
Hace unos días presenté mi renuncia al acta de concejal del Ayuntamiento de Alcañiz. Así ponía fin a una de las etapas más apasionantes de mi vida: más de siete años vinculado a la política municipal alcañizana, donde tuve el privilegio de ser alcalde entre 2019 y 2023. Dos son los motivos. Por un lado, mi vida profesional no me permite compatibilizarlo todo. Cada día asumo más retos profesionales en Madrid y esto me impide desempeñar mi labor de concejal como me gustaría. Por otro lado, considero que tanto en el grupo municipal como en la agrupación socialista de Alcañiz hay personas muy valiosas que deben asumir ahora el liderazgo. El PSOE de Alcañiz está lleno de hombres y mujeres que siente una profunda pasión por nuestra ciudad y estoy convencido que van a hacer un gran trabajo en los próximos años. Nadie es imprescindible y hay que saber cerrar las etapas en la vida.
Cuando hago balance estos años, solo puedo dar las gracias a la ciudadanía de Alcañiz y a mis compañeros de partido. Durante todo este tiempo he aprendido mucho, algo que es de un enorme valor para aquellas personas que somos curiosas por naturaleza y nos encanta aprender. Además, pudimos poner en marcha muchos proyectos que han transformado enormemente la ciudad. Hoy nadie reclama la UNED, porque ya está aquí. Nadie pide un nuevo hospital, una residencia o un centro de día, porque ya forman parte de los servicios de Alcañiz. Un museo pronto abrirá sus puertas. Y la movilidad ha cambiado incrementándose no solo los kilómetros de carriles bicis, sino con aceras más anchas en siete kilómetros de travesías, dando más protagonismo al peatón. Confío en que pronto la vía verde esté también en funcionamiento. Y podría seguir con más cosas como el almacén municipal o el césped del campo de fútbol. Y todo ello mientras afrontamos dos temporales y una pandemia mundial inédita en 100 años de historia.
Cuando paseo con mis hijos o con mis amigos por nuestra ciudad, en cada rincón les puede decir lo que hicimos o lo que está por hacer, porque Alcañiz me sigue apasionando. Creo que es una población que se merece mucho más de lo que tiene. Por historia, por patrimonio y por riqueza podría aspirar a más. Desafortunadamente, no es lo que piensan quienes hoy nos gobiernan o quienes lo hicieron en los 80 y 90. Y es lo que me produce más tristeza: Alcañiz se está volviendo a parar. Cuando acabe esta legislatura y se finalicen los proyectos que dejamos iniciados, ¿qué nuevas actuaciones nos esperan a partir de 2027? Ya les respondo yo: ninguna.
Y esto es lo que más me preocupa: que hayamos perdido la ambición de ser una ciudad mejor. El pensamiento conservador nos lleva a eso: a conservar lo que tenemos, sin progresar. Y Alcañiz ha vuelto a caer en esa dinámica. Necesitamos ampliar el polígono las Horcas; son necesarias unas instalaciones de la UNED que permitan aumentar el proyecto universitario en Alcañiz; el centro de adultos necesita mejores instalaciones para aumentar la oferta educativa -como hicimos con el módulo de carpintería en su día-; el nuevo pabellón polideportivo o las viviendas para jóvenes son promesas que en tres años no han visto todavía la luz; los pasadizos pueden ser ampliados; o la cúpula de nuestra exColegiata podría albergar un nuevo espacio turístico visitable, aumentando el atractivo patrimonial de Alcañiz…. Muchas actuaciones que esperarán en un cajón hasta que un nuevo alcalde, con un proyecto de ciudad, pueda hacerlas realidad. Confío que suceda en 2027, con la vuelta del PSOE a la alcaldía. Mientras tanto, nos seguiremos viendo por las calles -que están muy sucias, por cierto- y hablaremos de lo que nos apasiona a muchos: nuestra ciudad.
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