
El pasado 6 de mayo se celebró el Día Mundial de la Salud Mental Materna. Esta iniciativa surge en 2016 y, desde entonces, el primer miércoles del mayo se celebra este día con el objetivo de sensibilizar sobre los posibles problemas y trastornos de salud mental que pueden aparecer durante el embarazo y un año tras el parto, los cuales pueden perdurar y agravarse con el tiempo. Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 4 embarazadas experimentan algún tipo de malestar psíquico, y 1 de cada 5 madres va a padecer algún trastorno de salud mental. La estadística puede variar en función del país, sin embargo, se trata de un problema a nivel mundial. Mujeres de todas las culturas, edades y nivel económico pueden desarrollarlos. Algunos de los problemas de salud mental que podemos encontrar son depresión, ansiedad, estrés, problemas con la alimentación y tocofobia, entre otros, los cuales pueden reducir la capacidad para cuidar del infante, y desencadenar en suicidio. Ocultar o minimizar los síntomas de sufrimiento imposibilita recibir comprensión, apoyo y tratamiento, pudiendo tener un impacto devastador en las mujeres, también en sus parejas y sus familias. Aunque la atención y comprensión de la población hacia la salud mental están en aumento, todavía queda mucho trabajo por hacer. Actualmente, muchas madres y familias no llegan a recibir la atención sanitaria adecuada, y el estigma continúa siendo un obstáculo importante que conlleva discriminación y prejuicios en torno a la salud mental materna, y que rechaza cualquier tipo de queja o malestar que provenga de la madre, pudiendo generar en ella sentimientos de culpa, vergüenza, malestar y tristeza que puede impedir a la mujer atreverse a pedir ayuda.
Para un desarrollo sano es importante atender no solo a nivel físico, sino también a nivel psicológico. Esta etapa de la vida tan crucial constituye un momento de gran vulnerabilidad por los cambios que conlleva en las hormonas, el cansancio y la adaptación a una nueva etapa, por ello es fundamental prevenir futuros problemas porque, además, la salud mental de la madre es necesaria para el desarrollo y crecimiento de los hijos. Igualmente, los problemas de salud mental materna tienen graves implicaciones para la sociedad en general. Los problemas de esta índole pueden conllevar dificultades para mantener el empleo, establecer y cuidar relaciones, y tener una adecuada calidad de vida, lo que puede suponer un coste económico adicional en el sistema de atención sanitaria y de los servicios sociales.
Desde aquí, recordamos que existen opciones de tratamiento eficaces y validadas empíricamente para ayudar a las mujeres a recuperarse. Queremos concienciar sobre el papel fundamental que tienen la prevención, detección, acompañamiento y tratamiento para reducir las consecuencias sobre la salud de la madre, del bebé y de la familia, además de la sociedad actual y futura. Pero para ello es importante dotar a los servicios de Salud mental públicos de profesionales de Psicología Perinatal, para que la madre y la familia puedan incrementar los recursos y desarrollar capacidades personales para adaptarse mejor a estos desafíos.
Como sociedad, el factor protector más importante para prevenir malestar emocional y psicológico futuro está en nuestras manos. Debemos dar la importancia que merece al cuidado y respeto a las madres. Construyamos una sólida red de cuidados y apoyo, que las escuche y valide emocionalmente, las tenga presentes y se preocupe por su bienestar integral.
Esperanza Gutiérrez
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