
El Gobierno español aprobó, el pasado 16 de abril, el real decreto por el que iniciaba un proceso de regularización de migrantes residentes en España en situación «irregular». Lo hizo mediante esta fórmula jurídica para evitar perder la votación y que el Congreso la rechazara. Hay razones de peso para evitar el debate parlamentario: se estima que entre 500.000 y 800.000 migrantes pueden obtener un permiso temporal de residencia durante un año, lo que les va a permitir trabajar por cuenta ajena o propia. Parecía poco probable que se hubiera aprobado la regularización con las posiciones de VOX, Junts y del PP, aunque este último podría haber sufrido contradicciones, ya que la Iglesia Católica y la patronal defienden la regularización.
❝Los seres humanos deberíamos tener los mismos derechos y deberes al nacer. Las fronteras y las naciones son simplemente invenciones humanas.
Es una reforma del reglamento de extranjería que beneficia a migrantes «trabajadores sin papeles»; por esto, VOX, PP y Junts están en contra. Los directivos de empresas, empresarios o deportistas de élite no tienen ningún problema para alcanzar la residencia, e incluso la nacionalidad. Por ejemplo, el caso de Lorenzo Brown, que, habiendo residido diez meses en 2016 y sin ninguna vinculación familiar ni laboral, fue nacionalizado de forma urgente por el Consejo de Ministros del 27 de junio de 2022. La justificación: iba a jugar con la selección española de baloncesto un campeonato de Europa.
❝Nadie criticó que se acogiera a ucranianos por la guerra ruso-ucraniana; pero a nadie se le ocurrió hacer nada similar con la guerra en Siria, el genocidio palestino o la intervención imperialista en Irán.
Hay varias varas de medir. No solo la clase social: mientras con los privilegiados se abre la puerta, a «poca ropa» se les ponen obstáculos para poder residir y trabajar. También importa el origen o raza de los migrantes, e incluso la adscripción política. Nadie criticó que se acogiera a ucranianos por la guerra ruso-ucraniana; pero a nadie se le ocurrió hacer nada similar con la guerra en Siria, el genocidio palestino o la intervención imperialista en Irán. Por cierto, en esta regularización se excluye a los migrantes «apátridas», con el fin de no regularizar a población saharaui y que puede enfadarse Marruecos.
¿Cómo no explicar la situación de los venezolanos que abandonan su país? Han pasado de ser 180.000 residentes en 2016 a ser 700.000 en la actualidad. Se alegan motivos humanitarios debido a la represión que ejerce la «dictadura» bolivariana. Es obvio que hay otros países donde se han dado y se dan peores condiciones que en Venezuela y no se les acoge. Por ejemplificar: Guinea Ecuatorial y el Sáhara («mismo idioma en los dos casos»), en Mali o en Marruecos y decenas de Estados no se respetan los derechos humanos.
Los que defienden que los trabajadores migrantes no deben tener los mismos derechos que los «autóctonos», en la práctica, afirman que su nacionalidad les condena a la miseria. Da igual que huyan de una guerra, de la miseria o la muerte, sea por pertenecer a una etnia, por nacionalidad, clase social, religión, identidad sexual o ideas políticas. La derecha defiende la existencia de tres tipos de personas: los «pudientes, españoles o de otra nacionalidad», con todo tipo de derechos; los «trabajadores españoles o migrantes regulares», que llevamos décadas perdiendo poder adquisitivo y derechos; finalmente, los «trabajadores extranjeros», que, en su opinión, deben sufrir la vida que les ha tocado en su nación o aceptar trabajar aquí sin ningún tipo de derecho, en régimen de esclavitud en muchos casos.
❝VOX, PP, Junts y otras organizaciones políticas, junto a la mayoría de medios de comunicación de la derecha, deshumanizan a los migrantes, tratando de alimentar el miedo atávico a lo desconocido, a lo distinto y a lo nuevo.
