
La ciudad de Alcañiz, como principal enclave isabelino en el Bajo Aragón, fue sitiada por las tropas carlistas a lo largo del siglo XIX hasta tres veces (en 1838, 1847 y 1874) sin que ninguno de estos asedios llegara a tener éxito. En mayo de 1838 tuvo lugar el primero de ellos a cargo del general Cabrera. La documentación de la época describe con detalle el fallido intento de la toma de la ciudad.
En enero de 1838 las tropas carlistas controlaban la práctica totalidad del extenso territorio del Maestrazgo teniendo sus principales plazas y fortificaciones en Morella, Cantavieja y Beceite. A finales de febrero de ese año, el general Cabrera, que se encontraba sitiando Gandesa, decidió dirigir parte de su ejército hacia Zaragoza con la finalidad de sorprender la ciudad bajo mando isabelino y apoderarse de ella. Pretendía con ello la rápida caída de todo Aragón, la conexión de los frentes catalán y navarro y, en consecuencia, dominar la mitad norte peninsular.
Con este objetivo, unos trescientos jinetes de la Caballería de Tortosa partieron de Gandesa y se sumaron a unos 2.500 infantes a las órdenes del brigadier carlista Cabañero para el asalto de Zaragoza, hecho que tuvo lugar el cinco de marzo. Sin embargo, los zaragozanos se lanzaron en masa a la defensa de la ciudad llegando a expulsar a las tropas carlistas que se retiraron de nuevo hacia el Bajo Aragón (la celebración zaragozana de la cincomarzada rememora ese evento). A pesar del fracaso en la toma de Zaragoza el general Cabrera continuó con su expansión militar por el Bajo Aragón conquistando pocas semanas después las plazas de Calanda, Alcorisa y Samper de Calada y asaltando, sin éxito, las localidades de Alcañiz y Caspe.
Poco años después de finalizada la Primera Guerra Carlista se publicó en Madrid una interesante obra (1) que daría a conocer con detalle los numerosos episodios sucedidos durante ese periodo en el Bajo Aragón. Entre los acontecimientos bélicos de la época se describe el asedio de Alcañiz de 1838, del que reproducimos íntegramente algunos párrafos:
“En la noche del 1º de Mayo {el general Cabrera} circumbaló la población, se posesionó en el Cabezo del Cuervo y emboscó la mayor fuerza en los olivares por si intentaba la guarnición {de Alcañiz} alguna salida. En la {noche} del 2 colocó la artillería a la falda del Cabezo en la pierna del Resalado contra el convento de San Francisco, y al día siguiente jugaron todas las piezas.
Quinientos tiros de bala y muchas bombas y granadas destrozaron el Convento y dejaron abierta una ancha brecha que cerraron los defensores durante la noche; pero al amanecer repitieron los disparos, y en la noche del 4 se desplomó una parte y sepultó un oficial y dos soldados. Cabrera aprovechó esta coyuntura e introdujo en el convento medio batallón conducido por un fraile que había vivido en él muchos años, y por el igualmente práctico el cabecilla Bosque.
Los Nacionales y guarnición conocieron cuanto perdían si no desalojaban a los facciosos, y volaron a reconquistar el convento. Dentro de los claustros se trabó un reñido combate que duró más de una hora y en cual murieron cinco Nacionales y dos soldados, hasta que el teniente del Provincial de Burgos, D. Miguel Antón y el Sargento de Nacionales de Beceite, D. Domingo Foz, se pusieron a la cabeza de la tropa y Nacionales y con la espada y puñales en la mano, los echaron fuera dejando muertos al fraile y otros facciosos e hiriendo a la mayor parte.
Mientras eran rechazados del convento, otro batallón acometía por el Carmen y hasta llegó a poner las escalas para el asalto, pero fue igualmente escarmentado por el nutrido fuego de los sitiados. Al día siguiente y cuando ya {Cabrera} levantaba su artillería por la venida del General Oraá intimó la rendición, pero sus defensores no la contestaron...
Alcañiz dio el primer Cabecilla de las facciones (2) y dio algunos facciosos durante la guerra pero dio también una Milicia valiente y entusiasta; y el vecindario sufrió con una resignación admirable todas las privaciones y calamidades, porque le hicieron pasar un bloqueo de dos años, y todas las atrocidades de Bosque y de Cabrera”.
La ciudad de Alcañiz, tras el fallido asalto, permanecería bloqueada y aislada hasta el final de la guerra en 1840. El general Cabrera siguió durante ese tiempo con su política expansiva combatiendo contra los liberales en Maella y llegando a ocupar todo el territorio hasta la cuenca del Jalón y Calatayud. A pesar del Convenio de Vergara, firmado en agosto de 1839 y considerado por Cabrera como una traición, el conflicto entre carlistas y liberales se mantuvo durante un tiempo en Aragón, Valencia y Cataluña. Finalmente Cabrera, cada vez más aislado y acorralado por las fuerzas gubernamentales, perdió en los primeros meses de 1840 las decisivas plazas de Cantavieja y Morella y huyó enfermo a Francia en julio de ese mismo año.
Tras la huida de Cabrera, el general liberal Espartero ordenó concentrar y almacenar en el almudí de Alcañiz (en el solar del actual teatro y mercado municipal) toda la munición y explosivos que el ejército isabelino conservaba entonces en el territorio Bajo Aragón. Dos meses después de finalizar la Primera Guerra Carlista, a las 2 de la tarde del día 2 de septiembre de 1840, la ciudad de Alcañiz sufrió una de las mayores tragedias de su historia. La accidental caída de un rayo en el polvorín repleto de munición instalado en pleno centro de la ciudad dio lugar a una gigantesca explosión que produjo 60 muertos, más de 200 heridos y la destrucción de numerosos edificios dejando una espantosa huella de devastación que tardaría décadas en borrarse. Tan solo seis años después tendría lugar una nueva insurrección carlista y de nuevo la guerra volvería a asolar las maltrechas poblaciones del Bajo Aragón y el Maestrazgo.
(1) Francisco Cabello, Francisco Santa Cruz y Ramón María Temprado (1846): “Historia de la guerra última en Aragón y Valencia”, Tomo II, Madrid, pp. 51-53.
(2) Se refiere a Joaquín Capapé, también conocido como el Royo de Alcañiz, quien se convertiría en el jefe principal de la insurrección carlista durante el trienio liberal (1820 -1823 )

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