
Las 49 Jornadas de Convivencia de la ruta del Tambor y el Bombo, celebradas este año en Híjar, han vuelto a funcionar como gran antesala de la Semana Santa del Bajo Aragón. La edición de 2026 ha llegado, además, con novedades de calado: el estreno de Tambor.ia, una herramienta gratuita accesible mediante QR y capaz de responder en varios idiomas en tiempo real, y la renovación integral de la web de la entidad.
Al frente de la ruta está Fernando Galve, que defiende la incorporación de nuevas tecnologías sin tocar el corazón de una tradición declarada patrimonio cultural inmaterial y sostenida, dice, por la unidad de los nueve pueblos y por un relevo generacional que hoy ve garantizado.
P. Las 49 Jornadas de Convivencia de Híjar han sido la gran antesala de la Semana Santa ¿Qué balance haces de esta edición?
R. La sensación es fantástica. Han sido un éxito de organización, un éxito de público y un éxito de participación de tamborileros de los nueve pueblos de la ruta. Nos dejan muy buen sabor de boca y la impresión de que, año tras año, estas jornadas siguen cogiendo más potencia.
P. La gran novedad de 2026 ha sido el lanzamiento de Tambor.ia, una herramienta gratuita accesible por QR y capaz de responder en tiempo real y en varios idiomas ¿Qué necesidad venía a cubrir?
R. Entendíamos que era el momento. Hoy la gente va mucho más rápido con el móvil, chateando, y esta herramienta responde al instante. Resuelve dudas sobre la historia de la Semana Santa de los pueblos, sobre sus cofradías, sobre la propia ruta; ofrece programas, horarios de procesiones, y también información práctica sobre restaurantes o alojamientos. En definitiva, responde a nuestro lema: “tradición que late con inteligencia”.
P. La tecnología puede acercar la tradición, pero también corre el riesgo de simplificarla ¿Cómo se evita que una herramienta así convierta una vivencia íntima y comunitaria en algo superficial?
R. Nuestras tradiciones las seguimos manteniendo exactamente igual. Seguimos con nuestros toques tradicionales, nuestras túnicas, nuestros pasos y nuestras procesiones. Otra cosa es que las nuevas tecnologías te permitan acceder a esa tradición y mostrarla de una forma más rápida. Nosotros hemos apostado por mostrar, y mostrar no quiere decir cambiar. La tecnología sirve para mostrar nuestra tradición, no para cambiarla.
P. Insistes en que la información que ofrece Tambor.ia debe ser rigurosa y fiable ¿Cómo lo garantizáis?
R. Con una idea muy clara: nuestra inteligencia artificial no se nutre de otros sitios, sino de nuestros propios archivos y de la información que nosotros le introducimos. Queremos que sea lo más veraz posible. Además, es una herramienta viva, que iremos mejorando en los próximos años y enriqueciendo con mucha más información.
P. Junto a Tambor.ia, este año también habéis estrenado una nueva web ¿Qué esperábais mejorar?
R. La web anterior empezaba a tener problemas técnicos, iba más lenta y necesitaba una actualización a fondo. Hemos renovado completamente los contenidos, las fotografías y la estructura para hacerla mucho más ágil, más accesible y más útil. La inteligencia artificial es inmediata; la web, en cambio, permite una consulta más reposada, con más contenido y más contexto. Con ambas herramientas buscamos lo mismo: dar una mejor imagen y ofrecer mejores contenidos a quien quiera entender y planificar su visita a nuestra tradición para que la vivan.
P. Las jornadas y el pregón han ganado proyección mediática en los últimos años, especialmente con su retransmisión por televisión. ¿Eso fortalece la ruta o puede acabar condicionándola?
R. Yo creo que la fortalece claramente. Este año, por ejemplo, Aragón Televisión tuvo un 15% de audiencia con el pregón, y eso es importantísimo. Le da prestigio, le da caché y le da importancia. No desvirtúa nada. Al contrario: ayuda a que personas del ámbito de la cultura, de la política o de los medios se acerquen a una tradición que es Fiesta de Interés Turístico Internacional y que forma parte de un patrimonio cultural inmaterial reconocido. Todo eso la enriquece.
P. La ruta distingue cada año a quienes sostienen la tradición y a quienes la difunden ¿Qué habéis querido decir este año con galardones como el Tambor Noble o el Premio Redoble?
R. Que las dos cosas son necesarias. El Tambor Noble reconoce a quienes han trabajado por mantener viva la tradición, como Pedro Monzón, que lleva toda la vida implicado en ella. Y el Premio Redoble distingue a personas que ayudan a difundirla, como Guillermo Pascual, que además tiene vínculos con Híjar. La tradición necesita a quienes la cuidan desde dentro, pero también a quienes la proyectan hacia fuera.
P. Las Jornadas nacieron para estrechar la relación entre los pueblos. Casi medio siglo después, ¿cuál dirías que es la mayor fortaleza de la ruta?
R. La unión. Sin ninguna duda. Hay un sentimiento de pertenencia muy fuerte en torno al tambor y al bombo. En la ruta todos vamos a una: las decisiones se toman por unanimidad y todos los pueblos tienen el mismo peso, desde el mayor hasta el más pequeño. Ahí no hay colores políticos ni diferencias de tamaño; hay una unión increíble alrededor de una tradición compartida y defendida por muchos.
P. En otra entrevista hablaste del creciente peso emocional del cese de los redobles ¿Está cambiando la forma de vivir la Semana Santa del Bajo Aragón?
R. Supongo que todo evoluciona. Romper la hora sigue siendo un momento brutal, muy conocido y muy impactante, pero el cese de los redobles está adquiriendo cada vez más fuerza emocional.
P. En las jornadas también ha tenido mucho protagonismo el desfile infantil de las escuelas de tambor y bombo de los nueve pueblos ¿Está garantizado el relevo generacional?
R. Yo creo que sí. En Híjar hubo más de 600 niños, y no eran todos los que tocan. Eso demuestra que el relevo está muy vivo. Las escuelas cumplen una función vital porque enseñan los toques tradicionales y transmiten la tradición desde pequeños. Nosotros la heredamos de nuestros abuelos y de nuestros padres, y ahora la estamos pasando a nuestros hijos. El legado continúa y el futuro está ahí.
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