
La actividad empresarial de Utrillas contrasta con la escasez de viviendas para quienes llegan a trabajar y los jóvenes que quieren independizarse. Tras dieciséis años sin nuevas promociones al margen de las particulares, apenas hay casas disponibles en alquiler o venta. Ante la falta de iniciativa privada, el ayuntamiento estudia impulsar una cooperativa sobre suelo municipal, mediante una fórmula de cesión de uso que evitaría las hipotecas individuales. Joaquín Moreno, alcalde de la localidad desde hace cerca de una década, explica esta propuesta, valora la respuesta de las administraciones y habla de su futuro ante las elecciones municipales de 2027.
Llevamos cinco o seis años con una demanda muy alta. Las empresas de los dos polígonos contratan continuamente y llegan otras nuevas, con trabajadores que necesitan dónde vivir. También los jóvenes quieren independizarse. Ahora mismo no hay viviendas en alquiler y apenas hay en venta; las pocas disponibles suelen estar en mal estado o tener precios excesivos. Algunas empresas nos han dicho que comprarían viviendas para sus trabajadores si las hubiera. Estamos en un punto crítico y tenemos que actuar.
Tenemos dos terrenos municipales que ofrecimos a promotoras autonómicas y nacionales para construir, pero ninguna aceptó. No sé si se debe a los costes, a la falta de profesionales o a la crisis inmobiliaria de 2008. Ocurre en muchos municipios de Aragón: no hay promociones y lo poco que aparece es caro. Por eso buscamos alternativas.
Hemos celebrado tres reuniones, todas con mucha asistencia, preguntas e inquietud por saber cómo, cuándo y dónde se harían las viviendas. Independientemente de cuántos vecinos acaben incorporándose, la acogida ha sido muy buena. Como Ayuntamiento no podemos quedarnos impasibles. Lo primero que planteamos es poner a disposición los terrenos urbanos municipales para que se pueda construir.
En una cooperativa tradicional, los vecinos contratan un equipo técnico, compran el suelo, construyen las viviendas y asumen hipotecas individuales. El Ayuntamiento podría venderles uno de sus terrenos. Pero estamos profundizando en otra posibilidad: una cooperativa en cesión de uso. En ese caso, el Ayuntamiento cedería el terreno durante 75 años. Los vecinos constituirían la cooperativa, aprobarían sus estatutos y adquirirían el derecho a utilizar una vivienda, sin convertirse en propietarios individuales. La financiación de la construcción correspondería a la cooperativa, que asumiría la hipoteca. Cada socio realizaría una aportación inicial y, una vez construidas las viviendas, pagaría una cuota mensual que incluiría el mantenimiento y los servicios. La idea es que no dependa del IPC ni del euríbor. Además, al ceder el suelo, su coste no repercutiría en el precio de construcción.
El Ayuntamiento puede ayudar a constituir la cooperativa, pero después los particulares deben buscar financiación bancaria. El Gobierno de Aragón y la Diputación de Teruel han ofrecido subvenciones para constituir cooperativas. Es una decisión importante y hace falta disponer de algunos ahorros. Entiendo que esta sería la fórmula menos gravosa para acceder a una vivienda. Desde que se constituye la cooperativa hasta que se termina la obra pueden pasar, como mínimo, dos o tres años; ese plazo también sirve para ahorrar o buscar financiación.
Ahora mismo, unos 1.700 euros por metro cuadrado. La vivienda se está convirtiendo en una necesidad de lujo. Precisamente por eso queremos explorar una fórmula que no exija a cada vecino asumir una hipoteca individual.
Cuatro viviendas son mejor que nada, pero es una cantidad simbólica. Pueden mitigar un poco el problema, no resolverlo. Utrillas tiene unos 3.200 habitantes y también recibe trabajadores de municipios cercanos que no encuentran vivienda en sus localidades. La necesidad afecta a toda la cuenca minera, no únicamente a Utrillas.
Sí. Vivir en un tercero sin ascensor ya afecta a algunas personas mayores. Podrían mudarse a una vivienda nueva en cesión de uso y alquilar o vender la actual, ganando calidad de vida. Algunos edificios permiten instalar ascensores, pero otros no. Esta fórmula podría servir también a ese sector de la población.
Los inmuebles deshabitados tienen propietarios. No podemos entrar ni intervenir en cualquier propiedad privada por el hecho de que esté vacía. En situaciones graves puede hacer falta autorización judicial. Vamos a licitar la demolición de un edificio deshabitado que amenaza ruina, con el correspondiente coste municipal. Tenemos recursos limitados y actuamos donde existe una urgencia por motivos de seguridad.
Nuestro centro de salud es de difícil cobertura y cada año quedaban plazas médicas vacantes. Ofrecer alojamiento era una forma de animarlos a elegir Utrillas y quedarse aquí. Ahora tenemos tres médicos y un enfermero alojados en viviendas municipales. Están cubiertas las plazas de medicina de familia, aunque faltan dos médicos de atención continuada.
Haré lo que digan mis vecinos. La alcaldía exige sacrificios, pero vivo lo que hago y me gusta ver avanzar Utrillas. Me gustaría terminar proyectos como el de vivienda y modernizar otros servicios. Si hay consenso entre las personas que me apoyan, me presentaré una vez más.
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