
Mayo es, al menos desde el siglo XVI, el mes de la Ermita de Fòrnols para nueve pueblos del Bajo Aragón, como son, a saber: Fòrnols, Bellmunt, Rafels, La Codonyera, Valjunquera, Castelserás, Valdealgorfa, Torrecilla de Alcañiz y Torrevelilla. De rogativas subían los nueve al Santuario de Nuestra Señora de Monserrat el día 4 de mayo, festividad de Santa Mónica, motivo por el que a la ermita el vulgo la conoce por el nombre de la que fue madre de San Agustín, uno de los santos padres de la Iglesia.
Con tanto santo y seña, resulta que el eremitorio se hunde. Cada año se abre un nuevo boquete por la techumbre o en los muros de la iglesia y de la antigua hospedería. Santa Mónica es ya un conjunto de ruinas entre cipreses. Son 43 soberbios ejemplares de estos árboles fúnebres pero también monacales o conventuales, los que hacen pasillo hasta la ermita de Fòrnols. Ellos ponen alfombra para los visitantes a todas horas del día y de la noche, no solo en jornadas solemnes de romería o festejo sino de continuo y sin pausa. Mas ahora los cipreses llevan al visitante no hacia al santuario pero sí hasta las ruinas que hoy brotan por todos los ángulos del conjunto edificado.
Fòrnols es el pueblo más pequeño de los 18 que conforman la comarca del Matarranya y no tiene medios para impedir que Santa Mónica se venga abajo por completo y para siempre. Esta es una obra de urgente restauración, mejor de inaplazable reparación, con responsabilidad mayor. El Gobierno de Aragón es la institución a la que corresponde intervenir con la máxima diligencia en este asunto que es de interés incluso supraautonómico.
La necesidad de intervenir en esta joya del patrimonio aragonés es similar a la que llevó a nuestras instituciones a actuar sin demora en la recuperación del Monasterio de Rueda, entre Sástago y Escatrón, por ejemplo. Santa Mónica se encuentra al lado mismo de la carretera N232 y su imparable deterioro está a la vista de todos cuantos circulan por esta vía cada vez más concurrida.
De los nueve mencionados pueblos de la contornada subieron romeros a Santa Mónica el segundo domingo de mayo de este 2026. Hubo cruz y culto, sartén y puchero en cuadrillas al aire libre, como en los tiempos de mula y carromato. Y se habló de que va a haber una inversión urgente para desescombrar y tapar los boquetes principales del santuario. Se abre un rayo de esperanza, al parecer. Hablan de convertir el santuario en motel o pequeño parador. Los sueños son solo eso y dan miedo. Pero lo cierto es que no se puede dejar caer en ruinas este punto marcado en oro dentro de la historia del Bajo Aragón.
El origen del templo de Nuestra Señora de Monserrate o de Santa Mónica se remonta al siglo XIV y es de estilo gótico con grandes reformas practicadas en los siglos XVII y XVIII de pronunciamiento arquitectónico y artístico barroco. Santa Mónica cuenta, además, con un precioso claustro interior y diversas dependencias en los dos pabellones que circundan a la iglesia. Es urgente que los nueve pueblos que hacen el camino a Santa Mónica, cada mes de mayo, formen un grupo de presión ante las instituciones comarcales, autonómicas y del Estado para que Fòrnols pueda mantener en pie una joya arquitectónica del pasado que es bien patrimonial del común en Aragón. La historia nos condenará si todos no estamos ahora con Fòrnols. TOTS AMB FÒRNOLS!
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