
Las romerías son celebraciones populares cuyo origen data de la Edad Media, y que combinan peregrinaciones religiosas a pie, a caballo o en carros tirados por bueyes, burros o mulos, hacia un santuario, y festejos al aire libre. Son muchas las romerías que se celebran todos los años a lo largo y ancho del estado español, la mayoría, concentradas entre los meses de abril y junio. Como consecuencia del origen medieval de estos eventos, es tradición entre los peregrinos el uso de caballos, mulos, burros y bueyes para llegar a los santuarios donde se encuentran los santos y vírgenes a los que quieren venerar. Ni qué decir tiene, que, en pleno siglo XXI, el tradicional uso de animales en estas peregrinaciones es completamente innecesario y es más postureo que otra cosa.
De todas las romerías que se celebran en España, quizás la más importante, y a su vez la más polémica es la de la Virgen de El Rocío, en Almonte (Huelva).
Polémica originada por el maltrato animal que año tras año se repite en esta romería y que, desde el año 2000, por poner un ejemplo, ha causado la muerte de más de 350 animales. El récord histórico documentado de muertes de animales en El Rocío, fue en 2008, con 25. Tras pandemia, ha habido un repunte de muertes de animales, y en la edición de 2026, celebrada bajo temperaturas anormalmente elevadas entre los pasados 22 y 25 de mayo, ha habido que lamentar la muerte de 19 animales, según los datos oficiales. Todos los años, miles de personas participan en El Rocío, y también miles de animales son obligados a «participar» en él, arrastrando carros cargados con peregrinos, enseres y provisiones. Dada la gran cantidad de animales que se utilizan durante esta romería, pueden parecer ridículas las vergonzantes cifras de su mortandad. Pero, ¿Qué harían las autoridades si en cada edición del Rocío murieran una veintena de personas?
Las principales causas de mortalidad y problemas veterinarios durante el evento se desglosan en las siguientes:
• Sobreesfuerzo y agotamiento.
• Cólicos y problemas digestivos.
• Problemas cardíacos.
• Deshidratación y golpes de calor.
• Accidentes y lesiones.
• Condiciones previas (utilización de ejemplares enfermos, desnutridos o no aptos para el esfuerzo requerido).
El balance visible de mortandad de animales durante El Rocío, solo refleja una parte del fenómeno. No existen cifras oficiales sobre los animales que pueden morir durante la operación retorno, cuando muchos ejemplares ya llegan muy debilitados por el cansancio, las altas temperaturas y el sobreesfuerzo.
También se ha documentado el uso de animales menores de seis meses de edad, vulnerando la Ley de Protección Animal de Andalucía.
Por otro lado, no queremos pasar por alto el impacto medioambiental que genera la romería de El Rocío a su paso por Doñana, debido al paso masivo de miles de personas y miles de vehículos de tracción animal o motorizada provocando basura, vertidos contaminantes, colmatación de la marisma y molestias graves a la fauna protegida.
La excesivamente laxa Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023) en España prohíbe usar animales en romerías si hay petardos o calor extremo, y obliga a darles descanso y agua fresca. Esta norma busca proteger a los caballos, bueyes y mascotas que participan en estas fiestas tradicionales.
Las muertes de animales en El Rocío, certifican que, en muchos casos, no se cumple la ley, ni hay un verdadero interés en hacer que se cumpla. Pesan más la tradición y el negocio asociado a ella.
Para honrar a nuestros ancestros no es necesario repetir todo lo que ellos hicieron al utilizar animales en diversas actividades o eventos, bien por necesidad, o por circunstancias históricas. Los honraríamos más recordándolos, pero evolucionando, mostrándonos como una sociedad más empática y compasiva con los animales.
Hasta entonces, no habrá mayor enemigo en nuestro país para los animales, que la tradición.
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