#cyc70Editorial - De Asturias a Vallecas, poco ha cambiado

Cargas en Vallecas el pasado 24 de septiembre

Se cumplen durante este mes de octubre 86 años de la revolución de 1934 en Asturias. Una respuesta que las clases trabajadoras del Principado daban a la derogación y eliminación de los principales avances sociales y laborales, conquistados durante los dos primeros años de la República, que el gobierno conservador de aquel entonces liderado por Gil-Robres estaba realizando.


La respuesta del Ejército fue brutal. Más propia de una conquista colonial que de la pacificación de un territorio español. No hubo piedad con los trabajadores que levantaron la cabeza en Asturias para defender los recientes derechos conquistados y que veían desvanecerse como arena entre las manos. 


A finales del pasado mes de septiembre se convocaba una manifestación en Vallecas en defensa de la sanidad pública. No deja de sorprender la dureza de las cargas policiales en este barrio obrero de Madrid en contraposición al exquisito trato ejercido a las manifestaciones y concentraciones que se produjeron durante el estado de alarma en el barrio de Salamanca de la capital de España. Siempre parece que el aparato represor se ensaña con mayor violencia con las clases populares que con las clases acomodadas.

Lo ocurrido hace 86 años profundizó la brecha entre las dos Españas con las consecuencias posteriores que todos sabemos. No parece que aprendamos mucho de nuestros errores.

Nos adentramos en un terreno desconocido y posiblemente nada de lo que hemos aprendido durante las últimas décadas nos sirva ahora. La crisis provocada por la pandemia está generando la exclusión de millones de personas y que aunque mitigada esta situación por prestaciones sociales como el Ingreso Vital Mínimo, no deja de ser un parche en la integración social y laboral de grandes capas de la sociedad. Personas que se van a organizar y van a luchar para tener un futuro más allá de las ayudas que puedan recibir del estado. Y estas luchas no deberían responderse con violencia policial ni con la criminalización de los grandes medios de comunicación. Si no entender bien qué significan y a qué responden; que no es otra cosa que las consecuencias de una crisis que una vez más está golpeando sin piedad a las clases populares.

La respuesta que el Estado ejerció en Asturias hace 86 no es el camino; aprendamos del pasado si no queremos repetir errores.

 


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