#cyc82Editorial - La rana y el escorpión



La rana y el escorpión


En la conocida fábula atribuida a Esopo, nos cuenta cómo ingenuamente la ranita, a petición del escorpión transportó a éste en su espalda a través de la charca tras la promesa de que no utilizaría su aguijón pues morirían los dos. Sin embargo en la mitad del trayecto el escorpión clavó su aguijón en el costado de la ranita; y ante la inminente muerte de ambos, una por envenenamiento y el otro por ahogamiento, preguntó la ranita: –¿por qué lo has hecho?, vamos a morir los dos. A lo que el escorpión respondió: –es mi naturaleza.

Parece que hay situaciones en las que no te puedes fiar de las promesas y palabras, cuando sabes que la naturaleza está en contradicción con esas palabras y buenas intenciones. Esopo vivió en el siglo VII a.C., algo deberíamos haber aprendido ya.

Recientemente los ministros de Sanidad de los países del G20 se comprometieron en Roma a generar y proporcionar vacunas para todos los habitantes del planeta, por causas humanitarias pero también, según refirieron, para poner coto a posibles mutaciones del virus que hagan de nuevo vulnerable a las poblaciones del “primer mundo”.

Sería bonita una campaña a nivel mundial en la que los países más ricos pagaran las enormes sumas de dinero que supondría no sólo producir dosis para miles de millones de personas sino generar las condiciones logísticas necesarias para inocular estas dosis a millones de personas en países con débiles sistemas de salud, poblaciones muy dispersas y deficientes sistemas de transporte, por no hablar de los que sufren graves crisis políticas o humanitarias.

Sin embargo esta ingente empresa parece inevitable si queremos un futuro viable para la humanidad. Los virólogos nos advierten que mientras el virus pueda campar a sus anchas, en grandes bolsas de población, la génesis de nuevas cepas a través de mutaciones es muy posible que puedan puentear las actuales vacunas y volver a generar nuevas olas de contagio y enfermedad.

¿Por lo tanto, nos debemos fiar de las buenas intenciones de los países del G20? Desgraciadamente no. Como el escorpión, es su naturaleza. No pueden crear una campaña de vacunación mundial porque no es rentable a corto plazo. Aunque no hacerla suponga ponerse en riesgo a ellos mismos. Pero es la naturaleza del capitalismo. No puede hacer otra cosa, aunque prometan todo lo contrario.■

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