
España ha registrado un total de 296.815 hectáreas afectadas por incendios forestales en 2026 hasta mediados de Septiembre. Dado que España es un auténtico coto de caza intensivo donde el 85% de nuestra superficie se destina a su “aprovechamiento cinegético”, y que los incendios forestales afectan casi exclusivamente a zonas de monte, dehesa y matorral (áreas que en su práctica totalidad están acotadas), se estima que más del 85% de la superficie calcinada en lo que va de año en España, corresponde a terrenos cinegéticos. Esto situaría la cifra estimada por encima de las 250.000 hectáreas de cotos afectadas.
Entidades ecologistas y centros de investigación señalan que las víctimas mortales de los últimos incendios pueden contarse por cientos de miles si contamos a pequeños mamíferos, aves, reptiles, anfibios e insectos. Para los supervivientes, sobre todo para los grandes mamíferos, que son los que suelen escapar de las llamas, el futuro no es nada halagüeño. Han perdido su hábitat, su sustento, y sus unidades familiares han sido dispersadas o diezmadas por las llamas. En la mayoría de los casos, estos supervivientes están gravemente heridos, lo cual dificulta su supervivencia a corto y medio plazo si no son atendidos. Si son de especies protegidas, es posible que tengan una oportunidad si son hallados por Agentes de Protección de la Naturaleza, o por agentes del SEPRONA y son trasladados a centros de recuperación. Si son de especies cinegéticas, están prácticamente sentenciados. Es desgarrador el testimonio de voluntarios que acudieron este verano a las zonas afectadas por el incendio de Ávila. Estos voluntarios encontraron animales gravemente heridos en zonas acotadas. Fueron advertidos por agentes medioambientales de que los animales del monte no pueden ser trasladados porque, si pertenecen a un coto, son “privados” y solo pueden ser atendidos en ese mismo terreno y con la debida autorización de los propietarios del coto… Demencial.
Como norma general, no está permitido cazar en las zonas afectadas por incendios forestales en España. Tanto la legislación estatal como las normativas de las diferentes comunidades autónomas imponen restricciones drásticas o prohibiciones automáticas sobre la actividad cinegética en terrenos quemados. El objetivo primordial es proteger a los animales supervivientes y permitir la regeneración del ecosistema y la fauna local. La Ley de Montes (Ley 43/2003) protege el suelo calcinado y delega en los gobiernos autonómicos la regulación de los aprovechamientos forestales y cinegéticos tras el fuego. La mayoría de las comunidades autónomas prohíbe la caza en estas áreas durante periodos que suelen ir desde un año hasta un máximo de cinco años según la región. Pero del dicho al hecho, hay un trecho; algunas comunidades autónomas tienen la potestad de levantar la veda antes de tiempo si los informes técnicos justifican que la caza es necesaria para controlar la sobrepoblación de ciertas especies. Por ejemplo, en comunidades como Castilla y León se han aprobado de forma excepcional órdenes para permitir la caza en cotos quemados, sólo meses después de grandes incendios forestales. En muchos cotos afectados por incendios este año, la prohibición sólo se ha limitado al periodo de media veda.
Permitir cazar en zonas afectadas por incendios sin que los animales supervivientes hayan recuperado su hábitat, es extremadamente cruel. No sólo tendría que estar prohibido cazar en esas zonas antes de tiempo. También debería estarlo en zonas adyacentes donde los animales supervivientes se refugian. Esas zonas, donde sí se permite cazar, son auténticas trampas mortales para esos maltrechos animales que han perdido todo.
El fuego no entiende de lindes. Los animales, tampoco.
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