El uso del móvil se ha convertido en la segunda tarea a la que más tiempo dedicamos después dormir. Usamos el móvil para múltiples tareas, para comunicarnos, para trabajar y últimamente, para entretenernos, pero su uso no es inocuo. El uso del móvil repercute de una forma importante en nosotros y en nuestra sociedad, su repercusión llega incluso a quién no dispone del dispositivo en cuestión, nuestras hijas e hijos pequeños.
El cerebro infantil, especialmente hasta los 2 o 3 años, es muy permeable a los estímulos externos, siendo una de las razones esenciales por las que comenzamos a ir a la escuela entonces y no cuando tenemos 25 años, debido a la plasticidad cerebral que tenemos cuando somos pequeñas. La plasticidad cerebral es la capacidad de aprender que tiene el cerebro: aprendemos a gatear, a caminar, a entender, a hablar, a comer solos o lavarnos las manos, unos hitos evolutivos que se alcanzan -o alcanzaban- a una determinada edad. Por ejemplo, aprendemos a andar a los 12 meses o a decir unas 200 palabras sobre los 24 meses.
❝El cerebro infantil, especialmente hasta los 2 o 3 años, es muy permeable a los estímulos externos, siendo una de las razones esenciales por las que comenzamos a ir a la escuela entonces y no cuando tenemos 25 años - Daniel Isábal
Llevo 4 años trabajando como orientador educativo en escuelas infantiles públicas, analizando especialmente a niños y a niñas que tienen entre 2 y 3 años. En nuestro desempeño estamos observando un retraso en la adquisición de los hitos evolutivos antes mencionados. Podemos comprobar si se ha adquirido el lenguaje expresivo porque existen múltiples pruebas para evaluarlo y hemos constatado que existe un retraso en la adquisición del lenguaje, por lo menos hasta los 3 años. En este momento de nuestra experiencia educativa, como equipo de orientación educativa de atención temprana, estamos en disposición de afirmar que la mayoría de los niños y las niñas que atendemos no tienen alcanzadas las 200-300 palabras que deberían conocer y utilizar a los 30 meses. Eso hemos constatado en la última investigación que estamos realizando. Con la misma contundencia, podemos afirmar que cada vez los niños y las niñas acceden antes a las pantallas (tv, móvil, Tablet, etc.), la mayoría entre los 12 y los 24 meses de edad por primera vez.
Hay evidencias científicas de que el uso de las pantallas impactan de una forma drástica en las y los más pequeños, en su salud (calidad del sueño, sistema cardiovascular, índice de la masa corporal), en su desarrollo psicomotor (grueso, fino y coordinación visomotora), en su cognición (atención, memoria y control inhibitorio), en el lenguaje, en su desarrollo socio-emocional (tienen menos empatía) e incluso en preocupantes alteraciones del neurodesarrollo (vinculaciones con la sintomatología del TDAH o del TEA).
Tras estas evidencias, la Asociación española de pediatría ha retrasado la edad mínima de acceso a las pantallas -todas ellas- pasando de los 2 a los 6 años. También muchos estados están comenzando a regular el uso de las mismas por los menores de edad, no solo de las redes sociales sino en general. Países como Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Noruega, Francia, y ahora España, no con poco revuelo, dicho sea de paso.
La familia, especialmente en la primera infancia, es la principal responsable de la educación de sus hijas e hijos, también con la exposición al uso de las pantallas. ¿Acaso le darías cocaína a tu hijo o hija de menos de 6 años? Pues de eso estamos hablando.
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