
Durante décadas, esta cuenca minera encendió los hogares y levantó la industria de todo un país. Lo hicimos a costa del esfuerzo, del sudor, del carbón y del sacrificio de nuestras familias. Cumplimos con creces. Y cuando se nos exigió apagar los hornos de nuestra Central Térmica en nombre del futuro del planeta, respondimos con la responsabilidad que siempre ha caracterizado a esta plantilla y a este pueblo. Pero lo hicimos bajo una condición que para Comisiones Obreras era, es y será innegociable: una Transición Justa.
Por eso nos plantamos ante el engaño de Endesa y ante la alarmante complacencia de las administraciones. Hace unos días, trasladamos esta indignación directamente a las Cortes de Aragón. Fuimos allí en un bloque unitario e indestructible, junto al Ayuntamiento, el resto de organizaciones y el tejido social, para dejar claro en la casa de la soberanía aragonesa que para el sindicato esto nunca ha sido una discusión matemática sobre gigavatios o subastas energéticas. A las multinacionales se les llena la boca con la potencia de la red; a nosotros nos importa el pan de nuestras familias, el futuro de nuestros jóvenes y la supervivencia de nuestros pueblos. Los megavatios no fijan población; el empleo digno, con derechos y con futuro, sí.
En aquella jornada en las Cortes fuimos a exigir al Ministerio y al Gobierno de Aragón que se pongan las botas de trabajo, que defiendan a la gente de Teruel y que obliguen a Endesa a cumplir sus compromisos de forma inmediata. Y lo dijimos allí y lo repetimos aquí: si la eléctrica persiste en el engaño, se deben ejecutar de inmediato sus avales financieros y ese dinero tiene que quedarse íntegramente en el territorio para la creación directa de empleo.
Desde CCOO mantenemos tres exigencias irrenunciables que dejamos grabadas en el parlamento aragonés:
Primero, las personas y el empleo real: Exigimos que los 937 megavatios que quedan libres se traduzcan en puestos de trabajo de calidad. No vamos a tolerar ser un territorio colonizado, una comarca llena de placas solares que se gestionan desde despachos a mil kilómetros mientras nuestros pueblos se vacían. Exigimos proyectos industriales reales y fábricas que absorban a los excedentes de la central, a las contratas, a nuestras mujeres y a nuestra juventud.
Segundo, Endesa cumple o paga: Las instituciones tienen la obligación moral de defender a la clase trabajadora antes que a los consejos de administración de las eléctricas. Si Endesa no cumple con cada puesto prometido, sus avales deben ser ejecutados de forma fulminante para reindustrializar las Cuencas Mineras.
Y tercero, la lucha no termina: Aquella jornada en las Cortes de Aragón fue un paso crucial, pero solo fue el principio. Si las administraciones pretenden que aquello quede en papel mojado y nos vuelven a dar la espalda, la respuesta de Comisiones Obreras y de este pueblo será la movilización total. No nos vamos a rendir porque nos estamos jugando el derecho a vivir y trabajar en nuestra tierra.
Detrás de cada megavatio hay una familia, una historia de lucha obrera y un pueblo que se niega a desaparecer. Las administraciones ya saben lo que pide Andorra. O defienden el negocio de las multinacionales o defienden a las personas de Teruel.
Si no hay soluciones reales ya, el conflicto volverá con más fuerza a las calles.
¡Por las personas, por el empleo y por la dignidad de nuestra cuenca!
¡Endesa cumple o paga!
¡Viva la lucha de la cuenca minera!
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