Los seres humanos deberíamos tener los mismos derechos y deberes al nacer. Las fronteras y las naciones son simplemente invenciones humanas. La mayoría de los migrantes que se ven obligados a migrar lo hacen desde naciones pobres. Son las naciones imperialistas de «Occidente» quienes las crearon artificialmente para establecer su dominación y reparto. El objetivo ha sido, y sigue siendo, el de apropiarse de sus recursos naturales y oprimir a sus poblaciones en beneficio de la minoría de las potencias occidentales.
VOX, PP, Junts y otras organizaciones políticas, junto a la mayoría de medios de comunicación de la derecha, deshumanizan a los migrantes, tratando de alimentar el miedo atávico a lo desconocido, a lo distinto y a lo nuevo. Mienten, lanzan bulos y magnifican la delincuencia que puede cometer una ínfima minoría de esos migrantes.
Los índices de delincuencia en España siguen siendo aceptables. Si bien es cierto que se da más en ambientes pobres y deprimidos, la delincuencia es consecuencia directa de la pobreza. Los trabajadores migrantes suelen habitar barrios y zonas ya degradadas («guetos»), donde la delincuencia y los conflictos culturales se sufren más que en los barrios vip de las ciudades.
❝El Gobierno acierta en la regularización, pese a la exclusión de los saharauis y la cantidad de trámites exigidos.
No se trata de negar que la inmigración puede provocar dificultades para la integración; no podemos mirar hacia otro lado. El Gobierno acierta en la regularización, pese a la exclusión de los saharauis y la cantidad de trámites exigidos. Es lo mínimo que un Gobierno puede hacer. No basta. Hay que dotar de recursos a la sanidad y educación públicas, además de crear una buena red de servicios sociales y mediadores culturales. No se trata de priorizar unos sobre otros: tenemos que garantizar estos servicios para todos, en una sociedad en la que se generan recursos para hacerlo.
También es fundamental recuperar la conciencia de clase. El resto de trabajadores y los sindicatos debemos defender los mismos derechos para los trabajadores migrantes: son nuestros compañeros y tenemos los mismos intereses. La patronal defiende la regularización con la esperanza de conseguir más mano de obra y a «mejor precio»; para ellos, somos una mercancía más y saben que los migrantes, al tener una mayor necesidad, están dispuestos a aceptar peores condiciones que los «regulares».
❝Los migrantes no son el problema, no son los culpables de la pauperización de la sanidad, la educación pública o los servicios sociales
Los mismos que defienden la privatización de los servicios públicos, que se enriquecen pagándoles menos en sus empresas, que defienden que «todas las personas somos iguales», que defienden las intervenciones militares en otras naciones, dedicar el 5 % del PIB a Defensa o la libre circulación de mercancías, son los que culpan a los migrantes de todos nuestros problemas, desviando su responsabilidad al frente de un sistema social que obliga a millones de personas a desplazarse para sobrevivir. Los migrantes no son el problema, no son los culpables de la pauperización de la sanidad, la educación pública o los servicios sociales; tampoco de los bajos salarios, del precio de la vivienda o del aumento del precio de los alimentos o la energía.
❝En el discurso de la derecha está el germen del fascismo. Dividir a los trabajadores por su nacionalidad, raza, cultura o religión es fundamental para poder seguir empobreciéndonos como trabajadores y que ellos sigan aumentando sus beneficios.
En el discurso de la derecha está el germen del fascismo. Dividir a los trabajadores por su nacionalidad, raza, cultura o religión es fundamental para poder seguir empobreciéndonos como trabajadores y que ellos sigan aumentando sus beneficios. La izquierda tiene que combatir los discursos de odio del presente. En un futuro, con la crisis económica que se avecina, estos discursos pueden llegar a millones de trabajadores y sectores desfavorecidos de la sociedad; podemos evitarlo y confío en que lo vamos a hacer, pero para ello debemos proponer una alternativa al sistema social en su conjunto, ser consecuentes y explicar que el problema es que quienes lanzan estos discursos son los culpables de todos los déficits sociales que sufrimos.
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