
El Día Mundial de la Salud es una jornada conmemorativa que se celebra el 7 de abril desde 1950 y fue establecida, el 22 de julio de 1946, por 61 miembros de las Naciones Unidas. El objetivo fue fomentar el interés público y el apoyo a los objetivos de la OMS, centrando la atención mundial en problemas de salud que requieren atención especial.
Este 2026, bajo el lema “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, se pone en valor el papel fundamental de la investigación, la cooperación internacional y la evidencia científica para construir un futuro más saludable para todos. Esta campaña hace un llamado a los gobiernos, los científicos, los trabajadores de la salud y el público en general para que apoyen la ciencia; comprometiéndose con la evidencia, los hechos y las orientaciones basadas en la ciencia. El objetivo es proteger la salud, reconstruir la confianza en la ciencia y la salud pública y apoyar las soluciones basadas en la ciencia para un futuro más saludable.
Desde ASAPME Bajo Aragón, año a año conmemoramos este día, dándoles el valor y la importancia a los temas que proponen desde la OMS. Durante las actividades de centro de día, se planifican y organizan, con el objetivo de concienciar a nuestros usuarios sobre el tema en cuestión. Del mismo modo, se aprovecha dicha conmemoración, para recordar los hábitos más importantes para cuidar nuestra salud.
Para lograr una salud integral y completa, es fundamental adoptar dichos hábitos que abarquen el bienestar físico, mental y emocional. Son los siguientes:
• Alimentación equilibrada: Que incluya alimentos frescos, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, asegurando una buena hidratación.
• Actividad física regular: Moverse diariamente, ya sea con ejercicio intenso, caminar al menos 30 minutos o subir escaleras para mejorar la circulación y controlar el peso.
• Descanso y sueño de calidad: Priorizar de 7 a 8 horas de sueño reparador para favorecer la memoria y el sistema inmunológico.
• Higiene personal y bucal: Mantener hábitos de limpieza, incluyendo el cuidado de la piel y los dientes.
• Evitar hábitos tóxicos: No fumar, limitar el consumo de alcohol y evitar el uso de drogas.
• Revisiones médicas periódicas: Realizarse chequeos preventivos para detectar problemas de salud a tiempo.
• Relaciones sociales saludables: Cultivar interacciones positivas que favorezcan el bienestar emocional.
• Salud mental y emocional: Gestionar el estrés mediante técnicas de relajación, meditación, o dedicando tiempo a actividades de ocio gratificantes; así como cuidar el autoconocimiento. Fomentar conexiones sociales, establecer límites y buscar ayuda profesional si es necesario, son fundamentales.
Implementar estos hábitos de forma constante es la base para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
La salud mental y física están profundamente interconectadas; una mente sana favorece el buen funcionamiento corporal, mientras que el bienestar físico potencia el equilibrio emocional. Trastornos mentales como la ansiedad o la depresión pueden derivar en enfermedades físicas crónicas, evidenciando que no hay salud sin salud mental.
Impacto del Estrés: El estrés crónico, la ansiedad y la depresión pueden manifestarse como enfermedades físicas, incluyendo problemas cardiovasculares, dolores musculares y debilitamiento del sistema inmunológico.
Influencia en Hábitos: Una mala salud mental a menudo altera los hábitos diarios, provocando insomnio, sedentarismo y una mala alimentación, lo que deteriora la salud física.
Conexión Bidireccional: Un cuerpo sano, logrado mediante el ejercicio y buena nutrición, libera neurotransmisores como endorfinas y serotonina, mejorando el estado de ánimo y reduciendo la ansiedad.
Enfoque Integral: La OMS y profesionales de la salud enfatizan que la atención debe ser conjunta, ya que el bienestar mental es un pilar fundamental para la salud física general.
Lucía Soler
Asapme Bajo Aragón
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