
El uso de munición de plomo es un problema global debido a la alta toxicidad de este metal pesado. Sus impactos negativos se dividen principalmente en tres áreas: medio ambiente, fauna y salud humana.
Contaminación del suelo y agua: Los perdigones y balas dispersos en los campos y humedales se oxidan y liberan plomo biodisponible, contaminando los ecosistemas durante siglos. Un perdigón de plomo puede tardar entre 100 y 300 años en degradarse por completo. La caza deja en la naturaleza de la Unión Europea unas 14.000 toneladas de plomo al año. Si además añadimos el plomo proveniente del tiro deportivo y de la pesca (pesos y plomadas) la cantidad asciende a 44.000 toneladas. En España, la actividad cinegética genera 6.000 toneladas de plomo, casi la mitad del total de la Unión Europea.
❝Cada año, la caza deposita en la naturaleza de la Unión Europea unas 14.000 toneladas de plomo
Plumbismo (envenenamiento): Las aves acuáticas confunden los perdigones con pequeñas piedras que ingieren para hacer la digestión, lo que resulta en una muerte letal por envenenamiento.
Además, las aves rapaces y carroñeras (como águilas, buitres y otras especies protegidas ) se envenenan al alimentarse de animales heridos o vísceras que contienen fragmentos de munición.
Se estima que más de 1 millón de aves acuáticas mueren al año en la UE por ingerir perdigones confundidos con piedras. Además, unas 55.000 aves rapaces adultas han desaparecido en Europa por envenenamiento secundario al consumir presas con restos de plomo. En España, estudios científicos estiman que más de 60.000 aves mueren cada año a causa del plumbismo provocado por la munición de plomo.
❝La transición de siete años permitirá que miles de toneladas de plomo sigan dispersándose por los ecosistemas
La carne de animales cazados con plomo puede contener partículas microscópicas de este metal. Su ingesta frecuente es muy peligrosa para el organismo humano.
Ante este desolador panorama, la Unión Europea decidió tomar cartas en el asunto y empezó a legislar tímidamente contra la munición de plomo en los años 90 del siglo pasado. En 2021, se propuso ampliar el veto del plomo a todas las zonas de caza y a las actividades de tiro deportivo que se realizan al aire libre. En 2023, entró en vigor la prohibición de disparar e incluso portar perdigones de plomo en los humedales.
En junio de 2026 se aprobó de manera definitiva la prohibición general del perdigón de plomo para la caza menor y tiro deportivo en exteriores. Pero tras años de fuertes presiones ejercidas por el lobby cinegético, se fijó un periodo de transición de nada más y nada menos que de 7 años para que la retirada total de la munición de plomo sea efectiva en 2033. Da escalofríos pensar en los miles toneladas de plomo que se va a permitir esparcir a los cazadores por nuestros ecosistemas durante 7 años más y en las miles de muertes silenciosas de animales a causa del plumbismo.
El sector de la caza podrá esgrimir toda clase de embustes, bulos y falacias para defender sus intereses, tanto en el tema del que hablamos como en otros, pero sólo existe una razón de peso acerca del uso de munición de plomo: la económica. El cambio a otro tipo de munición no tan contaminante resulta más caro, tanto por la munición en sí, como por el cambio de componentes en las armas o su sustitución.
Es lamentable que nuestros representantes públicos se bajen una y otra vez los pantalones ante las espurios argumentos de ciertos sectores normalmente ligados al maltrato animal, y que, aún siendo minoritarios tienen mucho poder, en lugar de defender nuestro planeta, nuestros ecosistemas y a todas las especies que los habitan, incluida la humana.
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