
A principios de este año, se ha hecho público el interés de Amazon para instalar un centro de datos en La Puebla de Híjar (1). De este modo, el Bajo Aragón se une a la burbuja de este tipo de instalaciones, que ya cuenta con numerosos ejemplos por todo Aragón, habiendo creado tantas expectativas como preocupaciones. Estas se refieren al impacto medioambiental (consumo de agua y de electricidad) y, más concretamente, a la competencia por el uso de estos recursos frente a otras actividades (agricultura, ganadería u otras industrias).
El auge de los centros de datos está ligado sobre todo a la explosión del uso de la Inteligencia Artificial (IA), pero otras muchas aplicaciones cotidianas precisan que un volumen ingente de datos esté disponible 24/7. Es decir, su desarrollo es inseparable de la digitalización de la economía y de la vida. Y esta digitalización es una de las patas de la “doble transición” definida por el Pacto Verde Europeo. La otra es, precisamente, la sostenibilidad ambiental. La paradoja es que el logro de la transición digital puede poner -ya está poniendo- en peligro la transición ecológica y los objetivos de sostenibilidad de la UE para 2030.
Para afrontar esta paradoja, la UE ha adoptado un marco jurídico cuyo objetivo es mejorar la eficiencia energética de los centros de datos, compensar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) resultantes y sustituir gradualmente la energía fósil por energías renovables. En este sentido, la UE promovió ya un Reglamento sobre el tema, y ha establecido un objetivo específico de «centros de datos altamente eficientes desde el punto de vista energético y sostenibles a más tardar en 2030». Los especialistas han definido diez elementos clave (2) en la puesta en práctica de este “cierre” entre transición ecológica y digital para los centros de datos, de los cuales vamos a desgranar aquí algunos de los más significativos.
Electricidad. Las estimaciones de consumo (3), tanto a nivel global como a nivel regional (como es el caso de Aragón) son cada vez más grandes, y preocupantes, ya que nadie está poniendo coto a dicho consumo , en un claro ejemplo de mercado desregulado y de total dejación de funciones por parte de la Administración. Recordemos que, de media, por cada megavatio utilizado para la computación, un centro de datos requiere alrededor de una vez y media más energía, empleada sobre todo para refrigeración (que, a su vez, es su mayor fuente de sus emisiones de GEI).
Conflictos de distribución. En el caso de las energías renovables, la que se genere y sea empleada por los centros de datos no será utilizada por la industria o por los hogares. Dicho de otro modo, la “descarbonización” de la energía de un sector se hará a costa de la descarbonización de otro. Y, sin embargo, todos los sectores están sometidos a objetivos de implantación de renovables en el marco de la legislación europea…
En Aragón, tenemos el caso de la ley “de medidas de fomento de comunidades energéticas y autoconsumo industrial en Aragón” (diciembre de 2024), cuyo objetivo no declarado es permitir la conexión de ciertas instalaciones renovables de Forestalia con sus propios centros de datos, y buscar de este modo una alternativa a unas inversiones pensadas inicialmente para enviar electricidad a Catalunya, pero que no han podido conectarse ante el negativo impacto ambiental de su línea de evacuación (4). Una ley hecha “a medida” por el gobierno de Azcón, y que probablemente será tumbada por el Tribunal Constitucional (5), como ya sucedió con su predecesora, impulsada por el gobierno de Lambán (6).
Transparencia. La legislación europea sobre la sostenibilidad de los centros de datos introduce también requisitos de información considerables, pero solo una cierta medida de transparencia pública. Sobre la base de los datos notificados, la Comisión creará una base de datos de acceso público con datos agregados a nivel nacional o regional. Sin embargo, esto no permitirá un análisis y una comparación exhaustivos entre lugares y regiones. Sin una mayor transparencia pública, será difícil para las comunidades locales y la sociedad civil obtener información sobre el impacto en la sostenibilidad de los centros de datos a nivel local, donde más se sienten.
Asimismo, de acuerdo con el Reglamento europeo, los operadores de centros de datos deben divulgar su consumo de agua. Se trata de un avance significativo, ya que los operadores guardan celosamente esta información, en particular el uso de agua potable (7). Muchos operadores participan en programas de gestión del agua que funcionan de manera similar a las compensaciones de carbono: compensan el agua consumida, pero no necesariamente la reponen en las zonas donde se consumió.
Orientación al valor. Con este término, nos referimos a la necesidad de garantizar que una mayor digitalización contribuya realmente al bien común. Dicho de otra manera, es el Aragón rural quien aporta los recursos (agua y energía) para cubrir las necesidades informáticas de, preferentemente, las zonas urbanas más desarrolladas de España y de la Unión Europea. Son los poderes públicos quienes deben garantizar que estas inversiones no se limitan a extraer los recursos, sino que contribuyen activamente al desarrollo de los territorios, y tener capacidad para rechazar proyectos cuyos impactos ambientales y sociales negativos superen a los positivos.
Como en el caso del hidrógeno, que ya comentamos en CyC, en el caso de los centros de datos estamos asistiendo en Aragón a una orgía de proyectos privados, sin ningún tipo de cortapisa ni de planificación pública. Esto genera preocupación en nuestros pueblos, abre conflictos antes inexistentes por el uso de los recursos, y convierte al territorio en un simple objeto de consumo por parte de grandes multinacionales y empresas. Es esencial plantear una moratoria, abrir un debate público activo y honesto, analizar la capacidad de carga del territorio y los usos confluyentes, para que este tipo de instalaciones se conviertan realmente en vector de desarrollo y no en meras aspiradoras de recursos.
(1) “Amazon impulsa en La Puebla de Híjar un nuevo centro de datos con 5.000 millones de inversión”. Diario de Teruel, 13/01/2026.
(2) Towards planet-proof computing: ten key elements EU data centre sustainability policy should take onboard, Fundación Heinrich Böll, Bruselas, 2025.
(3) La huella de los primeros centros de datos en Aragón: el consumo de luz se dispara un 9,2% con un aumento que triplica y duplica al de otras comunidades”. El Periódico de Aragón, 12/01/2026.
(4) “Cataluña veta dos líneas de alta tensión de Forestalia para llevar energía verde a su territorio
La compañía busca alternativas para dar salida a la producción de los 21 proyectos eólicos y solares afectados en Aragón, con visto bueno ambiental”. Heraldo de Aragón, 26/12/2024.
(5) “Cortocircuito en la ley de energía aragonesa: el Constitucional suspende la regulación del autoconsumo industrial”, El Periódico de Aragón, 18/11/2025.
(6) “El Constitucional anula el decreto con el que Lambán quiso cambiar el modelo energético de Aragón”, El País, 12/09/2024.
(7) “Pedro Arrojo alerta de la falta de transparencia sobre el uso de agua y energía en los centros de datos”, Las Noticias RM, 27/04/2025.
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