
El yacimiento de La Reala se localiza en el extremo meridional de un promontorio rocoso situado en la zona norte de La Estanca, dentro del actual recinto del Parque Tecnológico de la Ciudad del Motor de Aragón (TechnoPark MotorLand). Se trata de un pequeño poblado fortificado de finales de la Primera Edad del Hierro e inicios de época ibérica (siglos VI-V a.C.) que descubrimos en el año 2005, junto con su necrópolis y otros interesantes yacimientos de la zona, con motivo de las prospecciones que realizamos hace veinte años de forma previa a la construcción del complejo deportivo de Motorland Aragón. En 2006 llevamos a cabo un total de cinco sondeos en el poblado, la excavación de dos túmulos en su necrópolis (uno de planta circular y otro cuadrangular) así como otras excavaciones y sondeos en varios yacimientos del entorno de La Estanca que aportaron interesante información (todavía inédita) sobre el poblamiento protohistórico de esa zona, probablemente la de mayor densidad y variedad de yacimientos arqueológicos del extenso término municipal de Alcañiz.
La elección del emplazamiento de La Reala por sus antiguos habitantes muestra una intención claramente defensiva: el poblado se ubica sobre un estratégico promontorio, con buen control visual de un amplio territorio, que presenta en tres de sus lados (sur, este y oeste) un desnivel de unos 10 metros de altura media respecto al suelo de su entorno, factor que favorece claramente su defensa. En el lado norte, de conexión con las tierras circundantes por medio de un ancho cordón rocoso, se construyó una gran muralla que alcanza en su base una anchura de cuatro metros y de la que se conservan varias hiladas de mampuestos de arenisca trabados con barro. Esta muralla, que en su parte central debió disponer de un torreón de planta cuadrangular, debió ser construida en altura con tierra o adobes dispuestos en talud, hecho que explicaría el potente relleno de sedimentos de tierras arenosas, de más de un metro de espesor, detectado en uno de los sondeos del poblado situado detrás de la fortificación. Tras la muralla, que debió tener una puerta de acceso todavía no localizada con seguridad, se ubicó un pequeño poblado, de apenas 1.000 m2, constituido por un número indeterminado de viviendas de planta rectangular, aunque posiblemente inferior a la veintena, con algunas calles o espacios de comunicación entre ellas. En los sondeos practicados en distintas zonas del poblado se pudieron documentar algunos muros de mampuestos, pavimentos de barro o tierra compactada y niveles de ocupación y abandono con restos de cerámicas, huesos y otros materiales. La configuración del poblado, adaptada necesariamente al escaso terreno disponible, podría ser similar a la de otros pequeños asentamientos bajoaragoneses de esta misma etapa como Escodines Altes o El Piuró del Barranc Fondo, ambos en Mazaleón.
En los dos últimos años el Taller de Arqueología de Alcañiz, gracias al apoyo de la concejalía de Desarrollo y Patrimonio Cultural del ayuntamiento de esta localidad, ha iniciado excavaciones en el sector central de la muralla, donde previsiblemente podría situarse la puerta de acceso al interior del poblado (todavía por descubrir). Los materiales recuperados, tanto en las primeros sondeos de 2006 como en las recientes campañas de excavaciones, son muy homogéneos y característicos de la Primera Edad del Hierro e inicio de época ibérica con un claro predomino de cerámica a mano: bordes biselados, paredes con decoración incisa, cerámica excisa de Campos de Urnas del Hierro, paredes con decoración plástica de cordones digitados, vasos de perfil en S, etc. Cabe señalar la escasa presencia de cerámica a torno ibérica, en algunos casos decoradas con simples bandas de color rojizo, que deben pertenecer a los momentos finales de ocupación del asentamiento. En las recientes excavaciones destacan hallazgos relacionados con actividades metalúrgicas: una punta de flecha de bronce, un molde de fundición de piezas de orfebrería y un ponderal de plomo, entre otros. Todo ello remite, en espera de obtener dataciones absolutas, a una cronología en torno al siglo VI e inicios del V a.C.
Veinte años después de su descubrimiento, el Taller de Arqueología de Alcañiz ha iniciado un nuevo proyecto de actuación en el yacimiento de La Reala sirviendo de sitio de prácticas, formación e investigación a través del Curso de Iniciación a la Arqueología, que ha coordinado Francisco Castro, con resultados que reafirman las conclusiones establecidas inicialmente. El citado curso supone, además, la incorporación al Taller de Arqueología de un nutrido y activo grupo de personas, de todas edades y condiciones, interesadas en el mundo de la arqueología lo que, sin duda, contribuirá notablemente en los próximos años al avance del conocimiento, protección y divulgación de nuestro rico patrimonio cultural.
El poblado de La Reala presenta algunas particularidades especiales y ventajas en las que llevamos insistiendo desde su descubrimiento:
- Es un asentamiento de pequeño tamaño, inferior a 1.000 m2, lo que permite abordar un programa de excavación y restauración completa del mismo en un plazo de tiempo razonable.
- La conservación de sus niveles, materiales y estructuras de habitación parece bastante buena debido a su cubrimiento y probable «sellado» por los sedimentos arrastrados desde la muralla que lo protegía.
- Tiene muy fácil acceso, gracias a su ubicación en un paraje completamente urbanizado (es un yacimiento con «aceras») que permanece delimitado y protegido por un vallado.
- Se conserva su pequeña necrópolis de túmulos planos, ubicada sobre una colina a apenas 200 m del poblado. La excavación de dos túmulos en el año 2006 confirmó, no obstante, que en ambos casos habían sido expoliados desde hace tiempo.
- El yacimiento tiene excelentes posibilidades de recuperación y puesta en valor, al igual que muchos otros ubicados en Motorland, tras la realización de los necesarios trabajos de restauración y consolidación de las estructuras exhumadas en las excavaciones.
Todas estas particularidades confieren al poblado de La Reala un especial interés y lo convierten en un lugar idóneo para la investigación arqueológica y para su recuperación como un nuevo sitio de interés cultural y turístico en Alcañiz.
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