
Desde hace ya algunos años viene circulando en el Ayuntamiento de Alcañiz, da un poco igual el color político del Consistorio que allí gobierne, una decisión política consensuada pero que nunca se aplica, y que consiste en que es necesario renovar, actualizar, modernizar, la página web municipal. Ese dominio alcaniz.es, mítico, inasequible al desaliento, al paso del tiempo y a los cambios en el bastón de mando sobrevive al diagnóstico popular e institucional que lo ha condenado, por antiguo, por feo, casi por analógico. Me permitirán torcer un poco el morro. Es verdad que no soy nacido en Alcañiz, pero tengo la ciudad por mi segunda casa, la llevo dentro, y su web municipal me genera mucha ternura.
Como primera imagen externa, como proyección y difusión exterior inicial, alcaniz.es me recuerda, por ejemplo, que ese Ayuntamiento guarda un tesoro que merece la pena ser reivindicado como ejemplo de un servicio público que debería ser mucho más imitado por otras administraciones: un gabinete de prensa y comunicación trabajado por un funcionario, sometido al Estatuto del Empleado Público. Pero es que la propia web, que sí convendría disfrutar de un poco más de tiempo para una actualización de contenidos e información más regular, esconde otros tesoros que no son tan fáciles de observar en otros portales institucionales. Uno de los que más me gusta es un apartado dedicado a Estadística, dentro de la sección Áreas, link Secretaría, en el que se puede ver en tiempo real, a diario, la evolución de la población censada en la ciudad.
A fecha 23 de junio, ya les cuento el dato, en Alcañiz estaban registrados 16.963 habitantes empadronados. Esto es, a principios de este verano, la ciudad está a apenas 37 personas de superar la barrera de los 17.000 habitantes. Todos sabemos que Alcañiz es la otra capital de la provincia de Teruel, el centro de un área dispersa y amplia, tierra baja, Bajo Aragón histórico, cincuenta kilómetros a la redonda que alcanzan incluso las provincias de Tarragona y de Castellón sobre los que la ciudad ejerce influencia económica, social, de servicios y comercio… Pero Alcañiz nunca había estado en la tesitura de colocarse en el escalón demográfico de las grandes cabeceras comarcales aragonesas.
Alcañiz, de siempre, de décadas, ha sido un núcleo de doce o trece mil habitantes. El rebufo de la Expo de Zaragoza la colocó en la frontera de los quince mil, que fue aguantando con más o menos holgura en función de si las crisis económicas de este siglo XXI eran más o menos dramáticas. Pero desde hace un par de legislaturas, la anterior del socialista Ignacio Urquizu y la actual del popular Miguel Ángel Estevan, Alcañiz se ha despojado de su complejo fabril para aceptar que solo a través del sector industrial, incluida la logística, se establecen nudos económicos estables capaces de atraer población y conexiones sociolaborales para un crecimiento continuado y sostenible. Ahora roza los 17.000 habitantes, tendría camino de los 25.000 si tuviera cerca una autovía, porque podría generar actividad para ello.
Alcañiz, tradicionalmente segundo escalón entre las ciudades aragonesas no capitales, se sienta ahora en la mesa de Barbastro y Monzón, Calatayud y Ejea, urbe estructurante sin la cual la vertebración del territorio aragonés sería impensable e imposible. Necesita infraestructuras, servicios públicos, vivienda, para empujarse a sí misma camino de los veinte mil habitantes. Sobre todo, Alcañiz necesita conocerse a sí misma, conocer su nueva realidad, saber que en sus casas la mitad de los moradores son de aquí. La otra mitad no lo son; hay casi tres mil aragoneses no alcañizanos. Hay casi dos mil españoles no aragoneses. Y hay más de tres mil personas nacidas fuera de España, de casi setenta nacionalidades diferentes. Mucho poder y potencial para el futuro. Que la antigua web municipal, fea y desatendida, monitoriza día a día, en tiempo real.
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