
Estaba leyendo un texto en el que se comenta el significado de una frontera y el diferente significado que tiene según tu país de nacimiento y tu situación económica y social. No es lo mismo para un español medio que para un marroquí (aunque sea un marroquí medio).
Y, de allí, pensando en las dificultades que el hecho entraña y lo injusto del mismo, he pasado a pensar en algo aún más comprometido y difícil para sus habitantes: los países que no existen, que no tienen fronteras, enclavados en territorio de otros, a los que no se les ha reconocido, tan siquiera, el derecho a su existencia: Palestina es uno de esos países.
En el siglo XIX el movimiento sionista contempló la necesidad de que los judíos, para poder sobrevivir, dejaran de ser el pueblo de la diáspora para pasar a ser un pueblo de soberanía. Con este objetivo organizaron expediciones a Tierra Santa, en las cuales no supieron ni quisieron ver la existencia de un pueblo, el palestino que vivía en dichas tierras. Un pueblo que, progresivamente, han ido arrinconando y exterminando.
En 1947, tras la finalización de la dominación británica de la zona, las Naciones Unidas vieron la necesidad de la constitución de dos estados. La persecución judía en Europa y las atrocidades realizadas contra ellos en nuestro continente llevaron al reconocimiento por parte de la comunidad internacional del Estado de Israel en 1948. Sin embargo nunca se llegó a formar un estado árabe equivalente en dicha zona. Y tras la Nakba en 1948 fueron expulsados violentamente alrededor de 750.000 palestinos de sus pueblos y hogares, repartiéndose entre Jordania, Egipto, Gaza y Cisjordania.
Pese a que Israel ha ido ocupando la práctica totalidad del territorio palestino a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI, los dirigentes sionistas han manipulado a la opinión pública de Israel para victimizarse y crear la sensación de nación constantemente amenazada para mantener un estado de excepción que justifique la guerra y aniquilación del pueblo palestino. Cada día más, según se detecta en las encuestas dentro del país, se aboga por una solución armada a la situación. Su idea es acabar con la capacidad operativa de Hamas a base de su completa destrucción. Un 29% de la población judía aboga por la anexión total de las tierras de Cisjordania y Gaza sin el reconocimiento de los derechos civiles a los habitantes palestinos.
Frente a este miedo judío, vemos una población palestina devastada, que sufre bombardeos continuos por parte del ejército de Israel. Y además sufriendo una progresiva colonización de los pocos territorios que les quedan principalmente en Cisjordania, en los cuales el ejército israelí protege además a los judíos que invaden violenta e ilegalmente el territorio palestino.
Palestina ha sido reconocida como país por algunos estados. Este reconocimiento se ha incrementado en los últimos tiempos pero, de facto, la situación ha variado poco para sus habitantes. La comunidad internacional se muestra tibia frente a Israel. Su poder y el apoyo de Estados Unidos les frena a lo hora de una verdadera presión para evitar esta masacre que se está llevando a cabo delante de nuestros ojos. No podemos permitir que esto acabe con una devastación total del pueblo palestino. Palestina es un pueblo vivo que merece un futuro.
Maria Pilar Bosque
Militante Asamblea Ciudadana por la Paz
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