
Este mes de septiembre recién acabado, inicio de todos los cursos habidos y por haber (lectivo, político, judicial, deportivo…) dejó un documento al que no se le ha terminado de prestar la atención que realmente merece. Lo firma la Fundación Basilio Paraíso, una de esas entidades de la vieja escuela que de vez en cuando recuerdan que Aragón piensa por encima, o por debajo, del eslogan partidista, el titular tendencioso o la refriega en redes sociales. El título del informe, «Centros de datos, de la magnitud al valor», resume bien no sólo el enfoque de su estudio, también el de la filosofía que lo guía: por encima del eslogan, la cifra, lo llamativo y emocional, debe hacerse constar su impacto perdurable en el territorio.
El estudio está accesible en la web de la fundación. Merece la pena echarle un vistazo y prestarle atención a las menciones que realiza sobre la provincia de Teruel y el Bajo Aragón. El eslogan, la refriega, el combate, habla de la necesidad urgente de impulsar la autovía entre Zaragoza y Alcañiz. Por los centros de datos, por la MotoGP, porque realmente hace falta. Y la Basilio Paraíso lo confirma. Es indispensable, porque puede convertir el nodo bajoaragonés en un corredor de máximo valor añadido. Pero, cuidado, y el informe lo detecta con detalle. Es bastante posible que la red de proveedores y servicios empresariales y de centros de formación y capacitación tampoco esté a la altura del desafío que implican estas inversiones milmillonarias que se anuncian aquí y allá, en La Puebla de Híjar en un principio.
El dossier supone, sobre todo, una advertencia contundente acerca de lo que no se está haciendo, nadie, ningún gobierno, ninguna administración, con arreglo a la concatenación de proyectos que están marcando un cambio en el modelo social y productivo en el que Aragón dice que quiere estar, y ser referente, pero nadie sabe muy bien cómo. Dos modelos pugnan: el liberalismo madrileño, desordenado y despreocupado, que el presidente Azcón se trae a nuestras tierras combate frente al intervencionismo atemorizado y más bien vacío del Gobierno central socialista, que habla demasiado de regulación y poco de planificación. Por favor, se deduce del dossier de la Basilio Paraíso. Piensen. A pensar todo el mundo.
En materia de ordenación del territorio, la administración pública piensa a través de una cosa que se llama Plan General de Ordenación Urbana. Deben sacarlos los municipios, cada uno el suyo, y debe estar en permanente revisión y actualización, máxime en momentos, como éste, en el que nuevos operadores económicos, energéticos, de nuevas tecnologías, plantean inversiones que suponen cambios drásticos, refundacionales, en los diversos territorios. No se observó absolutamente nada a este respecto en los PGOU de los municipios afectados por los parques de renovables que aún aspiran a salpicar las tierras bajas desde Andorra hasta Valderrobres.
Y es fácil adivinar que con instrumentos de planificación urbanística municipal adaptados sobre el terreno se prevendrían buena parte de los conflictos que plantea la energía renovable, como los que plantearán, a buen seguro, estos centros de datos. La simple expectativa, aún sin concretar, debería mover inmediatamente a los ayuntamientos de Alcañiz, Calanda, Andorra, Alcorisa, Valderrobres, Híjar… a reorientar sus respectivos planes. Y, como la mayor parte son municipios pequeños y con pocos recursos, las administraciones superiores deberían ayudar. Porque hay que pensar en terrenos, infraestructuras. Y en servicios, y vivienda, en crecer desde el control. Es difícil, porque han venido nuevos pensadores de prioridad nacional que tienen una manera muy curiosa de entender el crecimiento y el control. Pero nadie dijo que pensar fuera fácil...
¿Te ha gustado este artículo? Compártelo