
Año nuevo, vida nueva es un refrán que pone el énfasis en el cambio. Según el Centro Virtual Cervantes se basa en la creencia de que el mero comienzo de un año trae mejoras. Suele expresar también la idea de un cambio de costumbres. En realidad implica la manifestación del deseo de un progreso de mejora para la persona; es decir, una evolución positiva. Dicho refrán se utiliza como una felicitación del nuevo año donde se pretenden esos cambios en positivo.
Son diversas las propuestas de cambio: comer más sano, dejar de fumar, hacer más deporte…, también hay otras pero podemos decir que los cambios dirigidos a mejorar la salud, el dinero y el amor forman los tres pilares fundamentales en esa intención de cambio, aunque en escasas ocasiones se cumple.
Suele enmarcarse en el plano personal, pero por qué no encuadrarlo en un entorno colectivo que implique una mejora que pueda afectar a todos los humanos afectando también a lo personal, claro.
Decimos que la salud es uno de los pilares fundamentales en los que solemos basar la esperanza de esos cambios. Cuando nos lo planteamos quizá no lo hagamos con la conciencia clara de los fundamentos de la salud colectiva, por ejemplo la importancia que tiene el tener y cuidar un Medio Ambiente sano y saludable como referente para que afecte positivamente a nuestra salud.
A estas alturas ya somos conocedores y estando dicho conocimiento avalado por la comunidad científica, de los efectos que produce el cambio de clima que estamos sufriendo en los últimos años, y hay que decir sufriendo porque realmente generan sufrimiento las consecuencias de los grandes incendios forestales, de las extremas borrascas que de forma tormentosa se producen con mayor frecuencia, desencadenado en algunos casos terribles danas con tremendas consecuencias sobre el medio ambiente, sobre al ambiente urbano y sobre las personas, ocasionando cuantiosos daños materiales y pérdidas personales.
El mundo arde cada día de forma más virulenta y los incendios forestales acaecidos son tan tremendos que crean su propia meteorología: formación de tornados de fuego, aparición de enormes pirocumulonimbos (prácticamente desconocidos en los años noventa y habituales hoy en los grandes incendios acaecidos). Este año 2025 comenzó con grandes incendios en California (EEUU), Kenneth, Eaton y Palisades fueron tres de los nombres con que se les llamó y además de carbonizar miles de hectáreas de bosques llenos de especies vegetales y animales, arrasaron multitud de zonas habitadas por el hombre incluyendo la ciudad de Los Ángeles. Llegó julio y agosto y aparecieron grandes incendios en la península ibérica: en el norte de Extremadura y valle del Jerte, en la zona de Zamora, León, Orense, y en otros lugares del noroeste español y peninsular. Y ahí aparecieron los pirocumulonimbos (La NASA los describe como dragones de nubes con aliento de fuego) que funcionando como una gigante chimenea llegan a superar los 10.000 metros de altura y pueden producir por sí mismos nuevos tornados de fuego, sus propios relámpagos que cargados de cenizas y partículas incandescentes generan nuevos incendios en su caída. Además su evolución puede ser tan rápida que generan situaciones de altísimo riesgo al personal de los operativos de lucha contra los incendios forestales que se encuentren sobre el terreno. En el futuro ya no sabemos de qué generación se catalogarán los incendios forestales que hoy van por la sexta camino de la séptima, siendo cada una de ella más agresiva y devastadora, tanto para el medio natural como para el urbano arrasando tanto naturaleza como pueblos, ciudades y personas.
Hoy vivimos en un sistema capitalista que tanto satisface a buena parte de la sociedad por ese bienestar que produce el consumo y el poder consumir bienes y servicios que podemos elegir dentro de las capacidades económicas de cada uno. Pero hay que ser consciente que una de las máximas del capitalismo es el crecimiento continuo, crecimiento económico y de gasto de recursos en un planeta con límites finitos y donde ya se es consciente que muchos límites se han sobrepasado o se están sobrepasando y pueden pasar factura a las formas de vida futura. El modelo capitalista a ultranza unido a la declaración de algunos movimientos políticos, especialmente ligados a la ultra derecha, del negacionismo climático y del rechazo a las políticas “verdes” está ayudando a que las consecuencias sobre la realidad climática sean cada vez más evidentes y seamos testigos con más frecuencia de fenómenos extremos tan dañinos como los grandes incendios forestales y las macro tormentas o danas mencionadas anteriormente.
Por ello hay una corriente político social llamada decrecimiento que busca una crítica hacia el crecimiento tal como se desarrolla actualmente y hace un llamamiento a la reflexión hacia un debate público que vaya más allá del lenguaje economicista que impera en estos tiempos. El Decrecimiento propone la hipótesis de que podamos «vivir bien con menos y en común» con el objetivo de minimizar la destrucción de los procesos ambientales que en última instancia afectan de forma negativa hacia los propios humanos. En cualquier caso se busca racionalizar el capitalismo para moderar el crecimiento económico tan voraz y con tan graves consecuencias sobre los recursos naturales, los procesos climáticos y por tanto sobre los seres humanos y las comunidades donde se reiteran estos procesos, materializados en GIF (grandes incendios forestales) o tormentas climáticas virulentas llegando a sus manifestaciones más graves como danas y tornados.
Todo esto al pasar por nuestras cabezas debería de hacernos ser conscientes que un cambio de hábitos es necesario, una metamorfosis social podría ser un camino personal y social que garantice un futuro más moderado en los desastres naturales y más seguro y placentero en la evolución personal y social. Quizá no sea tarde y podamos poner en valor el refrán que nos ocupa: Año nuevo, Vida nueva.
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