años, compensados por 2.318 nuevos residentes extranjeros… Y 104 nuevos habitantes nacidos en las provincias de Zaragoza o Huesca. Y un total de 364 personas más con partida de nacimiento en el resto de España.

Cerca de medio millar de nuevos residentes en Teruel que son tan españoles como el consejero Nolasco y sus huestes de la “sustitución racial”. No han venido gracias a políticas de fomento de la natalidad que, de momento, no pasan de declaraciones institucionales “por la vida”. Son nuevos aragoneses llegados por el efecto indudable, éste sí, medible, tangible y evidente, que supone el establecimiento de políticas de fomento económico, industrial y tecnológico con las que, por ejemplo, TechnoPark da empleo ya a más de 120 ingenieros, mecánicos y técnicos, Las Horcas mueve un millar de empleos industriales, o el aeropuerto de Teruel aspira a alcanzar esa cifra en cinco años. A su lado, políticas de expansión, no recorte, de los servicios públicos, con los que se desarrollan, se atraen y se multiplican sociedades diversas y dinámicas. En las que también hay niños. Algunos de ellos, incluso, blancos.■

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