#JoséRodríguez - Las mitocondrias: pieza clave de la salud

José Rodríguez Viñuales - Fisioterapeuta - josefisiosalud@gmail.com
agosto 2020 | SALUD | MITOCONDRIAS I METABOLISMO
Las mitocondrias son orgánulos celulares eucariotas encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular.​ Actúan como centrales energéticas de la célula y sintetizan ATP a expensas de los carburantes metabólicos.


Los seres vivos nos caracterizamos por ser un conjunto de células que se agrupan formando los distintos tejidos de nuestros cuerpos. Cada célula tiene en su interior unos orgánulos que le permiten realizar las distintas funciones necesarias para el día a día. Uno de estos orgánulos son las mitocondrias, cuya función principal es la producción de la energía necesaria para poder vivir. Se ha visto que las mitocondrias son muy parecidas a las bacterias, de hecho se cree que en los principios de la evolución se incorporaron a las distintas especies en una relación de simbiosis, en la que ambos obtenían beneficio. Así, ellas nos proporcionan energía y nosotros les proporcionamos protección. Esto se ha confirmado gracias a los avances del estudio de los genes, llegando a la conclusión de que no tenemos genes para fabricar mitocondrias (sí que tenemos genes para fabricar todo lo restante de nuestro cuerpo, los genes serían como los patrones en la costura, gracias a ellos pueden replicarse todos los elementos que conforman nuestro cuerpo). Las mitocondrias se reproducen como las bacterias, se dividen y van creciendo en función de si las condiciones son favorables para ello, de tal manera que si tienen un entorno hostil, se vuelven mas pequeñas, no se dividen e incluso pueden morir. 

La ansiedad mantenida de manera constante o enfermedades como las alergias, reumatismos, demencias y conductas como el excesivo ejercicio exigen al organismo la creación de energía mediante mecanismos nocivos para las células.

 

Obtención de energía en la célula

Muchos de los seres vivos obtenemos la energía a través de dos maneras: mediante el metabolismo anaeróbico o citoplasmático y mediante el metabolismo aeróbico o mitocondrial.

En el metabolismo anaeróbico o citoplasmático no intervienen las mitocondrias, es muy rápido en la obtención de energía, pero es muy poco eficiente ya que sólo obtenemos 2 moléculas de energía por cada molécula de glucosa y además deja mucho residuo, podríamos decir que agota a la célula e incluso si se produce de manera prolongada puede provocar la muerte celular. De manera natural se tiende a este metabolismo en situaciones de infecciones, lesiones importantes o situaciones de estrés o alerta en las que tanto el sistema inmune como el cerebro necesitan un aporte extra de energía pero de manera puntual (limitada en el tiempo).

En el metabolismo aeróbico o mitocondrial son clave las mitocondrias, y es muy eficiente ya que conseguimos hasta 38 moléculas de energía por cada glucosa, es muy limpio, no daña la célula, mas bien la mejora, pero es lento, no se consigue energía de manera rápida. Es el metabolismo que debe ser el dominante.

Esta clasificación no debe darnos la idea de que uno es malo y el otro es bueno, ambos se necesitan, si no fuera así los miles de años de evolución que hemos sufrido las especies ya lo habrían modificado. La clave es que se deben activar cuando es necesario y el tiempo suficiente. 


Con el metabolismo citoplasmático solo obtenemos 2 moléculas de energía por cada una de glucosa. Sin embargo mediante el metabolismo mitocondrial se obtiene 38 moléculas de energía con cada molécula de glucosa (aunque este mecanismo es más lento)

 

La necesidad de cuidado del metabolismo mitocondrial

El cuerpo humano tiene, en condiciones normales, unas necesidades mas o menos constantes, donde el órgano mas caro desde el punto de vista energético es el cerebro, casi el 80% de la energía diaria la consume el sistema nervioso. En situaciones de estrés mantenido este porcentaje aumentará (es muy típico sentir hambre en situaciones de ansiedad) además no apetece comer alimentos sanos, sino productos con mucho azúcar que nos den energía de manera rápida.
Otro sistema energéticamente caro es el inmune o defensivo, cuando estamos enfermos o tenemos una lesión grave, el sistema defensivo está muy activo y consume mucha energía, por eso es muy común sentir agotamiento o incluso entumecimiento muscular cuando estamos enfermos. No hay suficiente nutriente para el sistema muscular.

Tanto la hiperactivación cerebral como inmune hará que el tipo de metabolismo se decante hacia el modo anaeróbico, consiguiendo energía de manera rápida pero a costa de causar daño celular. Como lo normal es que sean situaciones limitadas en el tiempo, tampoco es algo muy grave. El problema viene cuando tenemos situaciones que se alargan en el tiempo. Actualmente, las condiciones de vida que llevamos favorecen este modelo, los niveles de estrés están por las nubes, los ansiolíticos están entre los 10 medicamentos más consumidos en España y nunca había habido una activación constante del sistema inmune tan frecuente. Las enfermedades que tienen que ver con esto como son las alergias, reumatismos, esclerosis o incluso el Alzheimer están subiendo de manera importante en su incidencia. Incluso hoy en día se ha acuñado un nuevo término, hay mucha gente diagnosticada de fatiga crónica, un síndrome que cursa con cansancio físico y dolor generalizado y que podría explicarse desde este punto de vista.

Pero ojo, porque si desbalanceamos en exceso hacia un metabolismo aeróbico o mitocondrial, podemos dañar las mitocondrias por desgaste y caer en el mismo cuadro. Esto ocurriría cuando nos pasamos de hacer ejercicio físico o cuando no descansamos lo suficiente entre entreno y entreno, algo también muy habitual en estos días, y es que la vigorexia o el sobre-entrenamiento son entidades que han surgido en la actualidad.

Por lo tanto deberíamos recuperar un estilo de vida con los hábitos necesarios para un buen funcionamiento mitocondrial. Se han diseñado estrategias, en función de la persona, para hacer que el ambiente en el que se vive pueda favorecer el crecimiento y reproducción de las mitocondrias y así recuperar la suficiente energía para afrontar las necesidades de cada día.

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