
El Ayuntamiento de Alcañiz, a través de su Concejalía de Cultura, presenta la trigésimo primera edición del Festival ‘Castillo de Alcañiz - Platea de Verano’. Con más de tres décadas de trayectoria ininterrumpida desde su fundación, este certamen se ha consolidado como un referente imprescindible de las artes escénicas dentro y fuera de la comunidad aragonesa.
Para esta edición se han programado cinco grandes espectáculos en los que se darán cita el teatro, la música, la magia y el humor. El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alcañiz, Javier Climent ha destacado que «se ha diseñado una propuesta artística marcadamente diversa con el objetivo de llegar a todos los públicos y satisfacer las demandas culturales de los espectadores más exigentes».
El cartel de este año destaca por reunir propuestas del más alto nivel cultural, encabezadas por el ingenio e ilusionismo de La Magia de Jandro, la atmósfera de suspense e intensidad dramática de la célebre obra Misery, y la mordacidad crítica y sátira clásica de El retablo de las maravillas de la mítica compañía Els Joglars, que cumple este año su sesenta y cinco aniversario con un gira nacional que hace escala en Alcañiz. La oferta se completa con la magia escénica y el encanto familiar del musical Hansel y Gretel y el virtuosismo sonoro e instrumental del proyecto musical Reencuentro, liderado por los reconocidos músicos Gorka Hermosa y Daniel Simón y con la colaboración de la Unión Musical Lira Alcañizana.
El festival destaca por su singularidad al combinar espectáculos de primer nivel, nuevas tendencias y montajes de medio y gran formato en el marco del Anfiteatro Pui Pinos, junto al Castillo Calatravo de Alcañiz.
Aunque en sus inicios el festival fue gestionado por el Gobierno de Aragón, su supervivencia y éxito actuales responden al firme compromiso del Ayuntamiento de Alcañiz, institución que asume hoy la financiación de forma prácticamente íntegra. Esta decidida apuesta municipal garantiza el acceso a la cultura de máxima calidad en el medio rural bajoaragonés en igualdad de condiciones respecto a los grandes entornos urbanos. Asimismo, el certamen actúa como un motor socioeconómico directo que dinamiza el turismo y la hostelería de toda la comarca.
El festival inició su andadura en 1994 acogiendo importantes espectáculos de marcado carácter nacional e internacional. Hasta el año 2002, las actuaciones se desarrollaban en un espacio provisional junto al emblemático Castillo Calatravo, referente patrimonial del que toma su nombre. Desde entonces, el festival se trasladó a su sede actual: el Anfiteatro de Pui Pinos, un auditorio al aire libre integrado en la ladera del cerro del castillo que aporta una magia única a cada representación.
Uno de los momentos cumbres del festival es la entrega del Premio Trovador, instituido en 1998. Este galardón, de carácter estrictamente honorífico y no competitivo, reconoce la trayectoria, el rigor y el trabajo de los creadores más destacados de las artes escénicas contemporáneas. El nombre de este galardón está inspirado en una de las pinturas murales del Castillo de Alcañiz, ‘El Trovador’, que simboliza la música y el teatro. Representa la figura de un músico subido a un árbol. Formaba parte, junto con la ‘Rueda de la Fortuna’, del importante conjunto de pintura gótica mural del siglo XIV de la Torre del Homenaje de la fortaleza alcañizana.
A lo largo de su historia, el Premio Trovador ha distinguido a grandes figuras del panorama escénico, una prestigiosa lista de honor que se amplía en esta trigésimo primera edición con la entrega del galardón a la célebre actriz Carmen Conesa. Esta polifacética y respetada intérprete cuenta con una exitosa trayectoria en teatro, cine y televisión, destacando especialmente por su enorme versatilidad sobre las tablas, donde ha brillado tanto en producciones de texto clásico como en los principales musicales de la cartelera nacional. Con este reconocimiento, el festival alcañizano rinde tributo a sus más de cuatro décadas de entrega absoluta a las artes del escenario, consolidando el carácter nacional de su palmarés.
El diseño del galardón, inspirado en la icónica pintura de ‘El Trovador’, corre a cargo del escultor alcañizano José Miguel Abril. El artista ha convertido el alabastro —piedra autóctona extraída de las entrañas de la propia tierra bajoaragonesa— en una obra de arte escultórica. De este modo, la materia prima del territorio se transforma a través de las manos del creador local para capturar la esencia de las artes escénicas: una disciplina que, al igual que este mineral translúcido, juega con la luz, las formas y las emociones sobre el escenario.
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