El Ramadán es el noveno mes del calendario islámico, y uno de los más sagrados. No tiene fecha concreta, ya que depende de los ciclos lunares, pero podríamos decir que se presenta cada año un poquito antes.
Este mes, para los musulmanes, se centra en la práctica del «Sawm» que es el ayuno desde el alba hasta la puesta del sol, durante el cual no se permite el consumo de ningún alimento o bebida (el agua inclusive). Asimismo, es un periodo de intensa espiritualidad y devoción religiosa, durante el cual se incide en la solidaridad y empatía hacia los necesitados a través de la autodisciplina.
Un día de Ramadán se dividiría en: «Suhur», antes del amanecer; «Sawm», periodo de ayuno; e «Iftar» ruptura del ayuno. Se suelen realizar dos comidas principales, una durante el «suhur» y otra en el «Iftar», aunque en muchos casos se añade una tercera entre ambas.
El ayuno conlleva una reconfiguración fisiológica, que se refleja en el aumento de los niveles de proteínas que preservan la integridad estructural de la célula, aseguran el mantenimiento de su salud funcional e intervienen en procesos que promueven el uso eficaz de la glucosa y reducen el azúcar en la sangre.
La microbiota presenta un aumento de Lactobacillus y Bifidobacteria, lo que supone una mejora en la salud intestinal (como refuerzo inmunitario, protección frente a patógenos, etc.). Asimismo, incrementa la diversidad bacteriana, que se asocia a una disminución de la inflamación y aumento de la producción de los ácidos grasos de cadena corta. Esto supone una mejora de salud, sin embargo, no existe un consenso sólido en la evidencia científica actual, por lo que no se pueden establecer conclusiones definitivas.
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La microbiota presenta un aumento de Lactobacillus y Bifidobacteria, lo que supone una mejora en la salud intestinal
En cuanto al ayuno intermitente (16 h de ayuno y 8 h de ingesta), se evidencia, a nivel cardiovascular, un enlentecimiento del progreso de la aterosclerosis y reducción de la presión arterial. El cuerpo comienza a utilizar ácidos grasos y cetonas como fuente de energía principal en lugar de la glucosa, lo cual no solo favorece la pérdida de peso, sino que reduce la concentración de colesterol total.
En conclusión, diversos estudios creen que el ayuno, como estrategia de manipulación del microbioma, podría resultar en una intervención rentable para combatir el incremento de trastornos metabólicos, ya que disminuye el peso, supone una mejora en enfermedades cardiovasculares, etc. Sin embargo, se precisan más estudios científicos para validar estas propuestas.
❝Esta transformación interna inevitablemente se refleja en las dinámicas cotidianas, priorizando el bienestar y la resistencia del organismo
Los aspectos cognitivos (memoria y concentración) se mantienen sorprendentemente intactos, y solo en un 18% se ven alterados. En cuanto al bienestar emocional, predomina el mantenimiento del buen humor, e incluso en el descanso, que disminuye un 7% en tiempo, se mantiene su calidad.
En lo que respecta a hábitos saludables, el consumo de tabaco se reduce a la mitad, y se disminuye el consumo de bebidas excitantes, como el café o el té. Por otro lado, aunque el consumo total de agua no varía, sí que se intensifica la sensación de sed. A esto se suma el incremento de problemas gastrointestinales (acidez estomacal y estreñimiento) por el cambio en la frecuencia de las comidas.
❝Los aspectos cognitivos (memoria y concentración) se mantienen sorprendentemente intactos, y solo en un 18% se ven alterados
A niel de rendimiento diario, aumenta la frecuencia de descansos para evitar la manifestación de cansancio y dolor de cabeza. La actividad física desciende un 22,5% o se realiza después del desayuno. Finalmente, aunque el estado anímico es generalmente bueno, en algunas personas incrementa la irritabilidad las horas previas a la ruptura del ayuno.
Estos cambios suelen ir disminuyendo progresivamente, lo cual podría atribuirse a la habituación, ya que el cuerpo necesita tiempo para acostumbrarse a usar cetonas en lugar de glucosa.
❝A niel de rendimiento diario, aumenta la frecuencia de descansos para evitar la manifestación de cansancio y dolor de cabeza
El Ramadán es de obligado cumplimiento para todos los musulmanes. Sin embargo, el ayuno puede comprometer la salud de determinadas personas, por ejemplo, existe mayor riesgo de cetoacidosis diabética en personas con diabetes (por la falta de insulina); riesgo de malformaciones en el feto, en mujeres embarazadas; o mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas mayores, entre otros.
Ante estas situaciones de riesgo, la jurisprudencia islámica realiza excepciones: niños que aún no han alcanzado la pubertad; mujeres embarazadas, en periodo de lactancia, con la menstruación o en el postparto; personas enfermas (diabetes, afecciones cardíacas, ...); personas de edad avanzada; y personas durante viajes de largas distancias.
❝El Ramadán es de obligado cumplimiento para todos los musulmanes. Sin embargo, el ayuno puede comprometer la salud de determinadas personas
En estos casos, se deben «recuperar» los días no ayunados, ya sea:
Una buena hidratación en las horas permitidas y un descanso adecuado son igual de importantes para el transcurso adecuado del día. Por último, en caso de querer realizar el Ramadán o practicar ayuno intermitente teniendo una enfermedad crónica, estando embarazada, o contando con cualquier factor de riesgo, es necesario consultarlo con el médico, y, si es viable, realizar las adaptaciones necesarias.
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