
El pasado 4 de noviembre de 2025, se produjo la sorprendente victoria electoral de Zorhan Kwame Mamdani como alcalde de la ciudad de Nueva York, todo un rayo de esperanza en unos EE.UU. atenazados por las políticas reaccionarias de Donald Trump.
Mamdani, miembro de Demócratas Socialistas de América (DSA), venció, contra todas las adversidades que se cruzaron en su camino: desde críticas por ser musulmán, al igual que en su día le ocurrió a Barack Obama, a tendenciosos comentarios que lo vinculaban al atentado de las Torres Gemelas del 11-S, pasando por ser acusado de «antisemita» por su denuncia ante el genocidio de Gaza, hasta por su programa de reformas sociales, razón esta última por la cual el mismo Donald Trump lo ha llegado a calificar como «lunático comunista al 100%».
Frente a este cúmulo de falsas y tendenciosas acusaciones, la victoria de Mamdani es incuestionable y, desde la alcaldía de Nueva York se ha propuesto llevar a cabo una serie de medidas tales como imponer el cuidado infantil gratuito para todos los niños de la ciudad desde las 6 semanas hasta los 5 años; eliminar las tarifas de todo el transporte público; crear 5 supermercados subsidiados y congelar el precio de más de 2 millones de viviendas de alquiler.
Pero, junto a estas medidas, Mamdani también plantea propuestas de mayor calado como su intención de acabar con «la cultura de la corrupción» alentada por Trump y sus afines, que evaden impuestos de forma descarada en la misma medida que se benefician de exenciones fiscales. Igualmente, Mamdani ha manifestado públicamente su voluntad de apoyar a los sindicatos y, por ello, reforzar la protección laboral y social de los trabajadores neoyorkinos. Todos estos mensajes suponen un soplo de aire fresco para la siempre minoritaria izquierda en los EE.UU. y, en concreto, para DSA, y suponen un freno ante el vendaval reaccionario trumpista que está devastando el país.
Por todo ello, Mamdani un alcalde inmigrante (nació en Kampala, Uganda) es un caso especial y relevante en el panorama político norteamericano, alguien que ha encendido de nuevo la antorcha de la mítica estatua de la Libertad, símbolo de Nueva York, una ciudad que, bajo su mandato, como recordaba Jaime Ferrán, es una ciudad construida por inmigrantes, dinamizada por inmigrantes y que, ahora, bajo la alcaldía de Mamdani, está dirigida por un inmigrante que, para más señas, es musulmán y socialista.
La victoria de Mamdani ha vuelto a traer a la escena política norteamericana al DSA, un grupo político que cuenta en sus filas con figuras de la talla del veterano senador Bernie Sanders o de las combativas Alexandria Ocasio-Cortez o Rashida Thaib, ambas congresistas en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos y que se han enfrentado abiertamente con Trump por sus políticas migratorias y su belicosa política exterior.
DSA participa habitualmente en las elecciones de los EE.UU. dentro del Partido Demócrata, razón por la cual se convierte en su ala izquierda, defendiendo posicionamientos progresistas equivalentes a los de la socialdemocracia europea. De este modo, en las primarias del Partido Demócrata para las elecciones presidenciales de 2016, DSA apoyó a Bernie Sanders, un candidato que se definía ya abiertamente como «socialista» y que se presentó como «un defensor de toda la vida de los programas públicos y derechos democráticos que empodera al pueblo de clase obrera».
Por otra parte, DSA ha evidenciado un notable crecimiento social y electoral tras la llegada al poder de Donald Trump en 2017 como respuesta a las políticas reaccionarias llevadas a cabo desde entonces por el empresario-presidente que en la actualidad sigue ocupando la Casa Blanca. Y, por todo ello, DSA ha impulsado la campaña, ya iniciada por Barack Obama en su día, del llamado Mediacare, esto es, la demanda de una sanitaria pública y universal, así como campañas de solidaridad laboral, de defensa del medio ambiente, el denominado Green New Deal, que pretende objetivos tan ambiciosos como lograr el 100% de energía limpia en una década, o el de alcanzar el 0% de emisiones contaminantes para el año 2050. La influencia de la socialdemocracia nórdica en el DSA queda patente en sus posiciones a favor de la defensa de la distribución de la renta o de la progresividad fiscal, junto a una oleada de medidas progresistas como el aumento del salario mínimo, el derecho a la educación, a la vivienda y la defensa de la igualdad de género.
Además de los casos de Mandani y Sanders, miembros de DSA, es de justicia recordar el papel de lo que ha dado en llamarse «El Escuadrón», un grupo de cuatro mujeres del Partido Demócrata que forman parte de la Cámara de Representantes de los EE.UU., cuatro mujeres con un importante impacto mediático en la opinión pública a la hora de oponerse al vendaval trumpista y que son un reflejo de las minorías étnicas que conforman, mal que le pese a Trump, la sociedad plural norteamericana. Este es el caso de Alexandria Ocasio-Cortez, congresista por el Estado de Nueva York, hija de padres puertorriqueños, una política hecha a sí misma (trabajó como camarera para pagarse sus estudios universitarios) y que con 29 años fue la mujer más joven en ocupar un escaño en el Capitolio. En su actividad política, movida por una profunda sensibilidad social, ha dedicado sus esfuerzos a tratar temas en defensa de la inmigración, la raza, la igualdad de género y a combatir la pobreza.
Al Escuadrón demócrata también pertenece Ilhan Omar, congresista por Minessota, el Estado que en la actualidad está dando una contundente respuesta cívica a las redadas, atropellos y asesinatos de inmigrantes cometidos por la ICE. Ilhan Omar, musulmana y de origen somalí, llegó a EE.UU. en 1995 como refugiada junto con su familia. Es defensora de la educación gratuita, la sanidad universal y los alquileres más asequibles para las familias con rentas bajas, por lo cual sus adversarios políticos derechistas la han acusado de «comunista».
El tercer miembro de este Escuadrón de mujeres valientes es Rashida Thaib, congresista por el Estado de Michigan, también musulmana y de origen palestino, que ha dejado siempre patente su oposición contraria a la política exterior de los EE.UU. especialmente en el caso del eterno conflicto de Oriente Medio entre Israel y Palestina que, lamentablemente, cada día resulta de lacerante actualidad y en el que el pueblo palestino está sufriendo una política de genocidio por parte de Israel a los ojos de la comunidad internacional.
Y, finalmente, la cuarta componente de este ariete de mujeres demócratas es Ayanna Presley, congresista afroamericana por Massachussets, hija de madre soltera y que se ha preocupado por cuestiones tales como la denuncia de la violencia sexual y el derecho a decidir de las mujeres en cuestiones como el aborto, tema éste tabú en muchos estados ultraconservadores de los EE.UU.
En consecuencia, el DSA de Bernie Sanders y Kwame Mamdani, así como estas cuatro mujeres valientes y progresistas, son todo un ejemplo de firmeza y oposición frente al trumpismo. Confiemos en que sean una esperanza que pueda iluminar la política y la conciencia de la democracia norteamericana acosada por la reacción trumpista.
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