
El pasado 12 de julio falleció, a los 91 años de edad, Luis Goytisolo, en su domicilio en el pueblecito tarraconense de Vimbodí (en cuyo municipio se levanta el Monasterio de Poblet). Era académico de la RAE, desde 1995. Recibió el Premio nacional de las Letras de esa institución en 2013. Con él desaparecen los tres hermanos de una familia bendecida por las Letras: novela, ensayo y poesía. José Agustín Goytisolo, el poeta de Palabras para Julia, falleció en 1999 y el novelista Juan Goytisolo lo hizo en 2017, también Premio nacional de las Letras, autor de la Trilogía del exilio, formada por Señas de identidad (1966), Reivindicación del conde don Julián (1970) y Juan sin tierra (1975) entre otras.
Luis G. estudió
Derecho en la Facultad de Barcelona desde 1953 y se licenció en 1958 aunque
nunca ejerció la abogacía, para dedicarse a la literatura y la actividad
política. Su padre fue el científico José María Goytisolo Taltavull y su
madre Julia Gay, quien murió víctima de un bombardeo sobre Barcelona en 1938,
durante la Guerra Civil. Luis dedicó su tetralogía a su primera
esposa, María Antonia, fallecida en 1993 a causa de un cáncer de pulmón. Tiene
dos hijos, Gonzalo y Fermín. Su vida profesional estaba marcada por las
colaboraciones periodísticas en periódicos como El País, ABC o Diario 16 e hizo trabajos para TVE, como las series
de viajes «Índico» o «Mediterráneo, el origen». Presidía la Fundación que lleva
su nombre en Puerto de Santa María.
Entrar en el universo literario de Luis Goytisolo es una
tarea fructífera aunque exigente. Sus dos primeros libros -Las
afueras y Las mismas palabras- se alineaban con la moda
del momento, el realismo social. Luego vinieron años de silencio. Luis G. se
buscaba a sí mismo en su obra por nacer, con alguna incursión en relatos
imaginativos como Fábulas, escrito entre 1968 y 1978. Hasta que en los
70 se planteó una tarea de alto y largo
aliento: una tetralogía de lenta y premiosa elaboración, una reflexión totalizadora sobre el arte de la escritura, Antagonía. Una obra que se
considera una de las grandes novelas del siglo XX, una profunda reflexión sobre los
rasgos estructurales y formales del relato y el talante del autor. El protagonista absoluto de la novela es Raúl
Ferrer Gaminde, desde el momento en que decide dedicarse a
escribir, hasta su vida ya consolidada como escritor. La narración se basa en
sus notas y borradores, su realidad cotidiana y la proyección de sus sueños;
todo ello en un escenario mental pero también real, sin fronteras nítidas entre
las vivencias del personaje y lo que su mente imagina.
En este universo literario actúa un narrador omnisciente
que observa a Raúl y a su contexto real «desde fuera» y se convierte
en el contrapunto de la acción y la reflexión del protagonista. Un plano
múltiple que va turnándose entre el del personaje y el de la voz narrativa que
le contempla, sin ningún juicio ético o de otro tipo. Un testigo de los hechos,
neutral, obsesivo y minucioso en los detalles.
Todo ese mundo literario, que tiene su propio aliento, desemboca
en Teoría del conocimiento, un texto cuyo autor es el mismo
protagonista de la novela anterior, Raúl. Es la técnica
clásica de la novela dentro de la novela, para reflejar y de alguna forma
definir el contexto real del proceso de creación literaria. Eso le lleva a
crear una narración que se convierte en ese híbrido creativo conocido como ‘metanovela’.
Transitar por el cosmos de Antagonía
es una experiencia inolvidable para cualquier lector. Sin riesgo de hacer
comparaciones absurdas, el que suscribe, reconoce que la lectura de esta obra de más de 1100 páginas,
compuesta por la suma de cuatro novelas publicadas por separado durante muchos
años, constituyó una experiencia tan memorable como cuando leí el Ulises de Joyce, la serie de relatos de
Faulkner sobre su tierra nativa, «En busca del tiempo perdido» de Proust,
la extraordinaria Bajo el volcán de
Malcom Lowry o Los papeles póstumos del
Club Pickwick deDickens.
La tetralogía, Antagonía,
fue editada en un solo volumen por Anagrama en 2012. Está formada por las
novelas Recuento, (1972) Los verdes de mayo hasta el mar (1976), La cólera de Aquiles (1979) y Teoría del conocimiento (1981). Como
escribió uno de sus comentaristas, se trata de «una meditación sobre la obra
literaria y su proceso de creación, sobre la relación entre el autor y su
obra... y se incluye también al lector». La obra completa fue definida por el
autor como «el epicentro de toda mi tarea literaria», ya que, como el Quijote «se
engendró en una cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y todo triste
ruido hace su habitación». En el caso de Luis G. no fue una cárcel de Sevilla como la de Cervantes, sino en una
de Madrid, en la que estuvo recluido cuatro meses por su supuesta pertenencia
al PC. La obra reflexiona sobre el arte y ejercicio de narrar, a través de las vivencias
de un novelista que analiza su actividad
intelectual, con hincapié en su estilo narrativo y se ensayan otras técnicas de
expresión. El texto se convierte en un testigo de las corrientes literarias y
una especulación respecto al futuro del género.
Otras de sus novelas son Oído atento a los pájaros (2006), Cosas
que pasan (2009), o El lago en las pupilas (2012).
Con el ensayo Naturaleza de la novela, recibió
el Premio Anagrama en 2013. Fue el año
en el que se le concedió también el Premio Nacional de las Letras en
reconocimiento a toda su obra. Según el jurado: «la obra narrativa de Luis
Goytisolo ha estado siempre comprometida con la búsqueda de nuevos territorios literarios.
Su magna tetralogía Antagonía, reconocida internacionalmente,
supone un hito en la reciente historia de la novela española al aunar historia,
narración y reflexión literaria».
Era
conmovedora la «competencia» literaria de Luis con su hermano Juan. En 2014,
cuando su hermano obtuvo el Premio Cervantes, dijo: «Mi hermano Juan se lo
merece y, por cuestión de edad, se lo tenían que dar antes a él. Pasó también
con el Nacional de las Letras, que Juan lo ganó en 2008 y yo en 2013». Luis G. tuvo problemas con la censura
franquista; Recuento, no se pudo publicar en España.
El Juzgado de Orden Público la secuestró y el libro
apareció en México, en 1973. Su distribución en España no
llegó hasta 1975, ya en los últimos meses del franquismo.
En resumen, amigo
lector, le sugiero que se atreva a entrar en
«Antagonía».
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