
Las elecciones municipales de 2007 en Alcañiz fueron inolvidables. Venció Izquierda Unida/IU que consiguió 5 concejales mientras que el PP, PSOE y PAR empataron a cuatro ediles cada uno. Los tres partidos ‘grandes’ fueron incapaces de sentarse siquiera a dialogar tras los comicios con vistas a lograr un acuerdo que pudiera permitirles gobernar el ayuntamiento en coalición, dejando así a IU fuera del gobierno municipal. Ya entonces el diálogo político no solo era problemático entre algunos partidos políticos sino que algunos de sus líderes querían poder pero no compartirlo con nadie si para eso se hacía preciso dialogar con cualquier adversario.
Los 17 componentes de la lista de IU hicieron una campaña electoral tan ultra juvenil que hasta recorrieron en bicicleta las principales calles de Alcañiz. Corrían los tiempos de una contestación política desde la izquierda que desembocaría en el 15M. En la capital del Bajo Aragón, el PP perdió la alcaldía que había ocupado desde 1991 de forma ininterrumpida y se quedó con cuatro concejales. Los mismos que obtuvo el PSOE, también muy en precario por aquel entonces. El cuarteto de munícipes era, en cambio, a lo más que podía aspirar el PAR, incluso con un cabeza de lista de lujo como Antonio Gasión a quien José Ángel Biel, que gobernaba Aragón en coalición con Marcelino Iglesias, encomendó la misión de conquistar Alcañiz.
Y hubo alcaldesa, la segunda después de la socialista Mari Sol Navarro. Amor Pascual gobernó en solitario con sus cinco ediles porque tampoco IU logró alcanzar un pacto de mayoría absoluta municipal en coalición con el PSOE. Mediada la legislatura, el líder socialista Ángel Lacueva se avino a pactar con los gobernantes de IU. Y entonces surgió el proyecto de dotar a Alcañiz de un nuevo polígono industrial más moderno y de mayores ambiciones que el de Las Orcas.
El emplazamiento escogido para la nueva ciudad industrial del Bajo Aragón fue la partida conocida como ‘El Regallo’, a unos 16 kilómetros del casco urbano, limítrofe con Samper de Calanda e Híjar, aunque dentro del término municipal de Alcañiz. El emplazamiento estaba, además, bastante cerca de Andorra y no lejos de Calanda o Alcorisa. El punto escogido había sido pensado para que Alcañiz ofreciera a todo el Bajo Aragón un polígono industrial de auténtica incidencia comarcal.
No faltaron voces que calificaron de disparatado aquel proyecto y a pesar de todo el Ayuntamiento compró un amplio terreno de ‘El Regallo’ aumentando así el patrimonio municipal. Las corporaciones siguientes a la presidida por IU, tanto las de Gracia Suso (PP) como la Urquizu (PSOE) intentaron sin éxito rescatar del olvido aquel proyecto del ‘lacuevismo’ socialista. La ampliación de nuevas dotaciones industriales se planteó en el entorno de la inauguración de Motorland, el regalo de reyes que Marcelino Iglesias le hizo a José Ángel Biel para compensar la aparición de ‘Dinópolis’ en Teruel capital.
Que ahora se quiera volver a promover la idea de abrir un polígono industrial para el Bajo Aragón muy cerca de los terrenos donde estuvo el campo de aviación de Valmuel-Puigmoreno durante la guerra civil, sería una excelente noticia, sin la menor duda. Hay quien dice que no es más que un ‘desideratum’ propio del tiempo electoral en que nos encontramos ante el 8F 2026. Bueno sería que fuera algo más que eso porque redundaría en beneficio de todos los ciudadanos de una comarca que precisa con urgencia replantearse una expansión industrial ante el futuro.
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